Russell Crowe reveló lo peor que sintió antes de hacer Gladiador
Existen mega éxitos del cine que, para cuando se desarrolló la preproducción, no tenían la pinta como para llegar a ser lo que luego fueron, y esto le pareció al actor oceánico Russell Crowe, que confesó que no le tenía mucha fe a Gladiador y reveló lo peor que sintió antes de hacerla.
Y sí, esa Gladiador, la que cuenta la historia de Máximo, un general que es degradado a justamente un esclavo que debe luchar en el coliseo luego del derrocamiento de su César a manos del mismo hijo de este. Esa película que fue multipremiada y que ya es un clásico del cine moderno.
Crowe, de 59 años, participó en una reciente entrevista con la revista Vanity Fair y confesó que su opinión inicial con respecto al guion de la película fue lapidaria, porque entendía que la historia tenía mucho potencial pero no le gustó para nada la manera en que fue contada inicialmente.
“Estaba confiando en mis habilidades para ser protagonista. Pero en lo que no confiaba sobre Gladiador, tenía que ver con el mundo que me rodeaba. El corazón de lo que estábamos haciendo era un concepto grandioso, pero el guion era una porquería, una porquería total. Y tenía toda clase de secuencias de lo más extrañas”, recordó.
También confesó que se planteó abandonar el proyecto en más de una ocasión, y sentía que sus razones eran de lo más lógicas, por la energía que le estaba entregando al mismo por toda esta situación. “La energía alrededor de lo que estábamos haciendo estaba mal. De hecho, un par de veces pensé que mi mejor opción era subirme a un avión y escapar de ahí. Pero fueron las constantes conversaciones con Ridley (Scott) las que me devolvieron la fe en el proyecto”, exclamó.
Según las propias palabras de Russell, fue el director el principal responsable de que no pegue el portazo y deje colgado el set, haciendo el trabajo fino de ir acomodando la historia al gusto del protagonista.

“En un momento me dijo: ‘Compañero, no vamos a hacer nada en cámara con lo que no estés comprometido en un 100%’. Cuando empezamos a filmar, teníamos 21 páginas con las que estábamos de acuerdo. Un libreto tiene por lo general unas 110 hojas, por lo que teníamos por delante un camino muy largo, entonces básicamente usamos esas páginas que nos gustaban para el primer tramo de la película. Así que para cuando llegamos a la segunda locación, ubicada en Marruecos, ya nos encontrábamos en sintonía”, recordó.
Esa sintonía hizo que el proyecto pueda terminarse, para luego estrenarse y convertirse en una de las más taquilleras de la historia del cine y catapultó a Russell Crowe al estrellato. Aún cuando inicialmente no le tenía ninguna fe.
