Las duras batallas de Hilary Swank antes de convertirse en una afamada actriz
El mensaje de Hilary Swank cuando ganó su primer Oscar por su memorable interpretación en la película “Los muchachos no lloran", no pasó desapercibido. La actriz se dirigió a su madre y dijo: “Gracias por todo lo que hiciste, parece que haber vivido en un auto finalmente valió la pena”, dijo.
Y es que Hilary Swank nunca tuvo un hogar estable. Su madre era bailarina y su padre un comerciante y no podían costear una vivienda. Se alojaban en camping de casas rodantes y esto la traumó porque se le hacía complicado presentarse a las audiciones.
Esta situación no era del agrado de Hilary Swank, quien también tenía que lidiar con las actitudes de las demás jóvenes que asistían a los casting y que aspiraban a los mismos papeles que ella. “Mi vida en el camping era normal. No tenía nada de extraño para mí, pero cuando salía de ese lugar me encontraba con la percepción de terceros. Me observaban como si fuera una outsider, me sentía totalmente desplazada”.
Hilary Swank entendió desde temprana edad que debía luchar y revertir esas situaciones a su favor. Leía libros y miraba películas y además las relacionaba con su forma de vida. Luego en 1990, sus padres se divorciaron y su madre no dudó en mudarse a Los Ángeles con tan solo 75 dólares en el bolsillo para que ella continuara su camino como actriz.
La ganadora de dos Oscars, Hilary Swank señaló que se fueron sin pertenencias y no tenían siquiera para pagar un alquiler. Su auto fue el único refugio. Sin embargo decidieron afrontar las dificultades y nunca más bajó los brazos. “Ella era mi referente, ella me impulsaba. Soy actriz gracias a eso”.