La historia detrás de cámaras entre Hugh Grant y Renée Zellweger en El diario de Bridget Jones
Protagonizada por Renée Zellweger, Hugh Grant y Colin Firth, El diario de Bridget Jones fue una de las grandes y más vistas películas que tuvieron lugar en el inicio de los 2000. Un éxito, que incluso al día de hoy y después de más de veinte años de su estreno, es uno de los clásicos de la comedia romántica.
El film relata las crónicas de Bridget Jones, personificada por Zellweger, una joven divertida, pero acomplejada y con una vida sentimental que siempre está en crisis. Vive obsesionada con bajar de peso, dejar de fumar y conseguir novio.
Más allá del exitazo que hoy resulta ser, la historia relata que el papel que obtuvo Zellweger en esta comedia no fue tan fácil desde un principio. Parecía difícil que una estadounidense pueda perfeccionar su acento y formas al estilo británico que requería el personaje, pero igual se embarcó en la aventura.
“Fue todo muy técnico. Querían un acento específico, de una clase social en particular y de una zona particular de Londres”, recordaría para The New York Times. De hecho confiesa que logró una pasantía como asistente en una editorial. Cuando le tomaron una pequeña prueba confirmaron que su aprendizaje fue notable.
Pero en la película coincidió con uno de los británicos más reconocidos de Hollywood: Grant. Al principio, el actor no estaba muy convencido de Zellweger. Como auténtico inglés, nacido y criado allí, era el que mejor podía aprobar a su colega. Pero al escucharla hablar con el acento quedó sorprendido, sin nada que corregir y sorprendido con la química que lograron rápidamente.
No llegó a ser amor, pero tranquilamente podría haberlo sido algo más que lo que terminaron formando. Renée y Hugh se hicieron grandísimos amigos a raíz de ese proyecto de 2001, tanto que él la describió como “una de las pocas actrices con las que no me he peleado”.
Y como todo buen y sano vínculo, tras terminar la película decidieron seguir en contacto. “Nos llevamos muy bien juntos y todavía intercambiamos correos electrónicos largos. Los suyos, en particular, al menos 70 páginas cada uno, material interesante pero difícil de descifrar. Ella es genial”.
Consultado sobre la desconfianza que tenía de ella para el papel de Bridget, Grant describió qué fue lo que pensaba de Renée antes de aquel film. “No conocía a Renée Zellweger y pensé: ‘¿Una texana interpretando un personaje británico?’. Parecía forzado”.

Luego, con mucho humor, recordó que el primer “Good” de Zellweger le sonó a la princesa Ana, la hija de la reina Isabel. Increíblemente, de aquella falta de fe terminó surgiendo algo muy especial entre los dos artistas, que siguen conservando el vínculo al día de hoy. Una química de la pantalla grande que se trasladó también a la vida real.