El trauma que vivió Camila Mendes durante el rodaje de Riverdale que la marcó para siempre
Es fácil ver cómo, cuando una serie gana una popular de forma instantánea, los actores de la misma escalan en reconocimiento y viralización. Las redes sociales y los medios muestran sus rostros sonrientes y bellas producciones fotográficas, pero muy pocas veces se habla del calvario que pudieron vivir durante el rodaje de ese trabajo que los llevó al estrellato.
Este es el caso de la actriz estadounidense de ascendencia brasileña Camila Mendes, que si bien logró popularidad desde la primera temporada de la serie Riverdale interpretando a la ambiciosa y acaudalada Verónica Lodge, lo pasó fatal durante la grabación de la primera temporada.
En una entrevista con el podcast Going Mental, Camila confesó que siente inseguridad con su cuerpo desde pequeña, y que al trabajar esa primera temporada, sufrió desórdenes alimenticios debido a que sus inseguridades se fueron apoderando más de ella. “Cuando tenés poco más de 20 años, tu cuerpo fluctúa. El mío aún no había hecho el cambio definitivo”, explicó y confesó: “Me miraba y me desarmaba. Mi estómago, ya sabés, mis brazos, mi barbilla, cualquier cosa me obsesionaba”.
Estos sucesos la obligaron a acudir con una nutricionista, ya que llegó al punto de evitar algunos alimentos por pánico. “Tenía rechazo a comer carbohidratos, y los evitaba durante un largo período de tiempo; luego me daban atracones, comía un montón y me arrepentía”, dijo recordando un momento bastante difícil de su salud física y mental.
En otra entrevista que brindó a la revista SHAPE, explicó que “si comía un dulce, pensaba: ‘Dios mío, no voy a comer nada más por cinco horas’. Siempre me estaba castigando. Incluso estaba ansiosa por la comida saludable”. En suma, reconoció que “estaba consumida por controlar todos los detalles de lo que estaba ingiriendo, y siempre sentía que estaba haciendo algo mal”.
Mendes luchó mucho por encontrar el bienestar y equilibrio, pero los comentarios externos no fueron de mucha ayuda: “Me decían: ‘¡Te ves tan bien!’. Y cuando no me hacían notar que estaba más delgada, me angustiaba”.

Un día, luego que un tiempo, Camila notó que no pudo más: “Tuve momentos en los que grababa escenas dramáticas y cuando decían ‘corten’, no podía controlar mi propio llanto. Sufría de ataques de ansiedad y tenía que encerrarme en mi camarín hasta que me recuperaba”. Allí entendió que no podía seguir de esa manera, y no solo por ella, sino por la juventud que estaba al pendiente de la serie: “No quería que siguieran mi mal ejemplo”.
Luego de una lucha interna ardua, apoyada por una dieta recetada por su nutricionista y la guí a de su psicoterapeuta, sumado al movimiento de colegas que abogan por el amar al cuerpo propio como es, Mendes puede decir que está recuperada, pero aún hay factores externos que le traen malos recuerdos. “Recuerdo que la revista Cosmopolitan Fitness retocó mi cuerpo en la foto de la portada, sin mi consentimiento. Quedé conmocionada. Entonces ya estaba a gusto con mi cuerpo, no era necesario lo que hicieron; hechos como este crean más inseguridades”, exclamó.