ver más

Así se veía Pepe Aguilar como niño actor

Nacido en una casa de grandes estrellas del espectáculo, Pepe debutó a muy temprana edad cantando e incursionando en el mundo del cine

Pepe Aguilar es parte de una de las dinastías artísticas más importantes del mundo del espectáculo latino. Es que es hijo de dos figuras que brillaron tanto en México como en el mundo, y ese talento lo ha heredado convirtiéndolo en uno de los máximos exponentes de la música popular de su país. Pero los padres de Pepe, Flor Silvestre y Antonio Aguilar, no solo se destacaron en la música, también fueron parte de la Época de Oro del Cine Mexicano, lo que llevó al papá de Ángela Aguilar a incursionar en algunas cintas como un niño actor. 

Cabe destacar que Pepe comenzó su carrera a muy temprana edad, ya que con tan solo 3 años debutó cantando en un concierto de "El Charro de México" en el Madison Square Garden de la ciudad de Nueva York. 

Pepe Aguilar es uno de los máximos exponentes de la música regional mexicana.

Pepe Aguilar se veía así como niño actor

Después de esta aparición en público, no pasó mucho tiempo para que sus padres lo incluyeran en sus producciones cinematográficas. En 1974, el cantante apareció en la película "Peregrina", protagonizada por el intérprete de "Triste recuerdo" y Sasha Montenegro, considerada vedette más hermosa del Cine de Ficheras. Acreditado como Pepito Aguilar, el artista hizo su debut en el cine con un pequeño papel a los 6 años de edad. 

Un año después volvió a ser parte de otras dos películas protagonizadas por Flor Silvestre y Antonio Aguilar: "Simón Blanco" y "Don Herculano enamorado"; en dichos largometrajes Pepito, como era conocido en el medio artístico en los años 70, trabajó con estrellas de la pantalla grande como Jacqueline Andere, Mario Almada, Valentín Trujillo y Pancho Córdova, por mencionar a algunos. 

Así se veía Pepe Aguilar como niño actor.

"El moro de Cumpas", de 1977, "Mi caballo, el cantador" y "Benjamín Argumedo el rebelde", ambas de 1979, fueron otros filmes que grabó en su infancia. Sin embargo, todo parece indicar que a diferencia de sus padres, Pepe Aguilar no se sintió atraído por los sets de grabación, pues dejó de hacer películas con su familia a la edad de 11 años. 

Fue hasta los años 90, que Pepe Aguilar retomó la actuación y protagonizó la película "El hijo de Lamberto Quintero", de 1990, así como "La sangre de un valiente", también conocida como "El hombre de hierro", en las que compartió créditos con su papá. Este fue el último trabajo de Pepe en cine, ya que luego de terminar este film no volvió a aparecer más en ningún proyecto actoral.