Jennifer Lopez confesó que para alcanzar el éxito tuvo que sacrificar su salud
Todo en exceso es perjudicial, incluso, el trabajo. La mayoría de las veces nos compenetramos tanto en lo que hacemos porque nos pusimos un objetivo y porque realmente lo disfrutamos y queremos que nos salgan bien las cosas, pero nos olvidamos que la vida es una eterna balanza en la que todo tiene que estar cuidadosamente equilibrado. Si esto no sucede, es difícil alcanzar la plenitud de todo lo que nos proponemos. Y si la salud tambalea es casi imposible dar el ciento por ciento de nosotros para el resto de los aspectos de los que debemos ocuparnos, sobre todo, para el plano profesional.
Este fue el caso de la cantante y actriz, Jennifer Lopez, quien vivió su primera etapa de esplendor profesional a finales de los años 90, una época en la que empezó a destacarse por su belleza, versatilidad y también por los numerosos proyectos de toda índole en los que se embarcaba para consolidar su creciente posición en la industria de Hollywood.
Su estrategia le funcionó a la perfección, como demuestra la trayectoria que ha cultivado en las siguientes décadas y, por supuesto, la fortuna que no ha dejado de crecer desde entonces. Sin embargo, ahora la artista neoyorquina quiso confesarse sobre la otra cara de la moneda y reveló el impacto tan negativo que, para su bienestar físico y mental, supuso tener que trabajar tantas horas a costa de su sueño y de otras muchas necesidades vitales.
"Hubo un tiempo en mi vida en el que solía dormir entre tres y cinco horas cada noche. Me pasaba todo el día en el set de rodaje y en el estudio de grabación toda la noche. Y los fines de semana grababa videos o hacía entrevistas. Todo ese exceso de trabajo y ese estrés me acabaron golpeando, sin olvidar ese déficit de sueño, que no me permitía recuperarme física y mentalmente", explicó en su newsletter On the JLo.
La estrella del cine y la música reconoció que en esa época, cuando todavía no había llegado a la treintena, se consideraba "invencible" y pensaba que su energía y vitalidad nunca tendrían fin. Por desgracia, un día toda esa tensión y extenuación explotaron hasta dejar a Jennifer "físicamente paralizada" en medio de un rodaje, precisamente cuando disfrutaba de un breve momento de relax en su tráiler.
"Sentía que estaba físicamente paralizada, no me podía mover y tampoco veía con claridad. Empecé a sentir todos esos síntomas y me asusté mucho. Ese miedo me envolvía y luego me enteré de que se trataba de un clásico ataque de pánico motivado por el agotamiento. Pero en esos años no había escuchado siquiera ese término", relató en una de sus declaraciones más personales y vulnerables hasta la fecha.