¿Cómo llegó Ana de Armas a la pantalla grande?

¿Cómo llegó Ana de Armas a la pantalla grande?

La actriz cubana que se pondrá en la piel de Marilyn Monroe transitó un largo camino hasta posicionarse en Hollywood como una de las actrices del momento. Te contamos su historia.

MDZ Entretenimiento

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Hoy los vemos brillar en las salas de los cines, en las pantallas de nuestras casas y siempre que haya una cámara cerca. Son los intérpretes de nuestras películas preferidas, conocemos los diálogos, incluso los movimientos que ejecutan, su forma de caminar, sus sonrisas ficticias y las reales, no dejamos de admirarlos y augurar su crecimiento ininterrumpido. Pero todo lo que vemos en el presente es fruto de un largo recorrido y de mucho esfuerzo, un trabajo previo que los fanáticos no vimos pero que podemos conocer cuando se nos presentan las historias de los actores del momento.

En esta ocasión, tenemos la oportunidad de conocer a Ana de Armas, quien se pondrá en la piel de la inolvidable Marilyn Monroe. Para muchos, una desconocida. Sin embargo, cuenta con un interesante recorrido dentro de la industria. Sucede que siempre le escapó a los cánones impuestos por Hollywood, un mundo al que no le interesa ingresar, aunque cuenta con todo para convertirse en una celebridad. Los críticos sostienen que ya es una indiscutida aun cuando prefiere transitar por las sombras, lejos del foco de atención, para no ser descubierta.

Ana de Armas.

Ana nació hace 34 años en La Habana, Cuba. Hija de Ana Caso y Ramón de Armas, contó que muchas veces pasó ciertas carencias, si bien considera que tuvo una infancia feliz. El amor incondicional de los suyos nunca faltó. Sus padres ocuparon diferentes cargos públicos, con sueldos bajos, que le permitían a la familia cubrir necesidades básicas y no mucho más.

Su gran entretenimiento fue un reproductor de DVD que, en cierta manera, resultó clave para la elección de su futuro. Los fines de semana miraba dibujos animados y películas infantiles. Esto no lo tenía permitido durante los días se semana, por lo que la pequeña Ana iba a la casa de un vecino a mirar en aquel reproductor éxitos del cine que le sirvieron para soñar con Hollywood y abrir su horizonte. En alguna oportunidad contó que se aprendía las escenas y luego las repetía frente a un espejo. Esa fue su primera escuela.

Así fue como a los 12 años audicionó para unirse a la Escuela Nacional de Arte de Cuba. Mientras cursaba, realizó tres películas: Una rosa de Francia, El edén perdido y Madrigal. Pero sabía que necesitaba salir de la isla para poder crecer en la pantalla grande. Al terminar sus estudios decidió no hacer la tesis; pura estrategia, ya que el régimen cubano no le permite a los profesionales recién recibidos irse del país por un periodo de tres años. De Armas soñaba con una carrera en el exterior y sabía que recibirse le cortaría las alas.

A los 18, gracias a la ciudadanía española que heredó de sus abuelos, pudo viajar a Madrid. Al mes consiguió trabajo en la serie El internado, que estuvo en pantalla de 2007 a 2010. Gracias a este paso cobró un gran protagonismo en España y parte de Europa. Su deslumbrante actuación hizo que todos se fijaran en ella.

Ana junto a su padre Ramón de Armas.

“Fue un gran cambio para mí. Casi de la noche a la mañana volverme tan famosa, ser reconocida por la calle y que todo el mundo me parara… fue surrealista”, le contó a la revista Flaunt. Tras ese paso, la llamaron para Mentiras y Gordas, también obteniendo un gran suceso. No obstante, Ana, por entonces de 21, se quejó de los papeles que le ofrecían: siempre le proponían interpretar a una adolescente sexy. Y ella no quería quedar encasillada. Por eso, se tomó un tiempo sabático de la actuación y se mudó a Nueva York para estudiar inglés. Unos meses después regresó a Europa y fue para seguir retomar su carrera como actriz, ya llevando adelante una variedad de papeles que le abrieron otras puertas: las de Hollywood, el gran objetivo.

Ese paso lo dio en 2014 para empezar una vez más de cero. Y enfrentándose a varios inconvenientes. La primera traba fue su inglés poco fluido. Por eso en los primeros casting repetía textos que se estudiaba de memoria, sin conocer el significado de lo que estaba pronunciando. Eso la llevó a retomar los estudios, a realizar un curso intensivo, por el temor a interpretar únicamente personajes latinos.

Su primer papel fue en Knock Knock, en el que trabajó con Keanu Reeves. Desde entonces no frenó, pero siempre le esquivó a la fama. Sabe que es parte de su trabajo, de su éxito constante, pero no suele dar muchas notas si no es por las presentaciones oficiales de las películas. Tampoco concurre a fiestas vinculadas a la farándula de Hollywood.

Ana de Armas.

En los últimos años cobró gran resonancia su romance con el actor Ben Affleck. Se conocieron en 2019 y se distanciaron en 2021. Si bien no trascendió, se conoció que fue en buenos términos. De alguna manera, habría sido un acuerdo entre ellos: Ana habría le planteado su deseo de ser madre en algún momento, pero Affleck ya no quería volver a ser padre (tiene tres hijos). Ante esa incompatibilidad prefirieron que ninguno de los dos perdiera su tiempo en esa relación. Poco después, Affleck oficializó su relación con Jennifer López.

La trayectoria profesional de Ana de Armas continuó en ascenso, y en 2021 se convirtió en la nueva chica Bond cuando la convocaron para Sin tiempo para morir, la entrega número 25 de la saga sobre el agente 007. Hoy es una de las grandes figuras de la meca del cine, habla inglés de manera fluida, se maneja en todas las ramas de la interpretación y logró no quedar encasillada. Y ahora, será nada menos que Marilyn Monroe. Desde aquí en más, con mucho por explorar, Ana tiene todo para ganar.

 

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