Koutney Kardashian y Travis Barker dieron el SÍ definitivo
Finalmente, este domingo Kourtney Kardashian y Travis Barker se dieron el "sí, quiero" por tercera vez en los últimos meses, esta vez en una lujosa boda que la pareja celebró en Italia. En dos días consecutivos de festejos, la mediática familia tomó por asalto la localidad costera de Portofino, donde se ha vivido un casamiento de ensueño entre la celebridad y el músico. Fiel a su estilo rompedor, la novia lucía un vestido corto y ajustado de tirantes de la firma Dolce & Gabba que acompañaba con un enorme velo con bordados sobre la cabeza. Kourtney decidió mantener la tradición del color blanco en su look nupcial después de las dudas que surgieron este fin de semana al verla apostar por el negro para sus vestimentas. Por su parte, el músico no se despegó de lo clásico y establecido para este tipo de eventos y lució un smoking oscuro y flor en la solapa. La novia ha compartido algunas instantáneas en las que se pueden apreciar los detalles de su velo, que llevaba la imagen de una virgen bordada.
El momento más esperado y festejado fue cuando ambos se arrodillaron sobre unos taburetes frente al altar, adornados con rosas rojas y la figura religiosa de una virgen al fondo. Esta escena fue compartida por Alabama Luella Barker, una de las hijas del batería del grupo Blink-182 y quien antes se había fotografiado a modo de selfie con Kourtney Kardashian. Tras la ceremonia, el matrimonio y todos los invitados se dirigieron al imponente Castello Brown, la fortaleza y casa-museo del siglo XVI que está situada en altura por encima del puerto marítimo y donde ha tenido lugar la espectacular celebración de la boda. Cabe recordar que la pareja compartió este momento tan especial con sus respectivos hijos, cada uno de sus relaciones anteriores. Ellos son Mason, de 12 años, y Reign, de 7 y Penelope, de 9 por parte de ella, así como Aitana de 23, Landon, de 18, y la citada Alabama de 16.
Solo una semana después de casarse en Santa Bárbara, California, y tras más de mes de su enlace simbólico, en Las Vegas, el matrimonio decidió viajar a Europa para ofrecer la fiesta definitiva. La “última boda” comenzó en la noche del viernes y continuó el sábado con un almuerzo, al que los novios y los invitados llegaron a bordo de una lancha. Kim y Khloé Kardashian, deslumbraron al presumir una de transparencias, y otra un look estilo leopardo. El grupo se dirigió a la Abadía de San Fruttuoso, un pequeño pueblo de pescadores ubicado en las laderas de la montaña, que es accesible solo por mar o a pie a través de los senderos. Allí, el matrimonio recibió una bendición especial antes de darse el 'sí, quiero'. Cabe destacar, que un día antes, organizaron una cena en el prestigioso Ristorante Puny, donde pudieron degustar un menú especial de pasta al pesto hecha a mano, y vino italiano.