El virus de Marburgo pone en alerta a la OMS mientras se disemina por Africa
El nuevo brote confirmado llevó a las autoridades internacionales a mantener vigilancia extrema y emitir un alerta global
Una investigación analiza cómo restos “zombies” de coronavirus podrían seguir activos a escala microscópica.
ShutterstockEn las últimas horas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una nueva advertencia global tras confirmar un brote de enfermedad causada por el virus Marburgo en Etiopía. El organismo señaló que se identificaron seis contagios verificados —entre ellos, tres fallecimientos— y otros tres sospechosos, todos fatales, registrados en la ciudad de Jinka, ubicada en el sur del país.
El laboratorio nacional de referencia detectó la presencia del virus y, por ahora, continúa el monitoreo estricto de 206 personas bajo control sanitario, aunque esa cifra podría modificarse a medida que progresa la respuesta oficial.
Este es el primer episodio registrado de Marburgo en Etiopía; aún no se identificó el origen del contagio, aunque se confirmó la existencia de murciélagos frugívoros —reservorio natural del patógeno— en la zona. La OMS consideró que el riesgo para la población es elevado a nivel interno y advirtió que el sistema sanitario etíope enfrenta una fuerte sobrecarga por la gestión simultánea de otros eventos como cólera, sarampión y dengue.
Las autoridades sanitarias del país, junto con la OMS y equipos internacionales, reforzaron de inmediato las tareas de vigilancia, rastreo de contagios y acciones preventivas en la zona afectada. La enfermedad puede alcanzar una mortalidad de hasta el 88%, aunque esa cifra disminuye cuando los pacientes reciben atención temprana.
En paralelo, el Ministerio de Salud de Etiopía, encabezado por Mekdes Daba, declaró la emergencia sanitaria el viernes pasado, tras evaluar diecisiete casos sospechosos cerca de la frontera con Sudán del Sur, según informó The Associated Press.
¿Qué es el virus Marburgo?
El virus Marburgo es uno de los agentes más peligrosos del continente africano por su capacidad de generar brotes altamente mortales y por su estrecha relación con el ébola. Su origen está asociado a murciélagos frugívoros, y el contagio a humanos ocurre mediante contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o con superficies contaminadas, como ropa de cama sucia. La facilidad con la que se transmite y la ausencia de síntomas claros en los primeros días aumentan el riesgo durante una emergencia.
La infección comienza con fiebre elevada, dolor muscular, vómitos y diarrea intensa. En los cuadros más graves, el cuadro progresa hasta causar hemorragias severas potencialmente fatales.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la letalidad puede ser muy alta dependiendo del sistema de salud y la respuesta local al brote. “No existe actualmente una vacuna ni un tratamiento autorizado para combatir el virus, lo que incrementa el riesgo en caso de brotes”, advirtió el organismo.
Desde su identificación, este patógeno se ha consolidado como una amenaza relevante para la salud pública, con apariciones periódicas en distintos países africanos. Su permanencia en murciélagos silvestres y la posibilidad de originar múltiples cadenas de transmisión entre personas han impedido eliminar el peligro que representa en la región.