La industria petroquímica reduce importaciones y apunta a Vaca Muerta
La industria petroquímica argentina redujo sus importaciones un 30% y aumentó 38% exportaciones de la mano de Vaca Muerta.
Polo Petroquímico Bahía Blanca
La industria petroquímica argentina se expande de la mano de Vaca Muerta y aporta al comercio exterior nacional con una fuerte reducción de importaciones -del 30% entre 2021 y 2024- además de un aumento de exportaciones -del 38%-, alcanzando ingresos cercanos a los US$ 910 millones.
Los datos se desprenden del estudio “Actividad petroquímica en la Argentina y Bahía Blanca”, elaborado por el Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA).
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Actualmente, Argentina cuenta con 7,7 millones de toneladas de capacidad instalada distribuida en ocho polos petroquímicos situados en cuatro provincias: Bahía Blanca, Ensenada, Campana-San Nicolás y el Gran Buenos Aires (Buenos Aires); Puerto General San Martín y San Lorenzo (Santa Fe); Río Tercero (Córdoba); Luján de Cuyo (Mendoza); y Plaza Huincul (Neuquén).
Para 2024, la producción nacional alcanzó los 5,9 millones de toneladas, repartidas en bienes finales (47,3%), que incluyen plásticos, resinas y fertilizantes listos para uso industrial; bienes básicos (41,9%) que incluyen el etileno, el propileno y la química fundamental; y los bienes intermedios (10,8%) que suman insumos de procesamiento interno.
En este entramado, el Polo Petroquímico de Bahía Blanca se erige como el corazón operativo, concentrando el 56,3% de la capacidad instalada nacional y explicando el 67% del volumen producido con la generación del 43% de las ventas al exterior del sector.
"La industria petroquímica transforma recursos naturales en productos de alto valor agregado que abastecen a prácticamente todas las cadenas industriales. Fortalecer esta actividad significa impulsar la competitividad, generar empleo calificado y reducir la dependencia de insumos importados", destacó el Ingeniero Gabriel Rodríguez Garrido, director ejecutivo del Instituto Petroquímico Argentino (IPA®).
Inversiones y el impulso de Vaca Muerta
El horizonte a mediano y largo plazo prevé una etapa de expansión sin precedentes, vinculada al desarrollo no convencional de Vaca Muerta y la infraestructura de transporte de hidrocarburos.
En el caso de los fertilizantes se evalúan proyectos para duplicar la capacidad de urea (de 1,3 a 2,6 millones de toneladas), sumados a un proyecto anunciado por US$ 2.400 millones que sumaría 2,1 millones de toneladas anuales adicionales.
En tanto, para infraestructura y midstream se estiman inversiones por US$ 3.000 millones en nuevas plantas de procesamiento, fraccionamiento y poliductos para integrar la producción de gas con los centros industriales.
El Ing. Jorge de Zavaleta, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), señaló que "La Argentina tiene una oportunidad histórica para consolidar una industria petroquímica de escala internacional. El desarrollo de los recursos no convencionales de Vaca Muerta, integrado con polos industriales como Bahía Blanca, crea las condiciones para impulsar una nueva etapa de inversiones, innovación y mayor valor agregado".
El caso del PVC
El estudio destaca el rol neurálgico del policloruro de vinilo (PVC), insumo producido íntegramente en el país por la empresa Unipar en su planta de Bahía Blanca, con una capacidad instalada de 230 mil toneladas anuales. Entre 2021 y 2024, la producción nacional se mantuvo por encima de las 180 mil toneladas —con un pico de 203 mil toneladas en 2022
La dinámica comercial del PVC evidencia el impacto directo del modelo de sustitución e integración. Para 2024 las importaciones de PVC cayeron a un mínimo histórico de 10.000 toneladas en 2024 y las exportaciones alcanzaron las 93.000 toneladas en el mismo año.
El destino del PVC fabricado en el país abastece directamente la infraestructura nacional: el 44% se destina a caños y accesorios de agua y saneamiento, el 12% a cables eléctricos y el 12% a films y láminas, distribuyéndose el resto entre perfiles rígidos, calzado, mangueras y packaging farmacéutico.
A la par del PVC, la química de base aporta insumos vitales para la economía real: el cloro y la soda cáustica para la potabilización del agua y la industria papelera, y el ácido clorhídrico, insumo esencial para el procesamiento del litio en el norte argentino.
Martin Fasano, gerente de Relaciones Institucionales de Unipar, resaltó la proyección territorial del polo bahiense: "Su impacto supera los límites de la región. Genera empleo calificado, impulsa la innovación, fortalece las exportaciones y agrega valor a la economía nacional, consolidándose como un eslabón clave para la competitividad del país".
En la misma línea, Miguel García, director ejecutivo de la Asociación Argentina del PVC (AAPVC), ponderó el peso del material en cadenas sensibles como la salud y la construcción, mientras que Guillermo Petracci, director de Unipar Argentina, enfatizó la necesidad de "avanzar en eficiencia operativa, innovación tecnológica y sustentabilidad, acompañados por previsibilidad y reglas de largo plazo".