De contar billetes a la robótica: la reconversión de una pyme argentina con 40 años de historia
Counter diversifica su negocio al sumar robótica colaborativa para potenciar el trabajo humano en lugar de reemplazarlo. Cuáles son las barreras de adopción.
Nora Palacios, cofundadora de Counter.
MDZCon 40 años de trayectoria, Counter atraviesa una nueva etapa de transformación. La pyme, fundada por Nora Palacios y Rodolfo Carlés, nació vinculada a la gestión inteligente del efectivo, sumó otra unidad de negocios enfocada en la robótica colaborativa y la automatización de procesos.
El giro llegó en un contexto de fuerte cambio en el negocio tradicional y llevó a la empresa a buscar nuevas oportunidades en un mercado en el que los robots comienzan a incorporarse a restaurantes, industrias, hospitales, aeropuertos y otros espacios de trabajo.
Noara Palacios cuenta en diálogo con MDZ cómo fue el proceso de reconversión, cuáles son las barreras que todavía enfrenta la adopción de estas tecnologías en la Argentina y por qué apuesta a que la robótica colaborativa gane protagonismo en los próximos años.
Entrevista completa a Nora Palacios
-¿Para qué se están usando estos tipos de robots?
-Estos robots colaborativos sirven para servicios, para la parte gastronómica, para traslado de papeles, todo lo que sea colaborativo. Después tenemos toda la línea de limpieza, que son trapeadores, barredoras y aspiradores. Son para industrias grandes, con una superficie de prácticamente mil metros cuadrados para cubrir.
Son todos muy prácticos y muy colaborativos. Fundamentalmente, están para ayudar a las personas, para potenciar su trabajo, para que puedan dedicarse a otro tipo de actividades que no sean las repetitivas y aburridas que hacen durante todos los días. Ayuda muchísimo. Solamente que, bueno, es una innovación, es algo nuevo y tienen que acostumbrarse a verlo y, además, animarse a dar el paso. No es fácil.
-Recién mencionabas algunos sectores donde se están empezando a utilizar, como el rubro gastronómico. ¿Cómo están ayudando en ese sector? Por ejemplo, me imagino a los mozos. ¿Y cómo están notando la recepción tanto de los trabajadores como del público o los dueños de los locales?
-La recepción es muy buena. Tienen la particularidad de que te alcanzan hasta la mesa. Los pueden llamar desde el mostrador de despacho, te alcanzan hasta la mesa y, lo que sí, en la mesa tenés que tomar el servicio y ponerlo vos en tu mesa. Pero los mozos lo reciben muy bien porque muchas veces los ayudan a servir mesas grandes, donde tienen ocho o diez comensales y ellos no pueden llevar en las bandejas todo, entonces cargan en los robots y los acompañan hasta la mesa.
Los que lo reciben mejor son el público. El público tiene una recepción espectacular: se sacan fotos. Te llenan un comercio. Porque si tenés un negocio aquí, otro al lado y este tiene un robot, este está lleno. Te da un plus de atracción. Son muy marketineros.
-¿Y los dueños de los locales te comentaron si esto permitió mejorar la productividad en los negocios?
-No. Yo creo que no estamos en el tema de pretender que ellos puedan bajar costos, sino que puedan aumentar ventas. Eso, más que nada, porque tenés que tener al mozo para que lo accione, para que lo siga, para que lo llene. Pero sí te ayuda a captar más ventas, porque es muy distinto no tenerlos a tenerlos.
-Además del rubro gastronómico y también de limpieza, ¿con qué otros sectores están teniendo conversaciones para poder implementar algún tipo de robot?
-Con Aeropuertos, hospitales, municipalidades. Es muy colaborativo en la parte de limpieza, con todo ese tipo de situaciones.
Ahora estamos sacando un modelo que nos han permitido intervenir porque no viene así de fábrica, pero va a servir para recolección de residuos. Este mismo robot va a tener dos cestos y va a ir ya sea por hospitales, universidades o aeropuertos, con lo que es reciclable, papeles, y lo que es basura en sí.
El retorno de inversión: una de las principales barreras de entrada
-¿Cuál estás viendo que es la principal barrera de entrada para que un empresario argentino pueda implementar este tipo de soluciones?
-El dinero. La inversión. Les cuesta mucho el tema del revenue, de ver cuál va a ser el retorno de esto, el ROI, cómo van a recuperar esa inversión. No tanto en la parte de limpieza, que lo tienen más claro, porque hay un buen ahorro en lo que son productos de limpieza. Pero en los colaborativos necesitan hacer más un desarrollo para ver cómo van a recuperar esa inversión. Si tuvieran claro que en un año recuperan todo el capital, estarían dispuestos. Pero es un poquito más difícil. Yo creo que el año que viene va a ser el despliegue total de esto y van a despegar muy rápidamente.
-¿A qué le atribuís que sea el año que viene el despegue?
-Este año es de conocimiento. Todos lo están viendo, lo están evaluando, es como que lo están testeando. Pero ya hay mucha gente que dice que van a empezar en enero o febrero, cuando volvamos de vacaciones. Fue un año duro, es un año duro y todo el mundo necesita proyectar.
-¿Cómo estás viendo la robótica hoy por hoy a nivel global y, en ese caso, cómo estás viendo a la Argentina para insertarse en este mundo cada vez más robotizado?
-La Argentina va a ir aceptándolo lentamente. Vuelvo a repetir: no va a ser una adaptación rápida, pero tenemos el tiempo para esperar. En el mundo ya están instalados. Los vemos en todos lados. Los restaurantes de Europa están totalmente atendidos por esto, ya sea en China, en Singapur o en Estados Unidos.
Los ves por la calle haciendo las entregas de pedidos. No tienen ningún problema con eso y están aceptados en todos lados. Y los de limpieza, por ejemplo, circulan por todas las calles solos, totalmente solos. Van barriendo, van trapeando y están totalmente adaptados a las sociedades en el mundo.
-Hoy la inteligencia artificial también está volviendo a todo el tema de la robótica, sobre todo con robots humanoides. ¿Cómo estás viendo todo este panorama o esa fusión de robótica e inteligencia artificial hacia adelante?
-Yo personalmente no lo tengo evaluado todavía en la empresa. No sé qué vamos a traer. Lo que tengo claro es que vamos a traer, en cuanto estén disponibles para Argentina, algún humanoide. Pero las funcionalidades van a depender mucho de lo que nos pidan, de lo que se adapte y de lo que nosotros queramos que realmente haga en todo momento.
El humanoide que nosotros comercialicemos va a ser colaborativo. No quiero que desplace a nadie. Tiene que colaborar, tiene que ser alguien que se incorpore a la tarea diaria de los trabajadores y que les permita, como te dije antes, no realizar tareas aburridas, agotadoras o repetitivas.
Lo mismo que los que podamos traer de logística: tienen que ayudar con los pesos, con las cargas, con todo ese tipo de situaciones. No comulgo con los humanoides que reemplacen.
-¿Y en este trabajo colaborativo también pensás que se irá a robots con IA, más allá de que sean colaborativos, como especialistas en un área determinada?
-Sí, ya los hay. Están especializados en la parte automotriz. Acá tenés los brazos o los humanoides que trabajan en automotrices y son altamente eficientes para tareas que por ahí eran bastante malas para la gente o perjudiciales para su salud, como la parte de la pintura o de los lubricantes y demás.
Todo eso lo está haciendo la robótica y está muy bueno porque ahí es ampliamente colaborativo: está sacándole peligro al ser humano.
- ¿Cómo conociste a este robot? ¿Cómo fue todo ese proceso de reconversión, de buscar un nuevo sector que uno por ahí al principio desconoce?
-Nosotros veníamos de 40 años de gestión de efectivo. Allí abrimos, así, como gestión de efectivo, y nos apasiona, nos apasiona aún todo lo que sean máquinas clasificadoras, aceptadores, recicladores. Pero había una situación que se generó de una bajada de efectivo muy fuerte. Los bancos empezaron, entre los encajes y la falta, la sequía de plaza que hubo, y fue muy difícil poder seguir con el recuento que había.
De ninguna manera quisimos despedir gente para adaptarnos a las circunstancias. Así que había que defender esos puestos de trabajo y buscar algo que pudiera ayudarnos a salir, como habíamos salido todos estos años. Nosotros tuvimos un crecimiento muy sostenido desde 2008, 2010 hasta 2024. Pasamos de 45 metros cuadrados a casi 900 metros cuadrados en tres establecimientos.
Aprovechamos estos 40 años de experiencia, sobre todo por nuestra capacidad técnica y por lo que sabemos de todo lo que es brindar servicio a los clientes, para buscar un producto que realmente me enamorara y que dijera: "Bueno, esto es lo que quiero". Pero no lo encontrábamos. Todo nos llevaba a la parte de computación, a lo que eran los nuevos servidores, las nuevas notebooks, los nuevos self-checkout, pero por ahí para terminales muy grandes de supermercados, y no había nada que me gustara.
Así que el último día de la feria de Düsseldorf, en Alemania, que es la EuroShop, que se realiza cada cuatro años —en el intermedio están las que son más chicas—, tiene un pabellón prácticamente completo de robótica. Entré y, en uno de los stands, uno me llamó, me preguntó mi nombre, me preguntó si quería un café. Le dije que sí, me dio un número y al rato apareció un robot que venía con su tacita. Me preguntó si era mi número siete, si yo era Nora, y me dijo: "El café". Y veía a mi marido. Le dije: "Acá está lo que quiero. Esto es lo que nos vamos a llevar de acá".
Así que, bueno, en 30 días más o menos tuvimos la primera importación y a trabajar y demostrar por todos lados. Estamos conformes. Creamos la unidad de robótica. Teníamos la Unidad de Gestión de Efectivo y ahora estamos con la Unidad de Robótica.
-Después de ese paso, ¿cuál es la principal traba a la hora de traer este producto y comercializarlo? Recién me hablabas de que es mucho a pedido de los clientes.
-Demora tiempo, porque el cliente todavía es reticente. Todavía están viendo qué hace, qué puede hacer, si se puede implementar esto o aquello. El cliente todavía tiene su conducta de expectativa y lleva tiempo. Llevan dos o tres meses y hay que tener paciencia. La misma paciencia que tuvimos antes. Nada se construye en un día.
-En este paso de reconversión, de dedicarse al manejo de efectivo ahora a la robótica, con más de 40 años liderando una empresa, ¿cuál te está dejando tu aprendizaje como empresaria argentina y qué características definen al empresariado argentino?
-El empresario argentino es resiliente. Y realmente, en mi experiencia, nunca hay que quedarse. Nunca hay que quedarse, nunca hay que asustarse de todo. Se sale con mucho trabajo, con mucha pasión. De todo se sale y a veces no es fácil.
A veces tenés muchos tropiezos, pero a nosotros nos ha tocado, creo, todas las variables. Nosotros tuvimos desafíos, hiperinflación, convertibilidad, corralito, todo. No nos faltó nada. Pero de todo hemos podido salir, hemos sorteado todos esos problemas y hemos podido salir.
Y salimos ahora también en 2024, donde la merma de ventas fue bastante grande. Además, los servicios de mantenimiento también fueron decreciendo porque la plata empezó a desaparecer, la plaza estaba seca y había que salir con algo. Algo había y encontramos la robótica, que es muy bueno para nosotros.
Las expectativas de Counter para lo que resta del año
-Te quería consultar, ¿cuáles son las expectativas que tienen para el segundo semestre?
-El segundo semestre ya está cursando y ha mejorado mucho respecto del primero. Esperamos terminar a fin de año con un crecimiento no muy grande, pero respecto del año pasado estamos en un 7% de crecimiento aproximadamente.
Estamos poniendo mucho esfuerzo a la unidad de robótica, así que tenemos las mejores expectativas y también tengo muy buenas expectativas para el año próximo. Creo que el año próximo nos van a dar satisfacciones al empresariado argentino, pero hay que tenerle mucha paciencia. Este año fue un año realmente duro.