Mercados internacionales: ¿quién conviene que gane en Estados Unidos?
Las elecciones de Estados Unidos serán uno de los grandes temas que marquen el devenir de 2024, por eso los analistas empezaron a valorar cuál será su efecto sobre los mercados, partiendo de la base que el resultado más favorable es aquel en el que el presidente en ejercicio es reelegido y el banco central (Reserva Federal) relaja su política monetaria.
Por ejemplo, Wolf von Rotberg, estratega de J. Safra Sarasin, considera que este resultado es posible aunque advierte de que para lograrlo habría que evitar una recesión. En los últimos 50 años, el partido gobernante siempre ha perdido la Casa Blanca cuando se ha producido una recesión durante el año electoral, advierte.
Según los datos históricos si el gobierno en funciones permanece en el poder, las acciones tienden a subir más durante el siguiente año, mientras que se mantienen estables si el gobierno cambia después de dos mandatos.
Von Rotberg explica que una presidencia de un mandato suele ir seguida de una suba de la renta variable de aproximadamente el 10% durante el siguiente año, lo que estaría más o menos en consonancia con los años no electorales. Además, los recortes de tasas de la Fed tienden a favorecer el comportamiento del mercado en años electorales.
Reacción de los mercados
Pero la naturaleza de la carrera presidencial parece tener poco impacto en el rendimiento de los mercados antes de las elecciones, mientras que tiende a tener uno mayor después de que se hayan realizado los comicios. En este sentido, Von Rotberg explica que, independientemente de si se trata de una carrera abierta (entre dos nuevos candidatos) o entre el candidato en el cargo y otro aspirante, el S&P 500 suele ganar entre un 7% y un 16% en los 12 meses anteriores.
Una vez pasada la fecha de las elecciones, la diferencia de rendimiento entre los distintos resultados se amplía significativamente. Las mayores ganancias del mercado de renta variable se observan normalmente tras la reelección del presidente en funciones (+19% durante el año siguiente), mientras que un nuevo presidente en unas elecciones abiertas sólo ha visto ganar al mercado un 3% promedio durante los 12 primeros meses de su mandato, señala el analista.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el resultado electoral en sí no es independiente del mercado y del ciclo, como muestra el hecho de que, en los últimos 50 años, ningún partido en el poder ha logrado ganar unas elecciones si la economía estadounidense estaba en recesión durante el año electoral.
Por lo tanto, la reelección de la actual administración puede depender en gran medida de la trayectoria de la economía en los próximos 12 meses, que se espera se suavice y entre en una leve recesión a mediados de año.
Aunque los dos principales partidos, el Demócrata y el Republicano, todavía no han definido a sus candidatos en las elecciones primarias, parece probable una reedición de los últimos comicios entre Joe Biden y Donald Trump. Biden aspira a un segundo mandato y, sin apenas oposición, se perfila como el candidato demócrata mientras que Trump se enfrenta a una gran competencia en las primarias republicanas, pero ha establecido una ventaja de casi 45 puntos sobre su contrincante más cercano, el gobernador de Florida, Ron DeSantis.
Escenario incierto
Para George Brown, economista de Schroders, más allá del resultado de las elecciones, la victoria no significará nada si no logran hacerse con el control del Congreso. En estas elecciones, los 435 escaños de la Cámara de Representantes se someten a reelección y 34 de los 100 escaños del Senado estarán en disputa.
Sobre quién es el favorito para las elecciones, el analista considera que Biden tiene muchas razones para ser optimista sobre sus posibilidades de reelección, puesto que además de la ventaja que supone su cargo actual, se beneficia de una economía fuerte, un mercado laboral restrictivo y una inflación que se desacelera.
Si es reelegido, Biden podría intentar resucitar su agenda legislativa original. Sus propuestas iniciales de Build Back Better en 2021 incluían 3,5 billones de dólares de gasto en programas medioambientales y sociales, más del 10% del PIB. Sin embargo, no puede descartarse un triunfo de Trump, quien parte como favorito para casi todas las casas de apuestas, aunque primero debe asegurarse la nominación republicana.

Ahora bien, suponiendo que Trump tenga éxito en su intento de volver a ocupar la Casa Blanca, es difícil determinar qué intentaría conseguir dada su reputación. Según PolitiFact, ha incumplido algo más de la mitad de sus promesas electorales y solo ha cumplido una cuarta parte, y de las casi 1.000 declaraciones que se han comprobado, alrededor del 75% resultaron ser, al menos en su mayor parte, falsas.
Sobre un eventual segundo mandato de Trump, considera que la única certeza es la incertidumbre, y es que existe la posibilidad de que sea condenado y encarcelado, lo que podría conducir a una larga crisis constitucional e incluso a una insurrección. Además, su política exterior podría aislar aún más a Estados Unidos, sobre todo si opta por reducir las sanciones impuestas a Rusia
En consecuencia, los inversores deberían prepararse para la volatilidad, que podría provocar una huida hacia la seguridad, con un repunte de la deuda pública y del oro, aconseja Brown.
