¿Qué as bajo la manga guarda Mario Draghi?
No solo comparten su ubicación en Fráncfort: el BCE heredó del Bundesbank la prohibición de comprar deuda pública en el momento de su emisión y de reflotar Estados menesterosos. Los tratados europeos no descartan explícitamente las compras de deuda ya emitida en el mercado de segunda mano, pero ese procedimiento choca con la filosofía que presidió la creación del euro. Aun así, el BCE compró bonos griegos y portugueses en la primavera de 2010, y de nuevo bonos italianos y españoles en el verano y el otoño de 2011. Pero con la boca pequeña. En mínimas cantidades. Y con argumentos tan alambicados que todo el mundo percibió la incomodidad del eurobanco, obligado a enfrentarse a las reticencias de varios países, encabezados por Alemania (cuyos consejeros, los halcones Axel Weber y Jürgen Stark, acabaron dimitiendo y criticaron al BCE por asumir riesgos excesivos y considerar esas intervenciones transferencias disfrazadas).
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