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Escándalo con una nadadora de Brasil en la Villa Olímpica: por qué la echaron de los JJOO

La situación generó mucha controversia y la deportista, según el Comité de Brasil, regresará a su país.

Una particular situación generó mucha controversia en la villa olímpica. Es que Ana Carolina Vieira y Gabriel Santos, nadadores de la delegación de Brasil, fueron protagonistas de una situación que generó la expulsión de la deportista del lugar donde descansa el equipo verdeamarelo por una salida romántica que mantuvieron luego de la ceremonia de apertura de los Juegos

Al regresar del encuentro, la pareja fue sorprendida por las autoridades y la reacción de Vieira provocó que el Comité Olímpico Brasileño decida enviarla de regreso a su país ya que expresaron que fue "irrespetuosa y agresivamente desafiante". Santos, por su parte, reconoció el error, pidió disculpas por haber roto las reglas y el COB solamente recibió una advertencia. 

Ana y Gabriel son pareja y es el segundo juego que compartían.

Ambos deportistas, que compiten en el Esporte Clube Pinheiros, emitieron un comunicado para explicar su versión de lo sucedido y en él aseguran que habían consultado la posibilidad de ir a la Torre Eiffel con el transporte oficial y reconocieron su error al no informar como correspondía su salida para cumplir con las normas.

"Cometimos el error de no realizar la comunicación de la manera adecuada como lo exige la Guía de Deporte Seguro, por lo que fuimos advertidos. No nos comunicamos porque, a pesar de estar fuera de la Villa, toda la logística del viaje se realizó a través de los medios proporcionados por la organización", iniciaron.

Además agregaron: "Llevamos más de 3 años viviendo juntos, estos son nuestros segundos Juegos Olímpicos juntos, somos del mismo club, siempre hemos separado muy bien nuestra faceta personal y profesional, y todo aquel que nos conoce y vive con nosotros lo sabe muy bien".

El jefe del equipo, Gustavo Otsuka, habló con sobre lo sucedido y no dio vueltas: “Estamos aquí para trabajar para Brasil, no para tomarnos vacaciones. Tenemos la responsabilidad ante los 200 millones de contribuyentes que confían en nosotros. No podemos permitirnos el lujo de jugar”.