Eusebio Guiñazú con MDZ: "Escuchar el himno argentino es algo único"
Hay un olimpo reservado para unos pocos que logran trascender la media para inocularse en un sitio de privilegio. Ser un jugador de selección, ese sueño que todos anhelamos en algún paso de nuestra infancia mientras jugábamos en la vereda, es un lugar reservado para unos pocos que no logran despertar. Eusebio Guiñazú es parte de ese grupo selecto que se vistió de argentino alguna vez, aunque la foto final es solo el último escalón de un enorme trayecto lleno de sacrificios.
"Ya retirado, miro para atrás y me pone realmente feliz el camino que pude hacer con el rugby". Ese periplo que marca el pilar mendocino tiene su justificación gracias a una carrera admirable: jugó en las cuatro ligas más fuertes del mundo (Francia, Inglaterra, Sudáfrica e Irlanda) y tuvo un importante paso en Los Pumas, con el que además logró cantar presente en el histórico Mundial de Francia 2007.
Mucho antes de las luces del éxito, Guiñazú arrancó jugando en el patio de su casa. Mendoza RC es el lugar al que cayó por legado familiar, con un padre que es palabra autorizada dentro de los pasillos del club. Fue ese apoyo familiar el que lo empujó a no bajar nunca los brazos, incluso en el momento más difícil de su carrera: "El día que quedé afuera del Mundial de Inglaterra 2011 me fui derecho a Mendoza. Mi papá me despertó al otro día y me dijo de ir a entrenar. Yo no quería saber nada, estaba todavía en shock: ¿Vos no sos jugador de rugby?, me preguntó. Entonces cambiate que vamos a entrenar".
Su vida en la Selección tiene un largo periplo desde su debut en 2003 y hasta 2013. Diez años ligado a Los Pumas, dejando de lado un montón de cosas con tal de cumplir su sueño. Es más, desechó una oferta de renovación en Bath de Inglaterra con tal de poder estar en el Mundial de 2011, algo que finalmente no ocurrió: "Me ofrecieron renovar en Inglaterra pero me coincidía con el calendario del seleccionado. Planteé el escenario y cuando me dijeron que no era compatible decidí apuntar a la selección".
Si bien fue parte del plantel que logró el bronce en Francia 2007, Guiñazú elige otro momento como el número uno en su galería de recuerdos: "El debut en el Rugby Championship, en Mendoza, contra Sudáfrica y con toda mi gente en el estadio Malvinas Argentinas es el partido que más me marcó". Ese momento de su carrera lo agarró consolidado en Los Pumas, llegando a hilvanar 22 partidos como titular indiscutido.
Toulon, Agen, Biarritz y Toulon (en Francia), Bath (Inglaterra), Munster (Irlanda) y Stormers (Sudáfrica) forman parte de su galería de equipos a nivel internacional: "Un día llegué a Sudáfrica y tenía en el vestuario como compañero a Brian Havanna. Pude jugar con y contra los mejores, aprender diferentes idiomas y conocer a un montón de personas increíbles. Más allá de los clubes, torneos o contratos, ese fue el legado que me llevó para toda la vida".
