Triste final para el ídolo al que le dieron la espalda

Triste final para el ídolo al que le dieron la espalda

La noticia de la muerte de Santiago García caló hondo en todo el fútbol argentino. Al último gran ídolo de Godoy Cruz le soltaron la mano y le dieron la espalda.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

El tipo llegó a comienzos de 2016 como un desconocido para la mayoría de los hinchas del fútbol argentino, pero en poco tiempo se hizo un nombre. Según su documento, se llamaba Santiago Damián, pero a fuerza de goles y carisma se convirtió en una institución: el Morro García.

Sólo necesitó un puñado de meses para ganarse al pueblo de Godoy Cruz. El Morro anotó 9 goles que fueron claves para que aquél recordado equipo del Gallego Méndez peleara el campeonato y quedara a las puertas de la gran final. Había nacido un romance que duraría exactamente cinco años, a lo largo de los cuales ese delantero retacón, al que siempre tuvieron en la mira por su estado físico, se convirtió en el máximo goleador histórico del club, con 51 goles repartidos en todas las competencias: 46 en torneos locales, 2 en la Copa Argentina y 3 en la Copa Libertadores.

Su punto más alto fue la Superliga 2017/18, cuando Godoy Cruz fue subcampeón. El Morro fue el goleador del campeonato con 17 tantos, dejando en segundo lugar a un pibe que la rompía en Racing y ya daba de qué hablar: Lautaro Martínez.

Para entonces, el amor ya era absoluto, y no sólo de los fanáticos del Expreso mendocino. Santiago García logró que los hinchas de todo el país simpatizaran por Godoy Cruz, salvo cuando enfrentaba a sus equipos, y pasó a ser un sinónimo del club más grande del Oeste argentino.

Sin embargo, puertas para adentro fue perdiendo la banca, algo que se profundizó en los últimos meses, cuando dieron por terminado su ciclo y comenzaron a buscarle nuevo club.

El 2020 no fue un año fácil para nadie, y menos para el Morro, quien se ausentó de varios entrenamientos y algunos partidos por problemas personales, los cuales empezaron a inferir en su rendimiento dentro del campo de juego y en su estado físico. Y aún así seguía siendo el mejor del plantel, por escándalo.

El Tomba no quedó afuera de la picadora de carne que es el fútbol argentino y decidió soltarle la mano y darle la espalda. Lo único importante era rendir en la cancha y obtener resultados. Lo tildaron de "líder negativo". Justo a él, que tantas alegrías le dio al club en el que dejó la vida.

"No somos robots, no estamos hechos de acero, nos pasan cosas y eso hace que el rendimiento dentro del campo de juego no sea el óptimo", avisaba a mediados de 2019 en diálogo con radio Nihuil. Sus palabras pasaron de largo.

Hoy retumban en toda la Bodega.

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