San Martín y el peligro de tener tres barras en la misma tribuna
El Atlético Club San Martín, como ningún otro equipo mendocino salvo Godoy Cruz, saboreó las mieles de estar muy cerca de la primera división en la década pasada, pero terminó masticando la amargura de descender dos categorías en pocos años al caer por el feroz tobogán del fútbol argentino.
Lógicamente, las internas y las peleas entre algunas de estas facciones tienen preocupado –y cansado– al pueblo chacarero, que quiere vivir en paz y volver a ver a su club como en los no tan viejos buenos tiempos.
|
|
Este grupo contribuía a fomentar el espíritu deportivo, con un mensaje antiviolencia, siempre con presencia pacífica y mucha música. Eso le valió un reconocimiento que aún hoy genera orgullo en el Este. En 1975, San Martín se convirtió en el primer equipo del mundo en recibir la Copa al Mejor Público Deportivo del Mundo, entregado por la Association Internationale contre la Violence dans le Sport (AICVS), con sede en París, Francia. Esto se debió al buen comportamiento de su público durante el Nacional del 74.
Hoy, el líder de los Leones es Juan Dutto, más conocido como el Bachicha. Este grupo de hinchas, con muchos torneos y años en la espalda, son una fija cuando juega el Chacarero. Cuentan que los hijos del Bachicha, activos integrantes de la agrupación, tomarán la posta cuando los “viejitos” dejen la popu.
Los Mandingas del Tablón
Los Mandingas del Tablón surgen en el año 98, días en los que San Martín empezaba a competir en la Primera B Nacional. Esta barra, aseguran en el Este, siempre fue pesada. No transmiten, precisamente, un mensaje antiviolencia. Lo suyo va más por el camino de las drogas y las piñas.
Por muchos años fue liderada por Hugo Flores, alias El Fagía. En Mayo del 2005, Flores recibió una golpiza en un hecho muy confuso y murió días después. La policía, como en tantos casos, dijo que fue un ajuste de cuentas.
|
|
Los Mandingas, con los años, crecieron muchísimo. Ocupaban la popular norte del estadio de San Martín. Enfrente, en la sur, estaban Los Leones. Hubo muchos enfrentamientos entre las dos bandas, a piña limpia, afuera o adentro de la cancha.
En un momento, las dos barras pasaron a ocupar la misma popular. Lo insólito de la situación se daba –y se da– cuando, en el medio de cualquier partido, Los Leones cantan una canción y los Mandingas entonan otra. Un equipo, dos barras, diferentes repertorios de cánticos. En fin.
Con el tiempo, la relación fue mejorando. Y hoy, entre esas dos bandas se viven tiempos de calma. El problema de los Mandigas, ahora, ya no es con los Leones. Es con la tercera barra en cuestión.
Los Pibes de Ciudad
Los Pibes de Ciudad es la banda más “nuevita”. Se formó hace cinco años y tiene la particularidad, como dice su nombre, de estar integrada por hinchas del Chacarero que viven en barrios del Gran Mendoza. La Estanzuela, el Lihué, barrio San Martín y Dorrego, entre otros, son algunos de los lugares donde hay presencia de Los Pibes.
|
|
Algunos de estos hinchas se enamoraron del Chacarero en los últimos años del equipo en la Primera B Nacional y otros son hijos de gente que vivió en San Martín y luego vino a la ciudad.
En un principio, los Pibes acompañaban a San Martín de manera pacífica. Hasta que empezaron los problemas con los Mandingas.
El problema en San Juan
En mayo del año pasado, en un partido contra Unión de Villa Krause hubo un incidente que complicó la convivencia entre las barras. La policía sanjuanina le encontró un arma de fuego a una mujer que pertenece a los Pibes. Por eso, algunos integrantes de la banda quedaron detenidos en San Juan.
Los Pibes acusaron a los Mandingas de haberlos “buchoneado” con la policía sanjuanina. Días después, la casa de uno de los integrantes de los Mandingas fue baleada. Es más, los Pibes aseguran que el Ardilla, referente de los Mandingas, tuvo que estar cerca de un policía de civil en la cancha por miedo a represalias.
Cuentan que antes, en San Juan, los Pibes habían traído en un bondi a siete mandingas que se habían “quedado a gamba” y temían que los viera alguna barra sanjuanina. Desde los Mandingas dicen que Los Pibes de Ciudad se han juntado en algunas oportunidades con integrantes de los Boli Stone (barra del Atlético Argentino) y eso no se perdona. Las acusaciones van de un lado a otro, como los cantos en la popular.
La pelea en el Malvinas
Hace poco, el 16 de octubre, la disputa entre Mandingas y los Pibes tuvo un capítulo que por poco no termina con muertos. En el partido entre el Atlético San Martín y Gimnasia, disputado en el estadio Malvinas Argentinas, se produjeron incidentes entre los barras en el medio de la popular. Un hincha hirió a otros dos con un arma blanca. El agresor, según confirmaron fuentes policiales, fue Heber Castro, integrante de Los Pibes. Las víctimas son parte de los Mandingas.
|
|
Lo insólito y preocupante se dio porque la policía atrapó al agresor en la tribuna, pero no quedó detenido. Mágicamente, lo dejaron ir. Los famosos operativos de in-seguridad.
Después de ese incidente, Los Pibes no han ido más a la cancha cuando juega el Chacarero. Y algunos de los referentes de los Mandingas, tampoco. Desde el seno del club del Este temen que haya un enfrentamiento cuando las bandas se vuelvan a cruzar. Saben que si llega a haber víctimas adentro del estadio, el gran problema de los barras lo terminará pagando la institución.
Para los partidos que jugó San Martín después incidente en el Malvinas (ante Unión, Huracán y Trinidad), la dirigencia del Chacarero habló con los encargados de los operativos seguridad para que estén bien informados de la situación y para que las requisas de acceso al estadio sean más rigurosas. Además, el club paga por servicios de seguridad privada desde que comenzó el certamen. También se trató de mandar un mensaje a los cabecillas de las barras para que reine la paz.
“El problema se da porque los policías cachean a los hombres nada más, y las armas las entran las mujeres. Así que le pedimos al encargado del operativo de seguridad que el cacheo sea para todos y por ahora ha funcionado”, comenta el presidente de club, Silvio Bront.
Por ahora, no ha pasado nada y en el Este cruzan los dedos para que siga todo así, con las tribunas tranquilas y sin enfrentamientos entre hinchas de la misma hinchada, o sea, tipos que supuestamente están unidos por la misma pasión.
La bronca del verdadero hincha
Toda esta situación, como pasa en tantos clubes, tiene cansados a los verdaderos hinchas, que son socios del club, que colaboran, que pagan sus entradas y temen ir a ver al Chacarero por las peleas entre las barras de la misma hinchada. Increíble.
“Che loco, sinceramente ya estoy harto de estos chabones: Mandingas o Leones o de Ciudad y de no sé de dónde mierda. Vayan a alentar y no a agarrarse a piñas ni a pegar puntazos. Hay gente que va a la popu y quiere ver al amor de su vida y no a una manga de negros agarrarse a piñas. Los trapitos sucios se lavan en casa”.
El mensaje anterior se puede leer en los foros de las páginas del Chacarero. Es de un hincha anónimo, pero muestra el pensar de la mayoría de los verdaderos simpatizantes de San Martín. Ir a la cancha y no poder disfrutar del partido, culpa de los que no les importa nada más que sus luchas –luchitas– de poder –podercito–.
“Lo que no entienden es que perjudican al club. Culpa de estas peleas, las familias dejan de ir a la cancha, por miedo a que les pase algo. Es así: las peleas de estas bandas lo único que hacen es perjudicar al club. No queremos que se opaque el buen momento que el club está viviendo, tenemos que disfrutarlo”, asegura Bront.
Los barras, afuera del club
Los barras de San Martín no tienen el poder ni manejan el dinero que levantan en pala los barras de Godoy Cruz. La razón es simple: el presente de tu club va de la mano con el negocio que es –o puede ser– trabajar de barra. Si el Chaca estuviera jugando en la primera división del fútbol argentino, la hinchada de San Martín sería una pyme como es hoy la del Tomba.
Así, en tiempos de torneos de ascensos y vacas flacas, los barras del Chaca se tienen que conformar con muy poco. Varios hinchas aseguraron que han ingresado e ingresan a los partidos con entradas que les dan los Duttos o alguno de los Mandingas. Desde la dirigencia dicen que no le dan nada. “Ni micros, ni nada”, afirman.
Los barras no están metidos en el club del Este, como pasa en otras instituciones en las que te manejan un buffet o el estacionamiento o cualquier cuestión que dé dinero. “Qué van a estar adentro del club ¿Sabés qué pasa? No les da la cabeza para esos negocios, eso pasa”, cuenta, sin vueltas, un profundo conocedor del día a día chacarero, que no pertenece a la dirigencia del club.
“Desde la dirigencia, no dejamos que los barras colaboren en nada. No queremos tener relación con los barras, ni que entren al club ni nada, porque eso es darles un lugar que no les corresponde”, señala el titular chacarero.
Las épocas en las que San Martín peleaba para llegar a Primera son parte del pasado. La aspiración de algunos barras de vivir como reyes gracias al club, por ahora, está congelada. Pero saben que todo puede cambiar. Y por eso, en la tribuna buscan mandar. En eso andan en el Este.