Comprobado en Mendoza: el mundo no puede arreglarse por WhatsApp
El Grupo de Apoyo a la Asamblea del BID en Mendoza tenía un chat de unos 180 integrantes que generaron -gracias a una fluida comunicación- una gran cantidad de exitosos eventos de respaldo al encuentro internacional que se hizo el año pasado aquí.
Terminada esa etapa, sostuvieron su grupo de WhatsApp, que engordó hasta los 250 miembros, con empresarios poderosos, grandes, medianos y pequeños, docentes, académicos, entusiastas, trabajadores, periodistas, políticos... de todo.Ahora se llaman GRAMDE: Grupo de Apoyo Mendocino al Desarrollo Estratégico 2050. La idea es genial. Y tienen un sitio de internet con una agenda que se va nutriendo y que podés repasar si hacés clic aquí.
Pero cada vez es más difícil sostener la conversación entre tanta gente.
Primero fueron las efemérides: todos los días se conmemora entre una y diez cosas, y todos tienen algo para acotar. Luego, los cumpleaños: igual. Y las desgracias que son seguidas de condolencias.
Hasta ahí, nadie dijo nada.
Ya había ocurrido en el anterior grupo que un empresario de la FEM posteó la foto de un trasero femenino, al equivocar el destinatario. Lo peor es que no sabía cómo borrar su chasco y permaneció hasta que alguien lo ayudó. Se fue cascoteado por todos y con el administrador del grupo hecho una furia. Lo hicieron volver. Se volvió a ir. Todo eso -imaginemos- se puede ir viendo en tiempo real si sos uno de los integrantes de la lista.
Humanos somos, al fin de cuentas, y tantos a la vez, no cesan los momentos de humor forzado o broncas graciosas: desde el aliento político a alguien que otro cuestiona, hasta lo último: una invitación a salir de una persona a otra que confundió -seguramente- el WhatsApp y quedó expuesta. Muchos se habrán puesto colorados, pero otros se pusieron verdes de bronca y algunos, no paran todavía de reir por la situación, que no tenía nada de malo, sino que resultaba ser un asunto eminentemente privado.
Tanto así está el asunto, que ya empezaron a salirse varios, aunque otros no hacen para ver el espectáculo que brinda tan osada masa de 250 personas en un auditorio en donde cada uno dice lo que quiere cuando se le antoja.
Ahora se están organizando por otras redes y por grupos temáticos. Al fin y al cabo, la idea es ponderable por donde se la mire: pensar la Mendoza del 2050 y no dónde ir este fin de semana ni aplaudir al político de sus amores que, por otra parte, también se florean en la lista telefónica.