Hallazgo histórico relevante en la relación comercial de Mendoza con Chile

"Jabón de Mendoza: aporte para el estudio del comercio trasandino (1697-1870)" es un estudio realizado por Michelle Lacoste Adunka, Fernando Mujica y Pablo Lacoste, historiadores mendocinos, realizado en Chile y que fue publicado en Alemania debido a las implicancias del intercambio comercial en aquella época.

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Gabriel Conte

Jabones

MADAISE/FLICKR

Refirió y dejó testimonio Jorge Juan y Antonio de Ulloa en 1.748, textualmente: "Mendoza: Corregimiento del Reino de Chile. Se describe, hácese allí mucho jabón".

Sí, jabón. Mendoza fue una factoría de la limpieza entre 1.697 y 1.870 y su producción jabonosa fue considerada típica de esta localidad, famosa por su calidad y muy demandado en los mercados externos, llegando a ser exportado vía Chile a Perú e inclusive a California durante la fiebre del oro.

Así lo establece un meticuloso estudio realizado en Chile por los historiadores mendocinos Pablo Lacoste (Universidad de Santiago de Chile), Michelle Lacoste (Universidad de San Sebastián, Chile)Adunka y Fernando Mujica (Escuela de Sommeliers, Chile). Se llama "Jabón de Mendoza: aporte para el estudio del comercio trasandino (1697-1870)".

Su trabajo buscó generar "un un aporte a la comprensión del comercio regional intra-latinoamericano en un periodo histórico en el cual la atención de la corriente principal de la academia se ha focalizado en los intercambios con los mercados del Atlántico Norte".  En él, a partir de documentación original inédita de archivos, aporta evidencia para comprender la alta calidad de este producto, que logró sostenerse en el mercado a pesar de la competencia que representaba la industria europea. El interés del descubrimiento llegó a Alemania, en donde está siendo difundido. ¿Por qué?

Pablo Lacoste le explicó a MDZ que "este artículo muestra el ingenio de los campesinos cuyanos en el siglo XVIII y primera mitad del XIX. Es la época que muchos desprecian, por ser meramente "criolla" y no tener todavía a los inmigrantes".

Sin embargo, consideró que "aquellos legendarios cuyanos levantaron un producto típico notable: el jabón de Mendoza, el cual era reconocido por su alta calidad en toda la región".

"Se exportaba a varios países, y contribuyó a formar verdaderas redes de comercio internacional", indicó Lacoste al explicar su investigación. Y agregó que "el tema despertó el interés de los académicos de Alemania, y fue publicado hace un par de semanas en una revista científica de es país".

En su investigación los autores proponen incluir al jabón de Mendoza en la categoría de los clásicos productos típicos de América Latina de los siglos XVIII y XIX, junto con la yerba del Paraguay (Jeffs 2017), los sombreros de Jipijapa (Ecuador), el jamón de Chiloé (Mujica 2017), el queso de Chanco (Aguilera 2016), el queso de Tafí del Valle (Lacoste 2017), el pisco de Coquimbo (Jiménez 2014; Lacoste 2016), el aguardiente cuyano (Lacoste 2018), el vino de Mendoza (Argentina), los piscos de Ica y Arequipa (Perú) (Huertas 2012), el tequila mexicano (García Barrón 2017), entre otros.

En su trabajo, Lacoste, Lacoste Adunka y Mujica señalan que hasta ahora, literatura especializada había detectado la existencia del jabón como producto relativamente significativo en la economía de Mendoza. Los cronistas, viaje-ros y observadores de los siglos XVIII y XIX han coincidido en mencionar este producto entre ellos Jorge Juan y Antonio de Ulloa (1748), Morales (1787), Parish (1827), Sarmiento (1851), Mitre (1852) y Pérez Rosales (1882). Por su parte, la historiografía local también menciona el jabón de Mendoza como uno de los bienes que se elaboraban y comercializaban en aquel territorio. De todos modos, ningún autor lo estudió en clave de comercio bilateral. Por su parte, los trabajos dedicados al comercio a través de la cordillera de los Andes mencionan que el jabón de Mendoza era uno de los productos que se comercializaban hacia Chile en aquellos años, pero no se ha profundizado sobre los circuitos comerciales que alcanzó el producto.

De acuerdo con los autores, el esquema clásico del comercio mendocino señala que Mendoza, la capital de la provincia de Cuyo del Reino de Chile primero, y del Virreinato del Río de la Plata después, se limitaba a elaborar vinos y aguardientes que se exportaban a Buenos Aires en tropas de carretas; de vuelta, llegaba yerba del Paraguay y productos de España, que luego, una vez en la capital cuyana, se trasbordaban a las mulas para continuar viaje a Chile. Dentro de este esquema general de los circuitos comerciales del Cono Sur de América, la literatura especializada no ha incluido al jabón de Mendoza como producto relevante del comercio regional. En este sentido incluir al jabón de Mendoza en la ecuación puede ofrecer una nueva visión de la importancia que tuvo la industria manufacturera derivada de la ganadería en la región.

De hecho, obras clásicas sobre la ganadería en Argentina invisibilizan las exportaciones de jabón de Mendoza hacia Chile.

La falta de estudios focalizados en la trayectoria de este producto en el largo plazo, han impedido hasta ahora comprender en profundidad sus características, su relevancia y significado. Para avanzar en esa dirección, el presente artículo examina el jabón de Mendoza a partir de fuentes originales inéditas de archivo, principalmente de los repositorios chilenos. Sobre la base de la evidencia documental, se procuró demostrar que el jabón de Mendoza fue un producto de alta calidad; por este motivo construyó su reputación en los mercados externos; como resultado, este producto fue exportado a mercados externos, particularmente a Chile, Perú y EE. UU.

El análisis de la “biografía” del jabón de Mendoza pretende aportar al conocimiento del patrimonio agroalimentario de América Latina y a la vez, entrega conocimientos relevantes para comprender mejor los procesos económicos, políticos e institucionales de la región; se consideran los impactos de las guerras y crisis políticas en los circuitos comerciales, juntamente con las políticas arancelarias y los frustrados intentos de integración económica latinoamericana.

Los documentos examinados

Los autores del estudio que pone de relieve este producto de Mendoza dio cuenta de un trabajo importante de búsqueda, chequeo y contraposición de información. Se propusieron y consiguieron el jabón de Mendoza "a partir de los registros de aduanas dentro del periodo analizado, disponibles en el Fondo Contaduría Mayor del Archivo Nacional de Santiago de Chile y de la Estadística Comercial de Chile, cuyos registros parten en 1844".

En lo que respecta a la documentación de aduanas, señalaron que "se han examinado la totalidad de los registros de los puertos de provincias chilenas de Copiapó, Huasco, Vallenar, Coquimbo, La Serena, Chiloé y Constitución, totalizando 322 volúmenes. También se compulsó una muestra de 464 volúmenes de la aduana de Valparaíso, correspondientes al 41,87% del total. En síntesis, ha formado un corpus documental de 782 volúmenes de registros de entradas y salidas comerciales de puertos chilenos, para documentar la circulación del jabón de Mendoza en los siglos XVIII y XIX. Esta información se complementa con los registros de la Estadística Comercial de Chile, que incluye las entradas por el puerto terrestre de Santa Rosa de los Andes, pri-mer punto de registro del comercio entre Chile y Mendoza a través de la cordillera. Por este medio, se evalúa la importancia relativa del comercio de jabón entre Mendoza y Chile, al evaluar el porcentaje que representaba este producto en el comercio entre esta provincia argentina y el país vecino. A tal fin, Lacoste, Lacoste Adunka y Mujica han reconstruido cifras del comercio cordillerano a partir de la información contenida en la Estadística Comercial de Chile. De esta manera se ha podido detectar el papel que cupo a este producto como medio de intercambio en el espacio regional.

Qué era el jabón

Según explica el trabajo de investigación, "el jabón de Mendoza era un producto derivado de la actividad ganadera, elaborado a partir del sebo como materia prima principal. La necesidad de lavar la ropa, la simplicidad de su elaboración y la abundancia relativa de sebo y cenizas, llevó a que el jabón fue un producto ampliamente difundido en el Cono Sur, a ambos lados de la cordillera de los Andes". 

Quiénes lo fabricaban en Mendoza

"En lo que respecta al modo de producción del jabón, hemos detectado que su elaboración estuvo orientada al comercio desde épocas tempranas. En 1697, el jabón ya se elaboraba con fines comerciales en la hacienda Jesuita vinculada al Colegio de la Orden en Mendoza. El testimonio del padre Joseph Carrión destaca que las ventas de jabón, junto con el vino, el aguardiente, el pan y las velas eran 'las que más de continuo se venden' en el aposento atendido por Juana, una mujer negra esclavizada", señala la investigación.

"Más tarde, en el siglo XVIII, Morales (1787) ya reconocía al jabón como uno de los productos típicos de Mendoza, y señalaba que estaba vigente antes de la expulsión de los jesuitas. A fines de siglo se registran los primeros envíos de jabón de Mendoza al mercado trasandino, pero la industria ya se había ido consolidando y su prestigio estaba asentado, hasta llegar a oídos de los enviados de la Corona española, quienes sin haber cruzado la cordillera comunicaban al rey que en el corregimiento de Mendoza se producía mucho jabón en 1748)", aporta la investigación recientemente difundida.

De acuerdo con el trabajo de Lacoste, Lacoste Adunka y Mujica, "en el siglo XIX ya se detecta cierto nivel de especialización en la producción. Existían tanto 'barracas' donde se procesaban diversos subproductos de la ganadería, como cueros, sebo, velas y jabón, hasta jabonerías especializadas".

Además, indicaron que "la producción de jabón se convirtió en uno de las ramas más dinámicas de la economía de Mendoza y, en situaciones de emergencia, el Estado recurrió a esta actividad para financiar gastos extraordinarios para enfrentar la crisis".

En este sentido, aportaron que "esta situación se hizo visible en el terremoto de 1861, el cual destruyó casi la totalidad de las construcciones de la ciudad y causó la muerte de cerca de la mitad de la población; en este contexto de angustia y emergencia total, el gobierno necesitaba recursos en forma urgente para paliar el traumático impacto del sismo. En este contexto, se sancionó la Ley de Impuestos territoriales y Patentes de 1861, la cual se focalizó, precisamente, en establecer tasas extraordinarias al jabón de Mendoza. Concretamente, esta norma grababa con 12 pesos anuales las casas o barracas con estaqueo de cueros, elaboración de jabón, velas y sebos en marqueta, o 6 pesos cada uno de estos ramos por separado".

El estudio indicó que "en Ley de Contribuciones de 1863 se aumentaron los derechos hasta 20 o 10 pesos, respectivamente. En dicho año, es significativo que una jabonería debía pagar casi el doble que una carpintería, herrería, o carrocería y más del triple que una chamantería, los hornos de ladrillos o las tonelerías. Si bien esto evidencia que el gobierno provincial buscaba fomentar ciertas industrias, no deja de ser un signo de la relativa prosperidad de las jabonerías, al menos desde la óptica de las autoridades. La presencia de estos establecimientos y los volúmenes de jabón que eran exportados anualmente a Chile permiten relativizar la afirmación de De Moussy, quien señalaba en 1864 que 'la fabricación (de jabón en Mendoza) no se realiza en grande; las familias preparan lo que necesitan y venden el resto'. Este extremo es apoyado por Martínez Perea, quien sostiene que el jabón era un producto elaborado en cantidades limitadas, destinado únicamente al autoconsumo".

Pero indican: "Las normas impositivas provinciales de 1861 y 1863 demuestran que ambos autores están equivocados: el jabón de Mendoza era la actividad más prospera y rentable, como para soportar las mayores cargas impositivas en un marco de emergencia social".

Las exportaciones de jabón de Mendoza

Exportaciones de jabón.
Exportaciones de jabón.

De acuerdo con el estudio realizado por Lacoste, lacoste Adunka y Mujica, "la presencia del jabón de Mendoza en el mercado chileno se ha estudiado a partir de dos fuentes principales: los registros de aduanas para el periodo comprendido entre 1796 y 1847 y la estadística comercial para el periodo comprendido entre 1844 y 1870. Ambas fuentes son complementarias; los registros de aduanas no están completos, pero entregan antecedentes para conocer el tema en la primera etapa, cuando no existían estadísticas; además, ofrecen información rica y variada sobre este tema. Por su parte, la segunda fuente tiene la desventaja de aportar menos detalles, pero informa sobre la totalidad del jabón de Mendoza ingresado a Chile por los pasos cordilleranos". Tal como muestra el gráfico, durante 50 años, el jabón de Mendoza fue un importante producto de exportación a Chile.

El mapa de la circulación de jabón de Mendoza por el mundo

Otro aporte de la reveladora investigación -que ojalá su publicación íntegra llegue a la Argentina- es el mapa de las exportaciones, vía Pacífico, lo que da cuenta de un enfoque local hacia el oeste con un típico producto de calidad, ya en los siglos XVIII y XIX. Escribieron los autores que "el jabón de Mendoza se distribuía por todo el mercado chileno, a lo largo de más de 2.000 kilómetros, llegando por el norte a Copiapó (27° latitud) y a Chiloé por el sur (43° latitud). Por ejemplo, el 22 de junio de 1834, la fragata

Mapocho embarcó 15 arrobas de jabón de Mendoza, con destino a Huasco y Copiapó.

El 20 de julio de 1840, llegó a La Serena la barca nacional General Pinto procedente de Valparaíso, con una carga de 12 cajones de jabón de Mendoza. 

Casos como estos se reiteraron, y se han sistematizado en el mapa. Las cargas viajaban a lomo de mula de Mendoza a Santiago y Valparaíso. Allí se embarcaba la carga para abastecer las ciudades costeras del norte y el sur. Dentro de las ciudades, el jabón de Mendoza se distribuía en carretas a los mercados y otros puntos de venta. Se formó un dinámico sistema multimodal de cargas, con mulas, barcos a vela y carretas, a través del cual, durante más de un siglo, el jabón de Mendoza cruzaba la cordillera de los Andes, se distribuía por todo Chile y llegaba también al Perú.

El mapa de las exportaciones.

Y sin pretender abusar de la gentileza de los autores y de su derecho de autor, valga sumar a este informe un gráfico más, de los tantos datos desconocidos hasta ahora que aportaron su investigación: el origen de las importaciones de jabón “común” de Chile entre 1855-1860:

Gráfico con los orígenes del jabón.

Hubo tiempos de esplendor y luego de declive. El comercio, pero también la producción en origen tuvo sus inconvenientes.

Nada de esto es dejado al azar por Pablo Lacoste, Michelle Lacoste Adunka y Fernando Mujica en esta trascendental investigación que incluye hallazgo, novedad, información y aporte a la historia de las relaciones comerciales, pero también, la puesta en valor de actividades y productos que por alguna razón u otra el relato del pasado dejó a un costado, a pesar de su relevancia en su tiempo y, probablemenTe, porque los que trabajaron en ello no hayan tenido la suficiente capacidad de reproducción y puesta en valor.

La conclusión de los autores

Pablo Lacoste, Michelle Lacoste Adunka y Fernando Mujica concluyeron en que, textualmente:

  • El jabón de Mendoza fue un producto típico, de singular calidad, apreciado en los mercados de Chile, Perú y EE. UU.
  • Dentro de Chile, el jabón de Mendoza viajaba más de 2.000 kilómetros para satisfacer la demanda de sus clientes, entre Copiapó y Chiloé, pasando por Copiapó, Caldera, La Serena, Valparaíso, Santiago, Concepción y Valdivia.
  • Más allá de Chile, el jabón de Mendoza llegaba a los puertos de El Callao, para distribuirse en el mercado peruano. En EE. UU., este producto circuló en California durante el ciclo de la fiebre del oro.El éxito del jabón de Mendoza se debía a su calidad. Los campesinos cuyanos detectaron medios disponibles dentro de su territorio; aprovecharon las ventajas comparativas de sus recursos naturales y, con sus saberes culturales, lograron preparar, en forma artesanal, un producto reconocido por su buena calidad, mejor al que se obtenía en otros territorios. Sobre la base del esfuerzo por elaborar este producto y sostener sus cualidades en el tiempo, lograron cimentar el prestigio del jabón de Mendoza. Los mercados reconocieron este esfuerzo con su sostenida demanda.
  • El jabón de Mendoza logró mantener su reputación en los mercados externos, aun después de la apertura comercial que siguió a la independencia.
  • La política de comercio libre con las grandes potencias, y los aranceles altos para productos de países vecinos, significaron grandes desafíos para los productores de cuyanos. Particularmente difícil fue afrontar la competencia que representaban las importaciones de jabón desde Inglaterra, Francia, Alemania y EE. UU. A pesar de ello, el jabón de Mendoza se mantuvo presente en el mercado chileno incluso siendo sensiblemente más costoso.
  • El mercado estaba dispuesto a pagar más por el jabón de Mendoza, por su superior calidad y reputación.La exportación del jabón de Mendoza era sensible a las políticas públicas y los acuerdos internacionales. Cuando los gobiernos de ambos lados de la cordillera de los Andes lograron establecer tratados de integración económica y convenios arancelarios, las exportaciones crecieron. Así se reflejó en los tratados de 1826, 1835 y 1846. En este contexto, es importante destacar el papel que cupo a la provincia de Mendoza, que tuvo un papel activo como actor de relaciones internacionales.
  • Las decisiones del 29 de abril de 1820 (aduana local), del 3 de abril de 1835 (convenio de comercio con Chile) y del 29 de diciembre de 1846 (decreto regulatorio del comercio exterior) fueron los instrumentos jurídicos construidos por el Gobierno de Mendoza, para asegurar las exportaciones del producto típico regional, manufactura que llegó a representar el 40% del comercio de Mendoza con Chile, en una época en que el mercado interno argentino se encontraba desarticulado debido a las guerras civiles y la inestabilidad política.
  • El estudio ha detectado un patrón: el jabón de Mendoza, dado su carácter de manufactura artesanal, su localización y su pequeña escala, logró establecer vínculos importantes con el gobierno provincial. Cuando el Estado provincial asume un papel relevante en la definición de la política económica, el producto típico logra ser considerado en los espacios de toma de decisiones; las políticas públicas lo incluyen y actúan en esa dirección. Por el contrario, cuando avanza el Estado nacional, los tomadores de decisiones priorizan los productos primarios, tradicional base de la economía argentina. Se nota también la falta de continuidad de las políticas públicas en general.
  • Los gobiernos no fueron capaces de sostener en el tiempo sus decisiones. Tras algunos años, los convenios perdieron vigencia y los flujos comerciales se vieron interrumpidos por obstáculos políticos y económicos.
  • De todos modos, la transformación económica de Mendoza en la década de 1870, con el crecimiento de la exportación de ganado en pie, la reorientación de las élites hacia la inmigración, el ferrocarril y la industria vitivinícola, y el creciente desarrollo de la industria del jabón en Chile fueron los responsables del final de esta industria artesanal que llegó a ser el producto emblemático de Mendoza en lejanos puertos y ciudades. Este trabajo ha permitido visibilizar el jabón de Mendoza como producto típico y su relevancia en el comercio exterior de Mendoza en las décadas de 1830 a 1860. Por lo tanto, el jabón de Mendoza debe incorporarse a la lista de productos típicos relevantes de América Latina, junto al jamón de Chiloé, el queso de Chanco, el queso de Tafí del Valle, el pisco de Chile y Perú, el aguardiente cuyano, el sombrero de Jipijapa (Ecuador), entre otros.
  • Los saberes campesinos permitieron elaborar productos de calidad extraordinaria, capaces de obtener reputación en lejanos mercados. Este mismo proceso ocurrió entonces en Europa, donde el Estado protegió los productos típicos como denominaciones de origen, y contribuyó a asegurar su supervivencia hasta la actualidad. En cambio en América Latina, la mayoría de esos productos desaparecieron en el último tercio del siglo XIX debido a las condiciones adversas que les presentaron los contextos económicos y políticos de la época.

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