Combates y batallas en nuestra pintura del siglo XIX

Combates y batallas en nuestra pintura del siglo XIX

El motivo bélico como inspiración de artistas tiene una tradición milenaria y universal. Pinturas rupestres, mármoles griegos y arte europeo documentaron a través de los siglos batallas y conquistas de diversas civilizaciones. Las obras fueron a la vez homenaje a las hazañas y a sus héroes.

Carlos María Pinasco

En nuestro territorio, primero fueron los pintores viajeros entre los que se destaca  Johann Moritz Rugendas (1802-1858) finísimo artista romántico de origen alemán,  quienes documentaron la lucha contra el indio. Rugendas además encaró temas bélicos como en el caso de la "Batalla de Maipú”, reproducida abajo. La obra, de 1838 fue encargada al artista para conmemorar el triunfo de San Martín sobre las tropas realistas veinte años antes. Actualmente se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Santiago de Chile. 

Batalla de Maipú de Johann Moritz Rugendas

Inmediatamente después aparece la figura fundacional de Carlos Morel, nacido en Buenos Aires en 1813 y fallecido en Quilmes en 1894, seguramente el primer pintor de valía de nuestro arte cuyo “Combate de caballería en la época de Rosas” (MNBA) puede considerarse una obra maestra del género. En él describe un enfrentamiento entre las tropas rosistas, de uniforme y los unitarios vestidos de civil. Morel estaba muy cercano a J.M. de Rosas y la obra seguramente esté vinculada al levantamiento de los Libres del Sur que fue sangrientamente sofocada.

Combate de caballería en la época de Rosas de Carlos Morel

Nuestro Museo Mayor tiene además una obra melliza a la anterior titulada “Carga de caballería”. 

Carga de caballería de Carlos Morel

De entre los nacidos en nuestra patria deber es destacar también a Julio Fernández Villanueva quien además del “Combate de San Lorenzo”, pintó las batallas de Chacabuco y Maipú, una estupenda “Carga de Granaderos” y una “Capitulación de los Ingleses” de noble factura. Nacido en Quilmes, en 1858, era médico de profesión aunque tuvo una esmerada formación artística. Murió tempranamente a la edad de 32 años cuando socorría heridos en los enfrentamientos de la llamada Revolución del Parque.

Combate de San Lorenzo de Julio Fernández Villanueva

Sin lugar a controversias, es Cándido López un caso extraordinario no solo de nuestro arte, sino diría de la pintura universal. Testigo directo de la sangrienta y malhadada guerra del Paraguay fue tenido durante mucho tiempo como un simple cronista gráfico, minucioso y prolífico documentalista  sin asignársele vuelo artístico alguno.  Solo después que José León Pagano el principal historiador de nuestra pintura lo incluyera en su libro “El Arte de los Argentinos” empezó lentamente a considerárselo en sus reales méritos.

De López debe destacarse su originalísimo estilo. Podría decirse que nuestro admirado Cándido es un ingenuo “avant la lettre”, que en obras tamaños importantes, mediante  formatos panorámicos y vistas aéreas, no ahorra detalles logrando sin embargo conjuntos de sorprendente simplicidad y belleza.  Representó la guerra del Paraguay (1865-1870), en la que combatió hasta su herida en Curupaytí, que le significó la pérdida de su mano derecha.

Después de Curupaití de Cándido López

Augusto Ballerini (1857-1897) y Ángel Della Valle (1852-1903) el primero con su magnífico “Paso de los Andes” y con “La vuelta del malón” (MNBA) el segundo, abajo reproducidas, demuestran su condición de eximios pintores.

Ambos artistas formaron parte de “La Colmena” una asociación pionera que a fines del s XIX difundió la pintura mediante exposiciones públicas. Ballerini nació en Buenos Aires en 1857 y se formó en Italia.

Paso de los Andes de Augusto Ballerini

Ángel della Valle había nacido unos años antes (1852). También él viajó a Italia para aprender su oficio. A su regreso formó parte de la Sociedad de Estímulo de Bellas Artes dónde se dedicó durante muchos años a la docencia.

La vuelta del malón de Ángel della Valle

Vidas paralelas: ambos fallecen en Buenos Aires, en 1902 y 1903 respectivamente.

 

*Carlos María Pinasco es consultor de arte

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