#Apuntes: El vasco Atxaga y sus textos híbridos

#Apuntes: El vasco Atxaga y sus textos híbridos

El autor de "Esos cielos" y creador de los "poemas híbridos", en una visita frustrada a su casa por parte del autor. Una historia que publicó la Hoja de Cultura "El Comunero" en 1999 y reprodujo el suplemento El Altillo de Diario UNO.

Desde Arrasate - Mondragón, País Vasco (1999)

El escritor español, de origen vasco, Bernardo Atxaga es, esencialmente, un pragmático de las letras. Atxaga (Achága) es un apellido de difícil pronunciación fuera del país vasco y que fue puesto allí, quién sabe por qué cosas que pasan por la cabeza de algunos escritores. No es más que el pseudónimo de José Irazu Garmendia, un nombre que nos resolvería aquel problema y que, lejos de pertenecer a un académico de las letras, es el de aquel que se ganó el pan durante la mayor parte de su vida ejerciendo la licenciatura en Ciencias Económicas que obtuvo en la Universidad de Bilbao. Después vino el trabajo de librero, la docencia en lengua, la redacción de guiones radiofónicos, hasta que en los 80 viró por completo hacia la literatura. A esos mares se arrojó pero nunca dejó de navegar, recorriendo distintos puertos: de los poemas a la novela, la dramaturgia, las letras de canciones y desde allí a una colección de cuentos infantiles con propósitos ecologistas, el año pasado. Tanto éxito tuvo en esta empresa que con “Obabakoak” (1988) ganó el Premio Nacional de Literatura.

Los estantes de las librerías de Bilbao, y de su natal Guipúzcoa lo muestran con orgullo. El problema está en que gran parte de su obra está escrita en el euskera, el idioma que se habla en cuatro provincias españolas. Pero es fácil encontrar sus “Poemas & híbridos”, en edición económica (395 pesetas, ni siquiera 3 dólares) y de bolsillo en súper e hipermercados, edi¬tado por Plaza y Janés. O “Esos cielos”, una novela editada por el Grupo Zeta. Desconocido en la Argentina, la obra de Atxaga, sin embargo, ha sido traducida a 20 idiomas y, además de ser merecedor del premio máximo de su país, lo ha sido del Premio de la Crítica y del Prix Millepages. Buscamos en la guía telefónica, consultamos libreros y funcionarios y otros escritores: ¿dónde podemos encontrar a Bernardo Atxaga?. “Difícilmente pueda, es un hombre muy importante”, fue la respuesta. En Guipúzcoa golpeamos a su puerta: “Atxaga está dando unas conferencias en Estados Unidos y no ven¬drá hasta pasadas dos semanas”.

Los libros

En “Esos cielos”, el autor vasco funde sus múltiples aptitudes y se acerca al guionista de cine o tv. Visto de esta forma, hablaremos del montaje de la obra: un escenario casi exclusivamente compuesto por un ómnibus en movimiento desde Barcelona hacia Bilbao, en donde Irene, una terrorista arrepentida, repasa su pasado lejano y reciente en la cárcel de la que acaba de salir, junto a dos inseparables compañeras de celda, una de las cuales, Margarita, es de origen argentino. Pisa con débiles pasos su presente, pre¬cario e indefinido al saberse perseguida por los servicios secretos de la policía y planea allí, en ese viaje de no más de cinco horas, su futuro. Por la ventanilla, entre sueño y sueño, indaga, conjetura, especula a través de los colores que va tomando el cielo. “Trata de buscar tus cosas -le había aconsejado Margarita al decirle adiós-. Las cosas saben esperar, y son las únicas que nos pueden ayudar a salir de la cárcel. Cuando dejes esto trata de recordar cuáles eran y ponte a buscarlas. Te ayudarán mucho...” es el consejo que marca el resto de la historia con final paradójico.

En “Esos cielos” Atxaga desarrolla una historia atrapante y por qué no, actual. Pero en sus “Poemas & híbridos” sube al lector a una montaña rusa. Canciones, poemas que respetan sus propias reglas y reglas que son pal¬pables, algún cuento apto para las tablas es lo que el autor define como textos híbridos. E incluye el texto “Henry bengoa, Inventarium” que fue puesto en escena leído y cantado, hace más de diez años, por un grupo integrado por el propio Atxaga, el cantante Ruper Ordorika y el escritor José María Iturralde, en el que mezcla párrafos de diversas obras y canciones. En el breve texto “Adán tiene gripe” desarrolla con gran sentido del humor la posibilidad de que el primer hombre haya muerto a consecuencia de algo tan absurdo. Mientras que ofrece una “Crónica parcial de los setenta”:

Fue cuando la vida cotidiana derramaba

Cucarachas sobre la gente sin cesar,

Y se lloraba por todas las habitaciones

Bien al estilo Snif, bien al estilo Buá;

Fue cuando se pasaba miedo y se gritaba

Si de madrugada sonaba un timbre o un tiro

Allí por el tercero A, o B, o por error.

Fue cuando nosotros, la juventud, la juventud en general,

Leíamos pornografía frente a las blancas

Baldosas de los urinarios públicos

Donde, a veces, sangrábamos por la nariz;

Fue cuando el invierno se iba aproximando

Y prometía muertes, no todas ellas naturales;

Cuando en el fondo del corazón, todos deseaban

Una llamada o una carta, y yo también.

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(El Altillo, Diario UNO, 31 de enero de 1999). Más en el blog El Comunero haciendo clic aquí.

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