No temas, tiembla: la ambición desmedida y la inteligencia artificial
Las advertencias desde los Estados responsables soberanos y de los propios gestores señalan la ambición desmedida e incontrolada de la Inteligencia Artificial
Culmina una semana que debería quedar inscrita en la memoria de la humanidad, si acaso pervive la civilización. Suena apocalíptico y exagerado, pero los datos esta vez ayudan a la paranoia y le dan argumento a una visión traumática universal. La ambición competitiva supera la capacidad de control.
Estado de alerta
Desde el 2021, inspirados en denuncias concretas contra Facebook, 33 Estados del país que ahora gobierna Trump, impulsaron investigaciones y posteriores demandas contra la actual Meta, compañía que controla la red más popular del mundo y de la historia: Facebook. Además de Instagram y del indispensable WhatsApp. Claro, Messenger también. El jueves último.

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Esa inocente herramienta, Facebook, marca que muchos dan por muerta desde hace tiempo, que nació en 2004 en Harvard, se convirtió en el Medio de vinculación interpersonal más formidable de la historia humana. Hoy, aunque la percepción insinúa que está en franco declive, cuenta con más de cinco mil millones de cuentas activas. Sin dudas, no se trata de esa cantidad de individuos, pero la cifra supera a todo lo conocido. Ningún credo ni lengua alcanza esa cifra en el planeta. Jamás un acontecimiento ha conquistado la atención de cinco mil millones de personas. Para quienes trabajamos en medios de comunicación, esa cifra es tan inalcanzable que a nadie se le ocurrió alguna vez crear un producto capaz de reunir esa cantidad de lectores, espectadores, oyentes, televidentes.
Billetera mata justicia
De la demanda oficializada en 2023 en la que 29 Estados (de los 33 originarios) consiguieron una de carácter Federal, que unificó algunos conceptos, surgió un acuerdo. El último jueves se llegó a un decisión compensatoria para que la causa no llegara a instancias ulteriores y se pactó que Facebook deberá afrontar costos indemnizatorios de 17.100 millones de dólares. Para encontrar un paralelo en el número, ese monto es aproximado a la cotización de YPF, la Empresa Líder de Argentina. Además de esa cifra que embriaga de tantos ceros, se sumó el compromiso de modificar métodos que viene aplicando Meta en sus ofertas para que vivamos conectados, y para muchas otras manipulaciones más.
No pasa nada
Ante la pregunta "¿Qué acción se le imputa a Facebook y a su hija dilecta, Instagram?" la respuesta es amplia, pero el principal motivo es haber violado la COPPA (Children´s Online Privacy Protection Act), o sea, la protección de la privacidad infantil, en este caso, digital. Internamente se había advertido sobre el riesgo al que se sometía a chicas y a chicos cuando activaban cuentas. La incorporación del scroll infinito y el diseño para estimular lo que la psicología conductual y las neurociencias determinan como recompensa aleatoria intermitente procuran conductas adictivas. Método que se utiliza en las máquinas slots, las tragamonedas digitales de los casinos. Y por otra parte, la absorción de los datos de menores. Este acuerdo previo que ronda los 17 mil millones de dólares es apenas para evitar la consecución del juicio, instancia en la que se calcula de prosperar, le significaría a la compañía de Mark Zuckerberg diez veces más, o sea, 10 YPF
Cuestiones entre privados
La república señera de la democracia planetaria demuestra con esta demanda que es el Estado ( y los Estados federales) el ente que debe velar por los Derechos individuales de las personas, y que la híper concentración es una amenaza contra todos lo sistemas de organización conocidos.
Facebook, antes de integrar las otras unidades de negocios y convertirse en Meta, había tenido participación en la estafa electoral que llevó a Trump a su primera presidencia y ayudó a Macri en su campaña de 2015. Recomendación para incrédulos es el documental The Great Hack Las consecuencias de aquello son de carácter político. La manipulación mediante el uso de los datos que le proporcionamos a la redes y a cuanto sitio nos pregunta por sus cookies tuvo sus efectos en las elecciones, cabal demostración de la vulnerabilidad de los mecanismos electorales actuales, muy parientes a la vieja escuela del fraude, aunque mucho más sofisticado. Reducir esto a meros conflictos entre privados es ignorar las luchas por conseguir que los gobiernos fueran constituidos por genuinos representantes de la sociedad.
¿Qué estás pensando?
El sometimiento es inadvertido. Ante la profusión de información, juegos, memes y mensajes digitales comienza a ser incontrolable e imposible de discriminar qué es voluntario y qué no. Qué es lo que elegimos y qué es lo impuesto. La inoculación llega disfrazada de preferencia particular y esto es lo que otorga la sensación de que somos nosotros los que definimos qué ver, qué escuchar, qué comprar, qué consumir y lo más riesgoso: sobre qué pensar. A la vez, se laxan los mecanismos de la memoria y eso nos supedita al confort de que Facebook nos recuerde los cumpleaños y Google nos indique el camino hasta para volver a casa. A la pregunta "qué estamos pensando" por el camino que vamos, pronto vamos a responder: no sé, decime vos.
El señor Puertas nos vendió las ventanas y ahora nos pide que cerremos con llave
En simultáneo al acuerdo de Meta, quien se compromete a pagar pero sin reconocer los muchos y graves daños que ha provocado en la comunidad mundial, Bill Gates da entrevistas a los principales medios de Estados Unidos y dice sin cortapisas que el avance de la Inteligencia Artificial tal como se gestiona hoy puede llevarnos a la extinción. El responsable de Windows, el sistema operativo computacional más popular en el mundo y a la vez, de Microsoft , madre de OpenAI y Copilot recomienda decisiones drásticas: controles, límites, sanciones y prohibiciones.
Que la Inteligencias Artificial se desmadre está calculado entre probabilidades de elevada ocurrencia. Que ese desmadre no nos aniquile, aunque suene catastrófico y apocalíptico, depende de la criticidad individual y de la intervención de institutos que eduquen y protejan de las desproporciones que imperan en la actualidad, desde mega compañías que saben lo frágiles que somos cada vez que nos otorgan la razón. Los cascos fueron y siguen siendo una buena protección, pero para los impactos en el exterior,