Presenta:

"Así no pueden aprender": el ajuste que deja a los chicos con hambre en la escuela

El Gobierno provincial habla de innovación en las aulas, pero la realidad diaria muestra una merienda escolar empobrecida, sin proteínas ni nutrientes esenciales para aprender.

Merienda escolar.jpeg

Mientras el Gobierno promete innovación educativa, en las aulas se reparte hambre. Las meriendas escolares fueron vaciadas de nutrientes esenciales: ya no hay leche, ni yogur, ni queso. Sólo infusión con azúcar y panificados industriales. El menú oficial lo confirma en https://www.mendoza.edu.ar/merienda-simple-2025/

Cualquier padre sabe que un chico con hambre no puede estudiar. No se puede prestar atención en clase si el estómago está vacío, no se puede aprender si el cuerpo no tiene energía. Sin embargo, en Mendoza, mientras el gobierno habla de educación de calidad, las meriendas escolares han sido vaciadas de nutrientes esenciales. Cada año que pasa, hay menos proteínas y más harinas y azúcar.

Merienda primaria.jpeg

Menú oficial 2019: qué se daba antes

Hasta 2019, la merienda escolar estatal de Mendoza incluía leche en polvo, queso blando, frutas frescas y turrones o dulces de membrillo. Se ofrecían en cantidades precisas: 24g de leche al menos una vez por semana, 30g de queso dos veces por semana y porciones de fruta o dulces que aseguraban un aporte mínimo de proteínas, calcio y energía real para el cerebro.

Desde entonces, todo ese contenido nutritivo ha sido suprimido sistemáticamente.

Menú oficial 2020 en adelante: las proteínas se sacaron

Merienda simple.jpeg

Los menús oficiales publicados por la Dirección General de Escuelas desde 2020 hasta 2025 muestran claramente cómo se fueron quitando progresivamente los componentes con valor nutricional real. En 2021 todavía figuraban la leche en polvo, el queso y el yogur como parte de las meriendas. En 2022 comenzó el reemplazo por infusiones con azúcar. Y desde 2023, el patrón se volvió uniforme: solo se entrega una infusión (té o yerbeado), 10 gramos de azúcar y un panificado industrial de bajo costo.

Lo que antes era una merienda con valor proteico, hoy es una dosis de carbohidratos simples sin poder de saciedad ni aporte real a la función cognitiva. Esta información puede constatarse en los documentos oficiales publicados por la DGE, disponibles en los informes nutricionales entregados a escuelas públicas y distribuidos a proveedores.

Planilla.jpeg

El menú no cambió: desmentida a los anuncios oficiales

En abril de 2025, el gobierno de Mendoza difundió anuncios sobre una supuesta mejora en las meriendas escolares. “Este año, las cosas cambian y se pasa de un vaso de té a una taza de leche con cacao amargo (que posee menos cantidad de azúcar) o malta (sin cafeína”

Pero eso no es todo, sino que se suma la opción de tres frutas por semana más pan con queso. “Los panificados se han mejorado, son caseros y se elaboran teniendo en cuenta el gramaje para los niños o adultos”, explicó Cabrera.

Merienda simple 2025.jpeg

Sin embargo, al compulsar el menú oficial vigente, no hay modificación alguna respecto de los años anteriores. La merienda sigue reducida a infusiones con azúcar y panificados simples. Las proteínas siguen ausentes.

Esta diferencia entre discurso oficial y realidad escolar deja expuesta una estrategia de marketing educativo desconectada de las condiciones reales en las aulas. Anunciar cambios sin implementarlos es tan grave como no hacer nada.

La relación entre alimentación y resultados: Pruebas Aprender 2024

Los datos de las Pruebas Aprender 2024 revelan un deterioro que va mucho más allá de lo pedagógico. En Mendoza, el 52,8 % de los estudiantes está por debajo del nivel satisfactorio en Lengua, y el 60% no puede comprender textos complejos. Estas cifras se concentran especialmente en las escuelas públicas de barrios con altos niveles de vulnerabilidad. La correlación entre mala nutrición y bajo rendimiento escolar no es una opinión: es evidencia empírica consolidada.

Estudios de FIEL (2023) demuestran que el entorno donde vive un niño –incluyendo el nivel socioeconómico del barrio– incide más en su rendimiento que la gestión estatal o privada de la escuela. En otras palabras, se aprende mejor donde se come mejor. Un niño que vive en un entorno alimentado adecuadamente, con redes de contención y acceso a nutrientes esenciales, tiene una ventaja estructural sobre otro que asiste con el estómago vacío.

Y eso es lo que muestran también los resultados por tipo de establecimiento: los alumnos de escuelas privadas –que en general acceden a desayunos y colaciones ricas en proteínas, frutas y lácteos– obtienen mejores desempeños en Lengua, Matemáticas y permanencia escolar. No solo tienen más horas de clase: también están en mejores condiciones para aprovecharlas.

En el nivel privado, los estudiantes mendocinos alcanzan un rendimiento satisfactorio en lectura compleja en un 62,4%, coincidiendo con el promedio nacional. En cambio, en el sistema estatal el promedio baja a un 39%. Esta brecha confirma que las escuelas privadas mejor alimentadas y con familias de mayor nivel socioeconómico sostienen entornos propicios para el aprendizaje, mientras que el sistema público arrastra las consecuencias de una mala alimentación y mayor pobreza estructural.

El Estado tiene la obligación de garantizar la educación, incluyendo la alimentación complementaria

Según la Ley de Educación Nacional, el Estado debe asegurar condiciones materiales mínimas para el aprendizaje, lo que implica –especialmente en contextos vulnerables– brindar alimentación escolar adecuada. Sin proteínas ni nutrientes esenciales, no hay derecho efectivo a la educación.

En barrios de mayores ingresos, los hogares cuentan con mayor seguridad alimentaria. Según el Informe de Inseguridad Alimentaria 2023 de la DEIE, uno de cada cuatro hogares de Mendoza experimentó inseguridad alimentaria moderada o severa, concentrada especialmente en zonas urbanas densamente pobladas con bajos ingresos. Esa desigualdad también se expresa en el aula.

Y no se trata solo de los ingresos del hogar. En los barrios con infraestructura, alimentación garantizada y acceso a hábitos saludables, los niños llegan a clase desayunados, despiertos y listos para aprender. En cambio, en las zonas de mayor pobreza, donde la merienda escolar es la única comida de la mañana, la privación alimentaria se transforma en fracaso escolar.

La jornada extendida en Mendoza: un derecho universal aplicado de forma selectiva

En Mendoza, la jornada extendida no se aplica como un derecho universal, sino como un programa focalizado. Según datos oficiales de mayo de 2025, aproximadamente 29.000 alumnos en 478 escuelas acceden a módulos de jornada extendida, pero únicamente si presentan bajo rendimiento escolar. Esto representa solo una fracción del total del sistema.

La Ley Nacional de Educación (art. 28) establece que todas las escuelas primarias deben ofrecer jornada extendida o completa. Esto implica más horas pedagógicas y acceso a desayuno reforzado y almuerzo. En cambio, Mendoza implementa esta jornada como estrategia de recuperación individual, no como política estructural. El resultado: solo acceden quienes ya están en situación de vulnerabilidad, cuando lo necesario sería prevenir esa vulnerabilidad desde el inicio del ciclo lectivo.

La educación no empieza con inglés virtual, empieza con proteínas

Hace pocos meses el gobierno provincial anunció una plataforma digital de enseñanza de inglés en escuelas primarias. Sin embargo, resulta inadmisible hablar de innovación educativa mientras se vacían las condiciones más básicas del aprendizaje: alimentación adecuada, jornada completa, salud escolar.

No se aprende inglés con hambre. No se concentra un niño con té y galletas industriales. No hay innovación posible si primero no se garantiza lo esencial.

La alimentación es política educativa

Cada punto porcentual de retroceso en Lengua o Matemáticas debería encender una alarma. Pero esa alarma ya sonó hace años y fue ignorada. Porque el vaciamiento del menú escolar –visible en los documentos oficiales de la DGE desde 2020– no fue un accidente: fue una política deliberada de recorte.

En base a precios actualizados a junio de 2025, el gobierno de Mendoza se ahorra aproximadamente 15.324 millones de pesos por año al eliminar de la merienda escolar estatal simple los alimentos proteicos (leche, yogur y queso). Este cálculo parte de un menú que incluiría una porción proteica diaria capaz de aportar al menos el 50% de las proteínas necesarias para la jornada escolar. La estimación contempla una matrícula de 180.000 alumnos durante 181 días escolares, con porciones de leche líquida (200 ml), yogur (190 g) o queso blando (40 g), según los valores nutricionales oficiales.

Hoy, frente al fracaso evidente, se buscan explicaciones técnicas, didácticas o de gestión. Pero la base del problema es biológica: un chico con hambre no aprende.

El futuro no se hipoteca solo con falta de inversión en infraestructura. También se destruye cuando se reemplaza leche por agua caliente con azúcar.

Para los Padres que necesiten reclamar por una merienda saludable proteica pueden llenar y firmar este petitorio.

Formulario para exigir merienda saludable con proteínas

Al Director General de Escuelas
Tadeo García Zalazar

S/D:

De mi mayor consideración:

Los firmantes, constituyendo domicilio electrónico en: [correo electrónico de contacto], en uso de las facultades otorgadas en el art. 43 de la Constitución Nacional, nos dirigimos a Ud. con motivo de presentar un reclamo colectivo, a fin de reclamar lo siguiente:

Merienda Saludable: Que por este acto, ante un interés razonable y suficiente, venimos a reclamar el cumplimiento de la ley provincial que establece la “obligación de dar merienda escolar” y que “el Estado es responsable del sostenimiento de servicios necesarios para la educación y debe priorizar la atención en los sectores desfavorecidos con acciones complementarias.”

Ante la situación socioeconómica de nuestra zona, requerimos que se entregue la merienda de Jardines, Primaria, Secundaria y Vianda dispuesta por la DGE para el año 2025 reforzada y proteíca; a la matrícula completa de alumnos de la Escuela [nombre de la escuela] que la soliciten, sin condicionamiento alguno, dado que la Ley no dispone restricciones o cupos.

La falta de merienda o la merienda sin nutrientes proteicos (té, yerbeado con tortita) y/o viandas están afectando el rendimiento escolar de la matrícula, la asistencia, la permanencia en el sistema educativo y, en último término, los procesos de aprendizaje y la deserción escolar que se está incrementando en forma exponencial.

También solicitamos que los productos que se reciben de los proveedores sean controlados en su calidad y elaboración, dado que nuestros niñas/os se resisten a comer debido a que los alimentos presentan mal gusto, grumos o temperatura inadecuada, como el caso de la leche (cuando se la brinda). Lo mismo se aplica a otros alimentos, cuyas porciones son reducidas para ahorrar costos, especialmente los lácteos.

Solicitamos que, en forma inmediata y urgente, resuelva nuestro reclamo. En caso de negativa o prolongación en el tiempo, informaremos a la autoridad competente para que verifique y aplique las medidas correctivas pertinentes o solicite aplicación de las sanciones que correspondan, de conformidad a las disposiciones de la Ley.

Firma: [Nombre completo], DNI Nº [número], Domicilio: [dirección completa]

Firma: [Nombre completo], DNI Nº [número], Domicilio: [dirección completa]

Firma: [Nombre completo], DNI Nº [número], Domicilio: [dirección completa]