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Cada lluvia, el mismo caos: las soluciones que Mendoza necesita

La fuerte tormenta de este lunes dejó en evidencia, una vez más, que lo que sucede es producto de tres actores que se entrelazan.
Foto: Alf Ponce Mercado/MDZ
Foto: Alf Ponce Mercado/MDZ

Las grandes tormentas que afectan a Mendoza y sus departamentos no son un fenómeno extraordinario. Año tras año, en las mismas épocas, las calles se convierten en ríos y los hogares en lagos. Pero, ¿es realmente la lluvia la única responsable?

Este escenario recurrente no es producto exclusivo del clima, sino de tres grandes factores que hemos elegido ignorar: la irresponsabilidad de las empresas e industrias en la gestión de plásticos y contaminantes; la falta de educación de los consumidores sobre el manejo de residuos; y la falta de mantenimiento por parte de los municipios y organismos como Hidráulica e Irrigación en acequias y canales.

Empresas e industrias: el peso de la responsabilidad social

El eslabón más importante, y más ausente en esta cadena, son las empresas e industrias que producen, distribuyen y comercializan productos plásticos y otros contaminantes. Estas compañías generan toneladas de residuos que terminan en las acequias, canales y calles de nuestras ciudades cada vez que llueve.

En el mundo, ya se están aplicando normativas que exigen a las empresas asumir la responsabilidad de lo que producen. Reciclaje, reutilización y planes de disposición final son prácticas obligatorias en muchas regiones, pero en Mendoza estas políticas están ausentes.

Es hora de que las empresas comiencen a hacerse cargo del impacto ambiental de sus productos, no solo en su producción, sino también en su disposición final. Cada envase plástico que termina en un canal no es solo culpa de un consumidor desprevenido, sino también de un sistema que no exige a las empresas asumir el costo ambiental de lo que venden.

Consumidores responsables y comprometidos

No podemos ignorar el rol fundamental de los consumidores en esta problemática. ¿Cuántas veces vemos plásticos y residuos flotando en las acequias después de una tormenta? Esto no solo refleja hábitos de consumo poco responsables, sino también la falta de opciones para disponer de estos desechos de forma adecuada.

Un consumidor responsable no solo evita arrojar residuos en lugares indebidos, sino que también elige productos menos contaminantes y busca activamente las opciones disponibles para su correcta disposición. Pero, para que esto sea posible, los municipios deben ofrecer alternativas concretas, como estaciones de reciclaje y puntos limpios en barrios y zonas urbanas. El esfuerzo debe ser compartido: ciudadanos comprometidos y un Estado que facilite el cambio.

La falta de mantenimiento: un problema que cuesta caro

El rol de los municipios y de los organismos como la Dirección de Hidráulica y el Departamento General de Irrigación es clave para evitar los desbordes de agua durante las tormentas. Los municipios son responsables de la limpieza y el mantenimiento de las acequias, mientras que Hidráulica e Irrigación deben garantizar el correcto funcionamiento de los canales de desagüe y de riego.

Un auto terminó atrapado en el agua en el departamento de Maipú.

Sin embargo, lo que vemos cada año son acequias obstruidas por tierra, hojas y residuos acumulados, y canales de riego que colapsan porque no están preparados para evacuar grandes volúmenes de agua. ¿El resultado? Calles anegadas, hogares inundados y pérdidas materiales para cientos de familias.

No se trata de un problema nuevo ni de un desafío imposible de resolver. La limpieza regular de estas infraestructuras debería ser una tarea prioritaria de los organismos responsables, especialmente porque las lluvias intensas son un fenómeno previsible en esta época del año. Sin este mantenimiento básico, las consecuencias son inevitables y profundamente costosas para la comunidad.

Un cambio necesario: responsabilidad compartida

Lo que sucede en Mendoza cada verano no es inevitable. No se trata solo de la fuerza de las lluvias, sino de cómo elegimos actuar ante ellas. Mantener las acequias limpias, garantizar que los canales de desagüe funcionen adecuadamente, ofrecer puntos de reciclaje accesibles y exigir a las empresas responsabilidad ambiental no son ideas radicales, sino necesidades urgentes.

No podemos seguir normalizando lo que se repite cada año. Las tormentas pasarán, pero lo que queda son las consecuencias de nuestras decisiones. El futuro depende de que todos asumamos nuestro rol: municipios, consumidores, empresas y organismos clave como Hidráulica e Irrigación.

Mendoza merece un futuro donde las lluvias sean solo un fenómeno natural, no un desastre provocado. ¿Responderemos al llamado o seguiremos dejando que el agua arrastre más que basura?