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Una nueva evidencia del oscuro negocio de las mulas en el Aconcagua

Aparecieron más datos e imágenes de maltrato animal en el Aconcagua. El Colegio Veterinario rompió un acuerdo por la falta de control.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

El Parque Provincial Aconcagua, un ícono natural y destino turístico internacional, enfrenta nuevamente acusaciones sobre el uso abusivo de mulas en expediciones de montaña. En esta ocasión, la decisión del Colegio de Veterinarios de Mendoza de retirarse del Programa de Bienestar Animal ha expuesto una realidad que ya no puede ser ignorada: el maltrato sistemático y la explotación de estos animales en beneficio de un negocio lucrativo que prioriza las ganancias por encima de la ética.

No más mulas para el turismo

 No se puede seguir con el uso de mulas para acarrear pertrechos de turistas que buscan demostrar una hazaña personal a costa del sacrificio y sufrimiento de estos animales. Las mulas no son herramientas ni vehículos; son seres vivos que, bajo el modelo actual, son sometidos a jornadas extenuantes, cargas desproporcionadas y condiciones extremas que resultan en heridas, desnutrición y, en muchos casos, la muerte. No existe justificación alguna para continuar con esta práctica.

Un modelo turístico sostenido en el sufrimiento animal

El uso de mulas para transportar cargas de turistas y escaladores en el Aconcagua no es un secreto. Sin embargo, los recientes operativos realizados han revelado cifras alarmantes. Inspecciones en puntos clave como Puente del Inca, Punta de Vacas y Plaza de Mulas evaluaron más de 300 animales, de los cuales el 23% presentaba heridas graves, desnutrición severa y agotamiento extremo. Como resultado, 70 mulas fueron decomisadas y dos arrieros detenidos bajo acusaciones de maltrato animal e infracción a la Ley 22.421 de protección de fauna.

El operativo contó con la participación coordinada de personal de Áreas Protegidas del Ministerio de Energía y Ambiente, Policía de Mendoza (Dirección General de Investigaciones y División VANT), el fiscal Gabriel Blanco y personal del Colegio Veterinario. Estas acciones dejaron en evidencia no solo el maltrato, sino también la falta de controles efectivos que perpetúan este tipo de prácticas.

Estas prácticas no solo reflejan una total falta de controles, sino también una visión retrógrada de la industria turística, que sigue utilizando a los animales como simples herramientas desechables. Este modelo, sostenido durante décadas, perpetúa el sufrimiento animal mientras se presenta como una experiencia única para los turistas.

La salida del Colegio de Veterinarios: una postura firme

El 15 de enero de 2025, el Colegio de Veterinarios de Mendoza anunció su desvinculación del Programa de Bienestar Animal en el Parque Aconcagua. Esta decisión se basó en la imposibilidad de garantizar condiciones dignas para los veterinarios que trabajaban en el parque. La falta de infraestructura básica, como agua, electricidad y alojamiento adecuado, sumada a las tensiones generadas por cuestionamientos públicos y la falta de apoyo institucional, llevó a esta drástica medida.

El retiro de los veterinarios no solo evidencia las deficiencias del programa, sino que también es un llamado de atención sobre la necesidad de un cambio profundo en la gestión del turismo de montaña en Mendoza. La continuidad de estas prácticas no solo afecta a los animales, sino también a la reputación de la provincia como destino turístico responsable.

Alternativas sostenibles: el camino a seguir

Es urgente replantear el modelo turístico del Aconcagua. En un mundo donde la sostenibilidad y el bienestar animal son prioridades crecientes, Mendoza tiene la oportunidad de liderar con soluciones innovadoras. Una de las alternativas más viables es que los turistas y escaladores se hagan responsables de llevar sus propios pertrechos, eliminando por completo la dependencia de animales para esta tarea. Esto no solo fomenta un turismo más ético, sino que también respeta la esencia de una verdadera hazaña personal.

Otra opción es contratar personas para realizar el transporte bajo condiciones laborales dignas y reguladas por ley. Este enfoque garantizaría empleo justo y promovería una economía local más inclusiva sin comprometer el bienestar animal.

Además, el uso de tecnologías modernas como vehículos eléctricos todoterreno, drones de carga o sistemas de transporte aéreo podría complementar estas soluciones, ofreciendo opciones sostenibles y eficientes para transportar equipos y suministros.

Establecer controles estrictos y garantizar el cumplimiento de normativas de bienestar animal será clave para proteger tanto a los animales como a los trabajadores involucrados, además de mejorar la experiencia turística y posicionar a Mendoza como un referente global en turismo ético y sostenible.

El futuro que debemos construir

El oscuro negocio de las mulas en el Aconcagua es una mancha en la gestión turística de Mendoza. La salida del Colegio de Veterinarios del programa es una prueba más de que este modelo es insostenible y necesita un cambio urgente.