¿1993 es igual a 2021?: cada cuánto coinciden los calendarios y otras 5 curiosidades de los almanaques

¿1993 es igual a 2021?: cada cuánto coinciden los calendarios y otras 5 curiosidades de los almanaques

La frecuencia en la que un calendario coincide en días y fechas con otro es más común de lo que pareciera, por lo que un viejo almanaque puede servir con toda seguridad.

BBC Mundo

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Es correcto: el mismo calendario que teníamos en 1993 coincide con el de este 2021.

Los días de la semana y las fechas son idénticas, como muchos han hecho notar en internet con el inicio de este año nuevo. Pero este hecho es más común de lo que se cree.

Si tomas el calendario de 1999 o el de 2010, también podrías utilizarlo para encontrar los días de 2021. Y el almanaque de este año también podrá ser usado en 2027, 2038, 2049 y muchos otros años posteriores.

No hay un número exacto de años en los que se pueda reutilizar un calendario. Pero la frecuencia de días sí suele ser la misma: 2.191 (6 años), 4.018 (11 años), 4.382 (12 años), 10.227 (28 años) and 14.609 (40 años). 

En el caso de los años bisiestos, el calendario casi siempre se repite cada 28 años. En cambio, otros tienen una recurrencia de 11 o 6 años. Casos menos frecuentes son los de 12 y 40 años.

Si tomamos 2024, por ejemplo, la frecuencia de repetición es de 28 años (con algunas excepciones de 40): volverá a coincidir en 2052, 2080 y luego hasta 2120.

Pero además de esta hay otras 5 curiosidades.

1. Hay 14 configuraciones

El calendario gregoriano, el usado en la mayor parte del mundo, tiene 14 configuraciones de días y fechas que se encadenan de forma infinita.

El año 2100 debería ser bisiesto, pero no lo será.

Por ejemplo, este 2021 inició en viernes y terminará en viernes. Es una configuración.

En 2022 pasará lo mismo, pero en días sábado, lo cual es otra configuración; 2023 en domingo, es una tercera. Pero 2024 será bisiesto, así que romperá el ciclo, dando lugar a otras configuraciones de inicio y fin de año en otros días.

En total, se pueden generar 14 configuraciones. No hay otras posibles.

2. La regla de los 28 años

Los años regulares tienen 365 días, que marcan el ciclo en que la Tierra da una vuelta al Sol.

Pero para que esto no falle en su precisión, en el calendario gregoriano hay que añadir un día cada cuatro años, lo que da como resultado los años bisiestos de 366 días.

Cada cuatro años vemos en nuestros calendarios 366 días en lugar de los tradicionales 365. ¿A qué se debe esto?

En ellos el múltiplo base es el número 28, pues es tanto múltiplo de 4 (la frecuencia de los años bisiestos) y del 7 (los días de la semana).

Así, cada 28 años se repiten sus fechas y días. Aunque hay años en los que se rompe el ciclo, como lo será 2100.

Esto se debe a que solo los años que marcan el inicio de un siglo y que pueden dividirse entre 400 son bisiestos. Así, 1900 no fue bisiesto, pero 2000 sí lo fue.

3. ¿Por qué es "gregoriano"?

El calendario bajo el que nos regimos se llama "gregoriano" porque fue instaurado en Europa por el papa Gregorio XIII, en el siglo XVI.

Tras la publicación de la bula papal Inter gravissimas, en 1582, sustituyó al calendario juliano, que había sido instaurado por el gobernante romano Julio César en el siglo I.

El papa Gregorio XIII arregló el desfase del calendario civil con la traslación de la Tierra.

El juliano tenía el problema de que era más largo de lo que debía ser.

La traslación de la Tierra alrededor del Sol dura 365 días, cinco horas, 48 minutos y 45,25 segundos. Pero el año juliano duraba aproximadamente 11 minutos y 14,784 segundos más.

Si todavía nos rigiéramos por el almanaque juliano, aún no sería 2021. Este 4 de enero sería 22 de diciembre de 2020.

4. La vez que existió un 30 de febrero

No todos los países adoptaron el calendario gregoriano al mismo tiempo, lo cual dio pie a un error.

Adoptarlo requería adelantar 10 días en 1582 y cuando Suecia finalmente se decidió a utilizar el gregoriano, lo intentó a su manera.

Aunque parezca increíble, la fecha existió una vez.

Optaron por hacerlo gradualmente, saltándose los días bisiestos de febrero durante 40 años, hasta eliminar el desfase.

Según el calendario juliano que seguían, 1700 era un año bisiesto, pero sólo le atribuyeron 28 días a febrero. Tenían la intención de hacer lo mismo en 1704, 1708, etc. pero poco después estalló una guerra y se olvidaron de los cambios.

Unos años después, el emperador Carlos XII se dio cuenta de que en Suecia el calendario no era ni juliano ni gregoriano, tomó medidas drásticas y abandonó el cambio.

Pero, como ya habían omitido el bisiesto de 1700, ordenó que en 1712 (otro bisiesto) se añadiera un día adicional tras el 29 de febrero, creando así por única vez en la historia desde las épocas de Julio César el 30 de febrero.

5. Los años en otros calendarios

El calendario gregoriano es el más extendido en el mundo, pero no el único.

El calendario lunar chino dice que actualmente vivimos en el año 4718, hasta el 12 de febrero, cuando cambiará este año (según nuestro calendario).

El año nuevo chino se calcula según las fases de la luna.

Algunas naciones árabes se rigen por el calendario hijri, el cual cambia a mediados del año gregoriano. Así que por los próximos meses seguiremos en el año 1442.

Los judíos también tienen su propio calendario, el cual es uno de los más antiguos del mundo. Están en el año 5781, el cual cambiará en septiembre.

 

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