Charles Aznavour regresa a los escenarios porteños
Con 85 años a cuestas y la voz y la prestancia que le dieron fama a pesar de su corta estatura y el paso del tiempo, el cantante y actor se presentará en el teatro Gran Rex hoy a las 21.
No es cierto que me retire de la actuación, eso es un invento de los publicistas y así lo dijeron cuando estuve aquí", dijo en charla exclusiva con Télam, al referirse a su actuación porteña de mayo de 2008, cuando se anunció "su despedida definitiva".
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El autor de "La bohème" señaló que no piensa dejar los escenarios sino las largas giras: "Yo soy un hombre muy hogareño y prefiero pasar el tiempo con mi familia, cosa que no puedo hacer si viajo por el mundo".
Amable y hasta solícito, Chahnour Varinag Aznavourian -tal su verdadero nombre- contradice la conducta de otros "consagrados", y contestó que también el cine ha sido un impedimento para disfrutar de su familia, para la que se considera "bastante conservador".
Se le recordó asimismo que, entre otros filmes tuvo un protagónico incomparable en "Disparen sobre el pianista" (1960), de Francois Truffaut, y con un gesto de la mano apuntó en lontananza: "Hace mucho tiempo", dijo.
"Yo he filmado mucho como actor -señaló el intérprete de "El paso del Rhin" (1960), de André Cayatte, y "El tambor" (1979), de Volker Schlondorff-, pero siempre traté de que mis tiempos de rodaje fueran cortos; en "El tambor" tuve un personaje de cierta importancia, pero filmé todo en un solo día".
Sobreviviente de épocas gloriosas, Aznavour actuó a las órdenes de Jean Cocteau, Georges Franju, Denys de La Patellière, Jean-Pierre Mocky, Julien Duvivier, Jean-Gabriel Albicocco, Christian Marquand, Claude Chabrol, Alessandro Blasetti, Lewis Gilbert, Peter Collinson, Atom Egoyan.
Consultado por su faceta de cantante sobre el famoso "miedo escénico" que asalta a muchos artistas, exclamó: "íNo! Yo no sufro para nada del `trac`, no siento el `trac`; en cuanto la orquesta comienza a tocar sólo estoy atento a entrar a tiempo".
Respecto de las nuevas formas de difusión de la música, Aznavour señaló que nunca tuvo dificultades "para comunicarse con el público, en tantos años no tuve que apelar a ninguna trampa; creo que lo mío es una suma de honestidad y búsqueda de la poesía", explicó.
"Repito que lo que hay que hacer es trabajar; claro que hay días mejores que otros y momentos en lo que es mejor dedicarse a la jardinería -apuntó-. De todos modos creo que lo que hice siempre fue robarle sus historias de amor a la gente".
Sobre su vida privada dijo ser un "ciudadano común" que mira las noticias en TV y saca sus conclusiones, "pero lejos de la fama soy un padre y un abuelo que gusta disfrutar de la intimidad y de los chistes caseros y esas cosas...".
Sin embargo, dijo estar seguro de que "al día siguiente" de su retiro de la actuación va a "comenzar a extrañar el escenario, la música en vivo, las luces que me apuntan".
El futuro lo imagina rodeado por los suyos y escribiendo libros: "Escribí mi autobiografía (`Aznavour por Aznavour`), que se leyó mucho en Francia, un gran éxito, pero cuando me puse a escribir una novela no sucedió lo mismo; tal vez porque soy menos bueno para eso o porque en mi país se perdió la costumbre de la lectura", opinó.
Confió que pocos días después de su actuación argentina "saldrá a la venta su nuevo libro, `En voz baja`, "que contiene reflexiones sobre mi vida y mi trabajo, en el que espero que los jóvenes tomen en cuenta alguna de las cosas que digo".
"Me interesa llegar a la juventud -destacó- que cree que entrar en esta profesión es algo fácil e inmediato, personas que llegan a la TV a través de concursos y ya creen tener la vida solucionada; muchos se caen desde lo alto".
Calificó esas situaciones de "fábrica de jóvenes exitosos a los que llevan a una gira por toda Francia, los hacen vender millones de discos y les crean grupos de `fans` en diversos lugares; pero de a poco eso se va enfriando y esos jóvenes caen en la cuenta de que ya no tienen contratos ni quiénes les pidan autógrafos".
"Sé que después viene el alcohol y acaso las drogas, y todo ese mundo luminoso que les habían prometido no es tal; ningún estimulante artificial puede dotar de talento", señaló el autor de "Venecia sin ti", "Porque", "La mamma", "Tú y yo".
Sobreviviente de épocas gloriosas, Aznavour actuó a las órdenes de Jean Cocteau, Georges Franju, Denys de La Patellière, Jean-Pierre Mocky, Julien Duvivier, Jean-Gabriel Albicocco, Christian Marquand, Claude Chabrol, Alessandro Blasetti, Lewis Gilbert, Peter Collinson, Atom Egoyan.
Consultado por su faceta de cantante sobre el famoso "miedo escénico" que asalta a muchos artistas, exclamó: "íNo! Yo no sufro para nada del `trac`, no siento el `trac`; en cuanto la orquesta comienza a tocar sólo estoy atento a entrar a tiempo".
Respecto de las nuevas formas de difusión de la música, Aznavour señaló que nunca tuvo dificultades "para comunicarse con el público, en tantos años no tuve que apelar a ninguna trampa; creo que lo mío es una suma de honestidad y búsqueda de la poesía", explicó.
"Repito que lo que hay que hacer es trabajar; claro que hay días mejores que otros y momentos en lo que es mejor dedicarse a la jardinería -apuntó-. De todos modos creo que lo que hice siempre fue robarle sus historias de amor a la gente".
Sobre su vida privada dijo ser un "ciudadano común" que mira las noticias en TV y saca sus conclusiones, "pero lejos de la fama soy un padre y un abuelo que gusta disfrutar de la intimidad y de los chistes caseros y esas cosas...".
Sin embargo, dijo estar seguro de que "al día siguiente" de su retiro de la actuación va a "comenzar a extrañar el escenario, la música en vivo, las luces que me apuntan".
El futuro lo imagina rodeado por los suyos y escribiendo libros: "Escribí mi autobiografía (`Aznavour por Aznavour`), que se leyó mucho en Francia, un gran éxito, pero cuando me puse a escribir una novela no sucedió lo mismo; tal vez porque soy menos bueno para eso o porque en mi país se perdió la costumbre de la lectura", opinó.
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Calificó esas situaciones de "fábrica de jóvenes exitosos a los que llevan a una gira por toda Francia, los hacen vender millones de discos y les crean grupos de `fans` en diversos lugares; pero de a poco eso se va enfriando y esos jóvenes caen en la cuenta de que ya no tienen contratos ni quiénes les pidan autógrafos".
"Sé que después viene el alcohol y acaso las drogas, y todo ese mundo luminoso que les habían prometido no es tal; ningún estimulante artificial puede dotar de talento", señaló el autor de "Venecia sin ti", "Porque", "La mamma", "Tú y yo".


