F. Pérez Osán

Barry: actores y asesinos

La comedia negra de Bill Hader muestra un acierto atrás del otro. Uno de los estrenos del año, impulsado por actuaciones impresionantes.

 Barry mata a un hombre de un disparo en la cabeza, sale del hotel donde se encuentra, se toma un taxi y vuela hasta su casa, donde juega videojuegos, come solo y espera hasta que le ordenen otro golpe. Esas escenas casi vacías marcan el comienzo de Barry, la serie creada e interpretada por Bill Hader para HBO en la que un asesino a sueldo le busca sentido a su vida, y lo encuentra en un lugar más que inesperado.

La comedia negra evita desde el comienzo los lugares comunes. Sí, el personaje principal, Barry Berkman, es un ex marine que devino en sicario tras su regreso de Irak -algo que ya se ha visto varias veces-, pero la interpretación que Hader -un ex Saturday Night Live que también es un favorito de Judd Apatow- hace lo transforma en una figura única. En uno de los casos que le signa Fuches (Stephen Root) termina ingresando a lo que parece ser una exclusiva clase de teatro que le cambia la forma de ver el mundo, pero que lo termina metiendo en problemas de los que no será fácil salir.

Como nada es sencillo, en el medio de estos problemas quedan metidos: la mafia chechena, los amigos marines de Barry, su compañera Sally, la detective que investiga algunos de los asesinatos del sicario, el profesor de teatro y algunos narcotraficantes bolivianos. La resolución, no hace falta decirlo, no será fácil, pero el camino hacia ella es genial, y cada capítulo aprovecha al máximo sus 30 minutos de duración para avanzar la historia en todo sentido.

Por lo general, la historia de Barry parece sólo una excusa para que se luzcan sus actores. Desde el protagonista, que se presenta con una tonalidad tremendamente oscura que nunca se le había visto, hasta los personajes secundarios, todos realizan interpretaciones geniales, apoyadas en un guion sólido que tiene muy en claro a donde va la trama en todo momento. Entre estos personajes se destacan Gene Cousineau, el profesor de teatro interpretado por Henry Winkler, Fonzy de Happy Days, que da sus clases como si tuviera algunos Oscar en la repisa, pero en realidad audiciona para papeles más chicos que sus alumnos; y NoHo Hank, interpretado por Anthony Carrigan, un mafioso checheno que sorprende por su afabilidad y permanente estado de alegría.

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Barry se mueve cómodamente en el terreno de la comedia negra. Asesinatos y humor a veces absurdo se mezclan como sin esfuerzo, ayudados por la cintura de Hader para la comedia y su recientemente descubierto talento para el drama, y a veces dejan paso al drama puro y duro. Una muestra de esto llega cuando Sally interpreta la escena de Macbeth en la que realiza su famoso monólogo, y Barry debe decir una sola línea, pero con la emoción suficiente como para que la actriz realice su trabajo. Sin decir demasiado para no caer en los spoilers, es una de las interpretaciones del año.

Las peleas internas del personaje por descubrir si realmente es un psicópata o sólo un soldado que nunca dejó de recibir órdenes también mostrarán el lado más profundo de la serie, aunque siempre quedarán un poco de lado en favor de la acción y los pasos de comedia de Winkler.

HBO ya estrenó los ocho capítulos de la primera temporada de Barry, que ya tiene confirmada una segunda entrega. Se pueden ver en algunos de los varios HBO, o en la plataforma digital del canal, HBO GO.

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16 de julio de 2018 | 15:50
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