F. Pérez Osán

Black Mirror 4: lo bueno y lo malo de una serie fascinante

La nueva entrega de la producción de ciencia ficción tiene más puntos bajos que altos. Contanos qué te parecieron los nuevos capítulos.

 Una nueva temporada de Black Mirror siempre es motivo para celebrar, porque, si todo sale mal, por lo menos habremos visto algunas historias interesantes que ninguna otra serie cuenta, y si todo sale bien, habremos presenciado verdaderas obras de arte.

La temporada cuatro se encuentra en un punto medio: si bien algunos de sus capítulos logran demostrar por qué esta serie de historias autoconcluyentes es tan especial, otros dejan al espectador con sabor a muy poco.

Hay que aclarar que Black Mirror es una serie muy difícil de analizar, debido a que cada capítulo afecta a cada espectador de manera diferente. Lo que a alguien le resulta una historia de amor sosa y predecible, para otro es un análisis indispensable de las relaciones humanas modernas; o lo que para alguien es un relato cruel sobre la justicia y la venganza, para otro será un capítulo vacío y en el que sólo importa shockear al espectador.

Dicho esto, procederemos a un breve análisis de cada capítulo de la nueva temporada, con sus puntos altos y bajos. ALERTA, EL ANÁLISIS CONTIENE SPOILERS.

Episodio 1: USS Callister

Como es costumbre para los productores de la serie, la temporada 4 arrancó con uno de sus puntos altos: un retraído programador se escapa de su decepcionante realidad para ser el capitán de una nave similar al Enterprise de Star Trek, donde puede mandar y humillar a quienes en la vida real son sus compañeros de trabajo.

El episodio tiene todo lo que hace que un capítulo de Black Mirror sea bueno: la tecnología cumple un rol predominante en la historia, toca temas sociales sensibles de manera ingeniosa, y mezcla sentido del humor con tensión y algo de terror. Uno de los pasatiempos que la serie propone a sus espectadores es intentar adivinar si cada capítulo terminará "bien o mal", y USS Callister logra una mezcla perfecta. Es probablemente el mejor episodio de la temporada y cuenta con un par de apariciones especiales que las personas atentas podrán apreciar.

Punto alto: el homenaje mezclado con crítica que hace de la ciencia ficción de los 70s. Valentía mezclada con algo de sexismo e ingenuidad.

Punto bajo: es más largo de lo que debería ser, y tiene partes que parecen filmadas solo con el propósito de estirar el episodio.

Episodio 2: Arkangel

Una madre preocupada utiliza una tecnología en etapa de prueba para no perder de vista nunca a su hija. "Arkangel" es un sistema que, mediante un chip implantado en la cabeza de un pequeño, permite a los padres seguir a sus hijos por donde vayan, monitorear sus signos vitales y hasta ver lo que ellos están viendo. El episodio, dirigido por Jodie Foster, es quizá el más real de la temporada, ya que no es difícil ver como la tecnología Arkangel sería un éxito en un mundo cada vez más temeroso de lo que puede llegar a pasar.

De todas maneras, el capítulo tiene algo que nunca es bueno en Black Mirror: es totalmente predecible. Apenas comenzado, cuentan que el sistema fue prohibido en varias partes del mundo, y terminará desapareciendo, pero también aclaran que es imposible sacárselo de la cabeza al niño. La protagonista principal, una madre soltera, deja de usarlo cuando se da cuenta de que le está causando problemas a su hija, pero cuando esta crece, la tentación de saber lo que está haciendo es muy fuerte y vuelve a ponerlo en línea.

A partir de ahí sucede todo lo esperable, y la joven termina demostrando estar más preocupada por su privacidad que por el bienestar del rostro de su madre.

Punto alto: lo real que se ve el Arkangel. Todo padre alguna vez pensó lo conveniente que sería un dispositivo para, finalmente, dormir tranquilos sabiendo que los hijos no están en peligro.

Punto bajo: lo predecible. La historia recorre uno a uno los puntos clásicos de una adolescente que sólo quiere ser adolescente y su madre no la deja. Faltó sorpresa.

Episodio 3: Crocodile

Esta nueva temporada tuvo dos episodios sin ningún tipo de vuelo, y Crocodile es el más perjudicado. Tradicionalmente, Black Mirror se destaca por lo oscuro de su mirada, pero la trama de este capítulo termina exagerando esa característica. Un hombre que manejaba totalmente borracho junto a una mujer atropella a un ciclista y logra ocultar su crimen, pero pasan 10 años y de repente desea contarle a la esposa del hombre lo que sucedió.

La mujer que se encontraba con él al momento del accidente, Mia Nolan, ahora es una arquitecta exitosa que hará todo lo posible por salvar su vida, y sí, "todo lo posible" se traduce en asesinar a cuanta persona se le cruce en frente. La parte en la que la tecnología entra en juego es más o menos traída de los pelos: una investigadora de seguros interroga a Mia por un accidente del que fue testigo con un artefacto que le permite mirar los recuerdos de la persona. Ahí descubre el secreto de la mujer, y pasa lo que tiene que pasar.

El raid homicida de Mia termina con una serie de golpes bajos incomprensibles para una serie que se destaca por su sutileza y por un estilo de suspenso más alejado de la violencia gráfica.

Punto alto: las actuaciones están muy bien dentro de lo absurdo del guión.

Punto bajo: todo el resto. Un episodio sin pies ni cabeza, que termina pareciendo relleno.

Episodio 4: Hang the DJ

A Hang the DJ le tocó ser el episodio simpático de la temporada, el que corta con la sensación de desánimo que dejan los capítulos más oscuros. Lamentablemente, a partir de la tercera temporada los episodios románticos son comparados automáticamente con San Junipero, la premiada historia de dos jóvenes que se conocen en el mundo virtual y hacen lo posible por estar juntas. Como le ocurrió a San Junipero, Hang the DJ queda un poco descolgado del tono general de la temporada, sin que esto sea necesariamente malo.

La trama es bastante simple. Trata de un mundo en el que la vida afectiva de los jóvenes está guiada por "El Sistema", un aparato que indica con qué persona pueden salir, y cuánto tiempo pueden estar con ella. La química entre los personajes es lo que salva al episodio de caer en la denominación "uno más del montón", y también lo eleva de "una crítica más o menos obvias a la forma de relacionarse entre los jóvenes (específicamente, las aplicaciones de citas para celulares), a una historia de amor simpática.

Punto alto: la química entre los personajes, y el hecho de que termina con la canción de los Smiths que le da título al episodio.

Punto bajo: el final parece algo apresurado y tirado de los pelos, ya que no se da ni siquiera un indicio de lo que sucederá en los últimos dos minutos, y los personajes lo adivinan sin razón alguna.

Episodio 5: Metalhead

No hay vuelta que darle: es el episodio menos interesante de toda la serie. La historia muestra a una mujer que intenta escapar de un perro-robot-asesino en un mundo postapocalíptico. ¿Por qué hay perros-robot-asesinos en este universo? Nunca se explica. ¿Por qué atacan a los humanos? No se sabe. ¿Quiénes son los protagonistas? Personas. No hay otro dato.

Que el episodio haya sido filmado en blanco y negro le da cierto interés en lo visual, las actuaciones están bien si no se toma en cuenta lo limitadísimo del guión y los robots están bien animados (sí, hay que rebuscarse mucho para encontrar algo bueno). Fuera de eso, nada rescatable.

Punto alto: es visualmente interesante. Es corto.

Punto bajo: no tiene nada de interesante y no tiene explicación alguna.

Episodio 6: Black Museum

Un capítulo para fanáticos de la serie. Lo mejor de Black Museum es el tinte autorreferencial que tiene la historia, que casi confirma la teoría de que todo lo que pasa en la serie ocurre en un solo universo. Una joven llega a un misterioso lugar en el que un aparentemente simpático sujeto le muestra las curiosidades que tiene en su museo, que van desde un oso de peluche que tiene conciencia humana, una de las abejas del episodio Hated in the Nation, hasta la paleta del hijo de uno de los protagonistas de USS Callister.

Fuera de los "Huevos de Pascua" -como se conocen en Estados Unidos a estos pequeños guiños al espectador- la trama de Black Museum es atrapante. En tres historias aparentemente sin relación se va formando un misterio más grande, que será resuelto cuando se devele la gran atracción del lugar, un convicto que se puede hacer sufrir cuanto el visitante quiera.

Punto alto: los guiños constantes a los fanáticos de la serie.

Punto bajo: más una suposición que otra cosa: la muerte del dueño del museo, Rolo Hayes, cortó lo que podría haber sido un buen personaje recurrente que le diera cohesión al universo Black Mirror.

En conjunto, la cuarta temporada de Black Mirror dejó que desear, y no tuvo la calidad de las entregas anteriores. Dicho esto, y repitiendo lo expresado al comienzo de esta columna, cada uno hace una valoración diferente de la serie. Entonces, ¿cuáles te parecieron los mejores y peores episodios de la serie?

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23 de abril de 2018 | 19:06
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