F. Pérez Osán

Dark: misterio en pasado y presente

El thriller de ciencia ficción promete mucho y cumple. Por qué hay quien dice que es "Stranger Things para adultos".

 Un buen misterio es bueno de acuerdo a la complejidad que presenta. O sea, si por ejemplo el asesino de un libro es evidente desde el primer capítulo, es difícil que la historia resulte intrigante (lo que no quita que pueda ser atrapante o entretenida). En cambio, mientras más capas tenga el interrogante central, más cautivará al público, sea el formato que sea.

Dark, la serie alemana que estrenó Netflix hace pocas semanas, parece haber comprendido esta premisa, y presenta un misterio de tal magnitud que durante varios capítulos es difícil entender hasta qué está pasando. Los disparadores son el suicidio de un hombre que deja a un hijo devastado, y la desaparición de un niño, tomando como marco el pequeño pueblo de Winden durante el año 2019. La desaparición guarda extrañas semejanzas con otra ocurrida tres décadas antes en los bosques de esa localidad.

A partir de este punto, todo se complica: además de no encontrar a Mikkel, aparece un nuevo cuerpo: un chico vestido con ropas de los 80s y con el rostro calcinado. Además, ovejas y aves del lugar comienzan a morir sin explicación alguna. Hay dos lugares que parecen conectados a las desapariciones: las cuevas de Winden y la planta nuclear. Las respuestas llegan de a poco, pero la trama se torna cada vez más oscura e intrincada.

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Como sugiere su título, Dark es oscura. Más de un crítico la apodó la Stranger things para adultos, y hay algo de razón: algo de nostalgia de los 80, chicos desaparecidos, chicos que investigan desapariciones, y viajan a lugares similares pero diferentes al pueblo en el que viven. La diferencia fundamental, además del tono general de la serie, es que en Dark no se preocupan por otras dimensiones, si no por el tiempo. La acción se divide entre 1986 y el 2019, y el pasado de los personajes es tan importante como su presente. Una comparación un poco más justa sería decir que Dark es la mezcla entre Stranger Things y Donnie Darko, la película de Richard Kelly en la que pasaba algo con el tiempo que nunca se explicaba del todo.

Sí, suena complicado, y la cantidad de personajes no ayuda a la comprensibilidad. La primera temporada de Dark cuenta con 10 capítulos de una hora y una cantidad de historias entrelazadas que es prácticamente imposible desarrollar en todo su potencial. Por eso, de vez en cuando pareciera que algunos de los habitantes del pueblo quedan relegados, pero son sacrificios necesarios para no extender la trama más de lo estrictamente justo. De todos modos, una vez que el espectador agarra el ritmo de la serie, no es difícil de seguir, y se vuelve un tanto adictiva. Sin utilizar cliffhangers clásicos, cada vez que termina un capítulo existe una necesidad casi física de comenzar el siguiente.

La cinematografía de Dark es uno de sus puntos fuertes. Los episodios mantienen un nivel excelente durante toda la temporada, y el uso que hace de recursos como la pantalla dividida indica en muchos casos que el creador del show, Baran bo Odar, no tiene problema en mostrar las cosas que hay que mostrar, y no tiene miedo de que eso arruine la tensión. La ambientación también es impecable, y además de lo opresivo de la historia, Winden muestra su peor costado utilizando el clima como herramienta: frío, oscuridad, lluvia. Pasa adentro y pasa afuera.

Dark se constituyó en uno de los mejores estrenos del año, y puso la vara alta para las futuras series de ciencia ficción.

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15 de julio de 2018 | 21:48
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