La deep web y el derecho a la privacidad en línea

Un nuevo artículo de El Orden Mundial, un sitio que MDZ recomienda visitar por sus reportajes a fondo de carácter internacional.

Alvaro Conde en EOM

Foto de Al Sheedakim (año 2004), programador y hacker, en su oficina de Winchester (Massachusetts, Estados Unidos). Fuente: Brian Katt (Wikipedia) en El orden Mundial

La parte de internet conocida como internet profunda o deep web es un vasto espacio digital oculto y desconocido para la mayoría de los usuarios. Si bien este espacio de internet es más famoso por su uso como mercado negro digital para el tráfico de casi cualquier cosa, la internet profunda es también un espacio anónimo que permite la privacidad en línea y la seguridad de las comunicaciones digitales y protege a los usuarios de la vigilancia masiva y la censura.

Internet, a pesar de su breve tiempo de vida, es ya una infraestructura social central para el funcionamiento del mundo que afecta, entre otras cosas, a cómo nos relacionamos, compramos y pensamos. La importancia de internet para la sociedad, la economía y la vida de las personas en general, para bien o para mal, no va a hacer más que aumentar a medida que avanza el siglo XXI. No obstante, a pesar de que el uso de internet no para de extenderse y ampliarse debido a su rápida y potente irrupción en múltiples aspectos de la vida, el conocimiento del usuario medio acerca de qué es y cómo funciona es más bien escaso.

A menudo se usan indistintamente los términos internet y world wide web (WWW) —también conocida simplemente como la web—, pero en realidad no son lo mismo, aunque estén relacionados. La WWW —el protocolo HTTP— no es más que un subconjunto de todo el contenido de internet, es decir, una manera de acceder a toda la información y a todas las herramientas de internet de un modo sencillo.

¿Cómo se organiza internet?

El contenido que compone la internet es considerablemente más diverso y su volumen, sin duda, mucho mayor de lo que se entiende comúnmente. Como el océano, internet está dividida en diferentes capas o niveles. Las dos divisiones principales son la internet superficial —visible— y la internet profunda —invisible—; juntas conforman el gran iceberg de internet. Otra analogía utilizada a menudo es el arrastre de una red de pesca en el mar: se captura una gran cantidad de peces, pero la mayoría están a mayor profundidad y, por lo tanto, se pierden. Lo mismo ocurre con la información en internet: es fácil llegar a la información presente en la internet superficial, mientras que pescar en la internet profunda requiere de otros medios y vías.

La forma más común de plasmar la división de la WWW es mediante un iceberg: la punta del iceberg sería la internet visible y la parte oculta, la internet profunda, de la que el punto más profundo es la internet oscura. Fuente: Ranjithsiji

Se calcula que, a pesar de la gran actividad en línea que se da cada segundo, la internet superficial supone tan solo en torno a un 5% del total del contenido en internet. Este sería todo el contenido público y accesible mediante los motores de búsqueda más conocidos, como Google, Bing o Yahoo, que indexan los sitios web con ciertos dominios, como .es, .com, .org o .net. Sin embargo, por diversos motivos, la amplísima mayoría del contenido en línea no está en la internet superficial. Lo que llamamos internet profunda se refiere, así, a todo el contenido de la WWW que no detectan los motores de búsqueda —no presente en la internet superficial—, en torno a un 90% de toda internet.

A su vez, la internet profunda se divide en dos niveles principales con diferente tipo de contenido. Una gran parte son páginas dinámicas que se generan momentáneamente —cuando se revisa el saldo de una cuenta corriente, por ejemplo—. Esto hace que sea difícil de cuantificar su tamaño real, ya que la cantidad de sitios web disponibles varía a menudo. En este vasto espacio digital oculto se encuentran también miles y miles de bases de datos con informes científicos, documentos legales, información estatal o estudios académicos. Otros pueden ser sitios web protegidos con contraseña —accesibles pero privados—, el contenido privado en la nube de empresas e instituciones, el código informático necesario para hacer funcionar las finanzas mundiales o sitios web programados para esquivar los motores de búsqueda. Terminá de leer este artículo haciendo clic aquí.

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