¿Por qué Dinamarca es el primer país en tener embajador ante Silicon Valley?

Según Béliz, Dinamarca lidera en Europa los indicadores de buen uso del "internet de las cosas", una internet que permite dejar de lado su mera función informativa para empezar a servir para concretar transacciones.
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MDZ

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¿Por qué Dinamarca es el primer país en tener embajador ante Silicon Valley?

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¿Por qué Dinamarca es el primer país en tener embajador ante Silicon Valley?

¿Por qué Dinamarca es el primer país en tener embajador ante Silicon Valley?

Dinamarca es el primer país del mundo en enviar un representante diplomático a Silicon Valley, el epicentro innovador a escala mundial. No es una nación, pero tiene más poder que muchas de ellas juntas. Tampoco es un organismo multilateral, pero sus decisiones, inventos y desafíos ponen en jaque toda la historia de las relaciones intergrupales de la Humanidad.  "Es importante establecer relaciones con actores tecnológicos como Google, Facebook, Apple y Alibaba, con startups y con epicentros como Silicon Valley, Shenzhen y otros lugares", le respondió a la BBC Mundo a través de email el canciller danés, Anders Samuelsen. 

Beliz en el Hyatt, anoche.

Del tema habló en Mendoza Gustavo Béliz, el director del Instituto para la Integración de América Latina y el CAribe del BID (Intal). Invitado por el Foro Diplomático Mendoza, MDZ, la UIM y la Legislatura, sorprendió a la audiencia con datos que el BID dará a conocer en agosto sobre el futuro del empleo en Argentina y el resto de Latinoamérica y la acechanza inexorable de la robotización, un desafío que los países tienen que aprender a poner en agenda rápidamente y los políticos, sindicalistas, investigadores y la sociedad en general, comprender.

Según Béliz, Dinamarca lidera en Europa los indicadores de buen uso del "internet de las cosas", una internet que permite dejar de lado su mera función informativa para empezar a servir para concretar transacciones sin necesidad, por ejemplo, de recurrir a la logística tradicional.

"La base de esto no es algo nuevo. Los diplomáticos de Dinamarca y de otros países lo hacen todos los días, pero necesitamos hacer más. Y necesitamos tener un enfoque más sistemático sobre la tecnología y la digitalización", afirmó el canciller danés, Anders Samuelsen, al explicar una decisión que más que simpática suena a inteligente.

"Al igual que en nuestras discusiones bilaterales con gobiernos extranjeros, habrá cuestiones en las que estaremos de acuerdo y otras en las que no. Ambas son buenas razones para el diálogo", agregó.

Los antecedentes de otros cambios rotundos en la diplomacia

El canciller danés, Samuelsen.

La existencia de personal diplomático especializado en ciencia puede verse como un antecedente directo de esta medida.

Ya después de la II Guerra Mundial, el Departamento de Estado de Estados Unidos creó el programa del "adjunto de ciencias" para algunas de sus embajadas.

En aquella época, la principal razón de ser de esta figura fue el desarrollo de la tecnología nuclear y su impacto en las relaciones internacionales.

"Su misión era identificar posibles tecnologías interesantes y aconsejar a los embajadores y a los políticos sobre este tipo de adelantos. Esto puede verse como un antecedente. Pero la creación de un embajador digital lleva esta cuestión a otro nivel, a otra escala", le dijo a BBC Mundo Corneliu Bjola, profesor asociado de Estudios Diplomáticos de la Universidad de Oxford.

"No se trata ya de aconsejar al embajador, sino al gobierno directamente", agregó. De acuerdo con el gobierno danés, el nuevo embajador tecnológico se encargará de "asegurar el diálogo y la cooperación con actores internacionales importantes en el sector digital".

Una función amplia -aún por concretarse en términos prácticos- que, sugierió Bjola, responde al menos a dos motivaciones: una económica y comercial y otra política.

Empresas "Estado"

Compañías como Apple o Google tienen un peso económico comparable al de muchos estados. Por citar un ejemplo, la valoración de mercado de Google, más de US$800.000 millones, supera el producto interno bruto de un país como Argentina que, según el Banco Mundial, ronda los US$600.000 millones.

 "El ministro de Exteriores danés mencionó que existe una competición para atraer a Google, Facebook y otras empresas digitales para que se establezcan en los diferentes países. Por tanto existe una razón comercial", apuntó Bjola. 

Pero no es la única. El uso de las herramientas digitales para el desempeño de la política exterior de un país está cada vez más extendido y algunos estados pusieron en marcha sus propias estrategias de diplomacia digital.

"La diplomacia tiene cuatro objetivos principales (representar, negociar, proteger y promover los intereses de un Estado ante terceros) que siguen vigentes, pero la emergencia de internet y los nuevos medios invitan a pensar cómo defender esos intereses en el entorno digital", apunta Juan Luis Manfredi, profesor de la Universidad de Castilla La Mancha, en España, en un informe para el centro de estudios Real Instituto Elcano.

En este terreno, la relación de los gobiernos con los gigantes tecnológicos adquiere una nueva dimensión: a diferencia de las vías diplomáticas tradicionales, la diplomacia digital actúa en "espacios virtuales" ofrecidos por compañías privadas.

"Un factor para crear este puesto es que los ministerios de Exteriores operan mucho en plataformas que, sin embargo, no están controladas por ellos. Colaborar con esas compañías es útil. Y cuanto más inmerso te encuentres en esta diplomacia digital, más querrás tener una relación positiva y constructiva con la empresa que crea este tipo de plataformas", señala Bjola.

Aún está por verse si el movimiento de Dinamarca es tomado como ejemplo a seguir por más países. La diplomacia es una institución con siglos de antigüedad y sus movimientos son, a menudo, lentos. Pero, de acuerdo con Corneliu Bjola, otros gobiernos observan con interés el paso dado por Copenhague.

"Lo interesante es ver qué sucede. Si muchos actores establecieran este tipo de puestos, el surgimiento de actores internacionales no estatales con capacidades diplomáticas -algo que se vaticinó hace tiempo- podría estar a la vuelta de la esquina", concluyó el experto en diplomacia digital.