Los líquidos somos nosotros

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Eugenia Sanagua

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Los líquidos somos nosotros

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Los líquidos somos nosotros

Enriqueta, la posmoderna 

  ¿Quién no recuerda los cursos que realizó para llenar su tiempo libre en los años 90'? ¡Qué acertado Dyango cuando nos cantaba su "Inglés, francés, piano, ballet..."! Hoy, después de 20 años, la historia parece seguir siendo la misma. 

Martes y jueves, inglés; pero los sábados a la tarde, mamá me llevaba con mi hermano mellizo a computación. Primera lección: hardware vs software. Lo duro y lo blando, lo sólido y lo líquido -en palabras de Bauman, el iluminado sociólogo recién fallecido a poco más de un año. Es que pasamos de guardar en el diskette de 51/4 , luego en el de 31/2 al pendrive y ahora directamente en la nube, así como por arte de magia con San Pedro Google en el Cielo, sin nada que medie lo físico. 

A partir de la metáfora de lo hard y lo soft o de lo sólido y lo líquido, podemos sacar múltiples consecuencias de nuestra vida posmoderna actual. Para entendernos, en contraposición, estaban los modernos del siglo XX que creían en sus grandes empresas con el modelo de empresa de Henry Ford, con sus métodos de producción, y sus vehículos fuertes y resistentes para toda la vida. Hoy, los posmodernos compramos una impresora para, cuando se acabe el cartucho, comprar una nueva y no un repuesto de tinta que nos sale más caro que toda la máquina en sí misma. Así, descartable. ¡Qué cambio en unas pocas décadas de años!, ¿no?

En esta misma sintonía, el hombre y la mujer posmodernos de hoy viven de viaje y son libérrimos de los duros muros de la modernidad: se mueven de aquí para allá en el mundo por aerolíneas lowcost, trabajan de modo freelancer, usan smartphones finitos y livianos, sus laptops o tablets también son de mismo estilo y, si se identifican con la cultura hipster, además andan en snowboard o bicicleta plegable que los acompañan a cualquier parte. Ya no se necesitan autos grandes y pesados para moverse, ni siquiera una oficina base ni una computadora de escritorio para trabajar y llegar a ser alguien importante en la vida del 2020. 

Si de vínculos se trata, hoy nos relacionamos como si fuéramos líquidos que nos inmiscuimos por todos lados, sin límites, que invadimos como el agua que se filtra y que es tan inasible como el mismo aire. Libres somos, líquidos somos. Según Bauman, hoy ya no se cuenta con relaciones sólidas, sino con conexiones líquidas y fluidas. El amor se entiende en términos de "touch and go", de estar on-line y off-line, conectado y desconectado de vos, según me convenga y me plazca. Tampoco tengo y cultivo relaciones personales para comunicar y charlar sobre algo, sino quizá solo sobre mi yo reflejado en mis perfiles de las redes. También solo tengo contactos en mi agenda para no perder, justamente, el contacto. 

Y otra vez: si hablamos de comunicarnos, ya no lo hacemos; sino que nos conectamos online para estar solo en conexión para no perder el contacto con el otro. Ni de hablarnos ni de escribirnos un par de líneas: basta con tocar el pulgar arriba en Facebook o el corazón en Instagram y ya: ¡Listo, ya establecí contacto con mi familia y amigos! ¡Feliz y hasta mañana!

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