Estudian posibles efectos cancerígenos de transgénicos

Investigadores dan maíz transgénico a ratones de laboratorio probando los efectos de la alimentación con transgénicos. Confirmaron incidencias de cáncer.
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Walter Galleguindio Ramírez

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Durante el año 2013  un estudio francés demostró la incidencia del cáncer en ratones alimentados con maíz transgénico. Surgió entonces un grupo de investigadores rusos que se dispuso a realizar su propio experimento para confirmar esta demostración; pero pretendió hacerlo con un plus: llevarlo a cabo en un circuito cerrado online durante las 24 horas. Por lo que diseñaron una metodología que termine ajustando los protocolos de seguridad para que se garantice la objetividad científica.

Se trata de investigadores de la Asociación Nacional para la Seguridad Genética (NAGS). Este grupo de investigadores rusos resalta la necesidad de que este conocimiento sea público y que, al ver el proceso por el que se llega a las demostraciones científicas, puedan decidir si creen o no en esas conclusiones.

Por eso se ha diseñado un ámbito de experimentación donde las jaulas serán permanentemente monitoreadas las 24 horas del día durante toda la duración del experimento. Este experimento consistió en realizar una muestra; dividiendo a los ratones en grupos y alimentando a cada grupo de forma diferente.

El planteo actual es:

El primer grupo será alimentado con soja y maíz con niveles altos de OGM (organismos genéticamente modificados), podríamos pensar en los productos de Monsanto, Dupont o Syngenta, aunque el grupo no lo aclara.

El segundo grupo sera alimentado también con soja y maíz pero con un índice bajo de OGM para comprobar si realmente puede haber un mejoramiento del grano no nocivo.

A un tercer grupo se lo alimentará con grano criollo sin OGM de ninguna clase; para ver si hay diferencias sustanciales con los otros grupos.

Existirá también un cuarto grupo alimentado con comida para ratones (alimento balanceado), para ver si la manufactura de los cereales aplicados al alimento son beneficiosos al organismo.

Recordemos que lo que se hace sobre estos ratones puede hacerse sobre nosotros mismos.

Como ya dijimos, se diseñó el experimento para lograr niveles altos de objetividad. Estaba programada la investigación para marzo del 2013. Fue en parte en base a los datos obtenidos por este estudio, que esta aún perfeccionándose. En el proyecto participaron científicos pro transgénicos y anti transgénicos y se invirtió más de un millón de dólares. Actualmente ha derivado en otros experimentos más complejos para ver la verdadera necesidad de OGM en los alimentos.

«Es preciso prohibir los OGM en el país e imponer una moratoria de 10 años. Durante este tiempo, mientras los OGM estén prohibidos, se pueden planear experimentos, pruebas, y pueden introducirse nuevos métodos de investigación», dijo en una entrevista a la agencia rusa Interfax, Irina Ermakova, vicepresidenta de la Asociación nacional de seguridad genética.

Rusia había suspendido temporalmente la importación de maíz transgénico de la multinacional Monsanto tras la publicación de un estudio francés que demuestra cómo un grupo de ratas alimentadas con una variedad de maíz transgénico desarrolló tumores y presenta una elevada tasa de mortalidad.

Ahora avanzó hacía una suspensión de 10 años.

China devolvió a EEUU 545 mil toneladas de maíz transgénico tras encontrar una cepa genéticamente modificada no aprobada por el Ministerio de Agricultura del gigante asiático.

Se trata de doce lotes de maíz transgénico MIR-162 importado de EEUU que no recibió la aprobación del ministerio chino de Agricultura. El organismo detalló a través de su sitio de internet que debido a este hecho la carga fue rechazada y devuelta a EEUU, así como también instó a Washington a “reforzar sus medidas de control”.

Mientras, aquí somos reprimidos para afianzar a Monsanto y sus socios.

Seguimos los pasos de las multinacionales europeas -que como forma de resistir el embate ciudadano contra los OGM- han desarrollado la tecnología TRUG (Tecnología de restricción del uso genético), que hará posible crear «semillas suicidas»,  algo que me da miedo y algo de risa.

O el más temible  “Proyecto Transcontainer “ (subvencionado por la Unión Europea) que pretende reemplazar esta  semilla con propiedades suicidas, y construir una semilla que se transforme en una semilla “Zombie”, con posibilidades de recuperar su fuerza germinativa por medio de una nueva Tecnología de Extirpación de genes, denominada “Exorcista”.

Esto significa, que si un  agricultor quiere sembrar una semilla hecha por él mismo a partir de una semilla transgénica comprada el año anterior, deberá pagar a la Industria farmacéutica por la patente y «por aplicar la tecnología “Exorcista”, para recuperar la vida de aquella semilla medio muerta,  obtenida de segunda generación.


Más info:
http://www.somloquesembrem.org/index.php?id=33&hover=14
http://www.rel-uita.org/agricultura/transgenicos/amenaza-a-bebes.htm,
http://www.wageningenur.nl/

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