¿Por qué no llueve en Mendoza?

Desde mayo que no se producen precipitaciones significativas en el área metropolitana de la provincia, y si bien es motivo de preocupación para muchos mendocino, lo cierto que se trata de una situación normal para la época invernal. ¿Qué pasa en las zonas cordilleranas?

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Nicolás Munilla

¿Por qué no llueve en Mendoza?

Pachy Reynoso/MDZ

Hace poco más de dos meses que no se registran precipitaciones en el Gran Mendoza, y si bien es una preocupación para muchos, lo cierto es que se trata de una situación normal para la época del año.

La última vez que llovió significativamente en el área metropolitana de Mendoza fue el 20 de mayo, coincidieron meteorólogos consultados por MDZ. Desde entonces, el norte de la provincia se ha mantenido en una suerte de 'estación seca' que se prevé continuará en el corto plazo, según las previsiones del Servicio Meteorológico Nacional.

De todas maneras, el acumulado de precipitaciones en lo que va de este año es superior al promedio 1981-2010, añaden los registros del organismo.

Registro de precipitaciones en el Gran Mendoza

La situación es un poco más crítica en el sur provincial, tanto en San Rafael como en Malargüe, donde las lluvias registradas en los últimos meses han sido inferiores al promedio histórico.

Raúl Besa, ingeniero agrónomo especialista en agrometeorología de la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas (DACC), explicó a MDZ que "en invierno llueve poco y nada en las zonas bajas de Mendoza, es lo normal estadísticamente hablando". Por lo tanto, "no estamos en una situación de sequía, ni siquiera en un principio", aclaró.

En las zonas cordilleranas, es a la inversa: mientras que en la zona norte, desde el cerro Aconcagua hasta la Laguna del Diamante, ha caído poca nieve, en el sur cordillerano la acumulación nívea en lo que va del 2019 es mayor al año pasado.

Niño 'débil'

Las condiciones actuales para Sudamérica son de Niño débil, es decir, "la temperatura de la superficie del mar (TSM) en el Pacífico ecuatorial sufrió un enfriamiento durante junio", según el SMN. En ese sentido, Besa explicó que se considera Niño cálido débil cuando "la temperatura del océano Pacífico está entre 0,5 y 1 ºC por encima de los valores normales estadísticos".

Para la provincia, significa "un mayor ingreso de sistemas frontales desde el oeste y suroeste, con descargas de precipitaciones en forma de nieve en las zonas cordilleranas", añadió Besa.

De todos modos, el SMN advirtió que "los vientos alisios se mantuvieron en promedio intensificados hasta mediados de junio, y luego se debilitaron", por lo cual "el Índice de Oscilación del Sur mantuvo valores negativos durante todo el mes".

De acuerdo a los modelos dinámicos y estadísticos, en el trimestre julio-agosto-septiembre (JAS) 2019 hay "58% de probabilidad de que se mantenga la fase Niño", manteniéndose alta en lo que resta del invierno.

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