Placas de homenaje a José de San Martín "con las narices frías"

La gente se ve tentada a tocar partes prominentes de las esculturas, cuando están a su alcance. Y las plaquetas recordatorias, de homenaje o por aniversarios colocadas en el Cerro de la Gloria en Mendoza fueron alcanzadas por esa costumbre. En otros casos, hay supersticiones detrás. ¿Y aquí?

Redacción MDZ

¿Qué encanto hay en tocar las partes prominentes de las estatuas o monumentos al alcance de las manos? Sucede con los testículos del toro de Wall Street, el pie de la Virgen en La Piedad, de Miguel Ángel, un pecho de "La Niña Bella" de Verona, en la casa de Julieta, el amor de Romeo... Y también la nariz del Gran Capitán. Las placas ubicadas en el Cerro de la Gloria de Mendoza muestran un brillo especial en el rostro de José de San Martín, la parte más prominente de las esculturas que allí se han colocado como placas, en bronce, a lo largo de los años.

Algunas son muy bellos y sofisticados trabajos y una breve recorrida de MDZ por el lugar comprobó que no hay malicia en quienes les toca la nariz y tampoco parece haber superstición alguna por promesa a cambio de tocarle la nariz: a la gente le nace hacerlo y sigue su camino.

La zona de placas en el Cerro de la Gloria.

El Cerro de la Gloria se llamaba antes de ser intervenido por el gobierno para montar allí el Monumento al Ejército de los Andes que hizo el escultor uruguayo Juan Ferrari, Cerro del Pilar.

Fue inaugurado el 12 de febrero de 1914, en el 97° aniversario de la batalla de Chacabuco. 

La placa fundacional del Cerro.

Pero tiene toda un área dedicada a las placas conmemorativas y otras, algunas -inclusive- que no tienen nada que ver ni con San Martín, su Ejército ni los tres países que liberó de España.

Aquí, algunas imágenes de las placas intervenidas por las caricias de los turistas:

La nariz del Gran Capitán.
La placa, de frente,. Un desgaste que viene desde 1950 en que fue colocada.
Otra de las placas acariciadas.
A otra de las placas le viene pasando lo mismo y hasta le falta un pedazo de la nariz.
No hay nariz que se salve.

Pero atención: ¡No se trata solo de las narices! En una de las placas, de hermosa confección, colocada allí por el gobierno de la tierra en donde San Martín nació, Corrientes, incluye la imagen de una aborigen guaraní como símbolo, probablemente, de su origen. Tiene un pecho al descubierto. Y es prominente. Allí tanto la nariz del prócer máximo argentino como el pecho de la mujer están desgastados:

La placa de Corrientes en el Cerro de la Gloria.

Valga como cierre una escultura fenomenal y muy trabajada en bronce, firmada por "Ximenes, escultor" y que retrata a las damas patricias mendocinas que donaron sus joyas para la gesta libertadora, de una manera fenomenalmente artística:

La placa de la Sociedad Pro Patria colocada en 1910.
La firma del escultor Ximenes.
El homenaje de la Sociedad pro Patria.

Sin embargo, la placa más imponente, al punto de prometer ser todo un acertijo o un código lleno de guiños con figuras humanas, animales en homenaje a San Martín, es una de gran porte que fue colocada por donación de la Ciudad de Lima, capital de Perú, durante la presidencia de Augusto Leguía y con Andrés Dasso como alcalde. Fue donada en 1927 y de algún modo preside todo el sector con su gran presencia:

El homenaje de Perú a San Martín.
El homenaje de Perú a San Martín.
Detalle de la placa donada por Perú.
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