Mujer y albañil: dejó su zona de confort en la cocina y se volvió contratista

Verónica Ibarra nació en Mendoza, vivió en La Pampa, probó suerte en Buenos Aires y después de hacer lo mismo en Entre Ríos regresó a su primer hogar. Ahora se gana la vida como contratista. Arregla baños, revoca paredes, destapa caños llenos de mugre y, como parte del oficio que eligió, pelea contra los hombres que creen saber mejor que ella cómo hacer el trabajo que disfruta.

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Ignacio de Villafañe

Verónica Ibarra tiene 31 años, vive en pareja, es mendocina, tuvo una vida nómada por La Pampa, Buenos Aires y Entre Ríos y ahora se dedica a combatir estereotipos. Además es contratista, cobra por arreglar prácticamente lo que sea.

"Empecé con esto hace dos años", cuenta la mujer que se promociona a sí misma en Facebook bajo el nombre de "Vero Servicios Generales". Y aclara que es algo que hace desde hace solo dos años porque si bien ahora ofrece en las redes y deja que se divulguen de boca en boca sus habilidades para la albañilería y la plomería, lo cierto es que no siempre fue así.

"En realidad siempre me dediqué a la cocina", dice Vero y aclara que decidió abandonar el rubro porque "acá en Mendoza la gastronomía no es bien pagada". En ese entonces trabajaba en restaurantes y preparaba todo tipo de recetas. Luego hizo el intento de poner en marcha su emprendimiento propio, de manera independiente y cocinando por encargo. Sin embargo, los resultados económicos no fueron los que esperaba y fue así que decidió dejar la provincia donde nació para dar la vuelta por el centro del país.

"Anduve por La Pampa, por Buenos Aires y por Entre Ríos, que fue donde más intensamente comencé a trabajar como ayudante, con mi suegro, en plomería y albañilería", cuenta Verónica. Esa fue la experiencia que necesitó para tomar valor y, tras su regreso a Mendoza, afrontar el desafío de ser mujer independiente y contratista.

Ahora las oportunidades de trabajo le llegan por cantidades. Pasa de arreglar cloacas a colocar cerámicos dentro de piletas. A contramano de las ideas que comúnmente se tienen respecto a las personas que ejercen su mismo oficio, Verónica asegura que es responsable, ordenada y siempre termina sus trabajos.

Aún así, nunca le falta el comentario retrógrado que intenta desanimarla. "Hay gente que todavía cree que siguen existiendo los trabajos de hombre", se lamenta la mujer albañil.

Mirá el video y conocé a Verónica Ibarra, la mujer albañil y plomera a prueba de machismos.

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