Crimen del diácono: pericias contradicen la confesión del detenido

El asesinato del religioso Guillermo Luquin, ocurrido el domingo a la madrugada en la localidad bonaerense de Temperley, sigue generando dudas a pesar de que dos jóvenes se entregaron y uno de ellos confesó el asesinato en un video.

Redacción MDZ

El crimen del diácono Guillermo Luquin, ocurrido el domingo por la madrugada en la casa del religioso ubicada en la localidad bonaerense de Temperley, sigue generando dudas a pesar de que dos jóvenes se entregaron y uno de ellos confesó el asesinato en un video.

Roberto Javier Céspedes (18) aseguró que la muerte de Luquin se había dado en un contexto de legítima defensa ante un intento de abuso del religioso contra él y su novio, Leonel Martínez. Ambos están detenidos y fueron imputados por “homicidio y robo agravado”.

Sin embargo, la justicia encontró varias inconsistencias entre el relato de Céspedes en el video y su declaración testimonial ante el fiscal de la causa Carlos Baccini, titular de la UFI N°6 de Lomas de Zamora. Martínez, en cambio, se negó a declarar, de acuerdo a lo informado por Crónica.

Céspedes mantuvo la versión de que su novio y él reaccionaron ante el ataque del diácono. Lisa y llanamente, dijo que él y su novio se defendieron de la agresión del religioso y que luego se asustaron y se fueron de la escena del crimen.

Una de las contradicciones que notaron los investigadores es que el sospechoso negó que se hayan llevado de la casa el celular de la víctima. Se cree que en dicho celular estarían guardadas las conversaciones de Telegram con la que los detenidos pactaron la visita a la casa del diácono. El teléfono aún no aparece.

Sobre el relato de la lucha y las heridas que presentaba el cadáver también aparecieron muchas inconsistencias. "Por ejemplo, dijo que todo ocurrió en el piso pero los indicios marcan que gran parte de la lucha fue en la cama, donde estaba la mayor parte de la sangre", describió una fuente cercana al caso.

Además, el joven adujo que fue su novio el que le pegó con el velador en la cabeza al diácono, quien sufrió una fractura de cráneo. El joven dijo que "ese objeto estaba a la izquierda de la cama, cuando los peritos determinaron que estaba a la derecha", explicaron. Céspedes tampoco pudo explicar las cinco puñaladas en la panza, los brazos y el cuello que presentaba el cuerpo de Luquin.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?