Mataron a su hijo y transformó su dolor en ayuda para los demás

Mataron a su hijo y transformó su dolor en ayuda para los demás

Lourdes Loyola sufrió la muerte de su hijo en mano de dos delincuentes. Ahora, colabora con sus vecinos y un comedor comunitario.

MDZ Sociedad

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Lourdes Loyola atravesó uno de los dolores más grandes que le puede tocar a una persona: la muerte de dos hijos. Uno murió de un disparo en manos de delincuentes, la segunda hija falleció a causa de una enfermedad. Pero todo su dolor lo transformó en ayuda y ahora es conocida en el barrio por arreglar ropa usada y donarla a quienes lo necesiten.

La vida para Lourdes nunca fue fácil. A los 8 años comenzó a trabajar junto a su familia en la cosecha. A los 25 se casó y tuvo cinco hijos, dos hombres y tres mujeres. Pero el matrimonio estuvo lejos de ser feliz. Su marido la golpeaba y en el 99 decidió separarse.  Él se quedó con todos los muebles, nunca le pasó manutención y ella debió hacerse cargo sola de sus hijos.

“Tuve que dormir muchas veces en el piso”, relató.

Trabajó de moza, empleada doméstica, en una pizzería, en un café, cuidando chicos.

Pero su vida cambió el 10 de enero de 2015. Ese día, dos hombres asesinaron a tiros a su hijo Renzo Arranguez, cuando se encontraba en una parada de colectivos en el barrio Los Alerces de Luján.

Renzo, el hijo de Lourdes que fue asesinado.

Para su madre, lo confundieron con otro hombre, un amigo de Renzo, en medio de una guerra de bandas de la cual el joven era ajeno.

Por el hecho, el sospechoso fue identificado rápidamente, pero logró escabullirse de los investigadores y recién a los cuatro años y cinco meses del homicidio fue detenido. Ahora Luis Quinteros espera el juicio acusado de homicidio agravado.

“Desde que murió mi hijo no soy la misma. Fue un golpe demasiado grande”, sostuvo.

A pesar de la tragedia, no se quedó callada y con los pocos datos que tenía, siguió averiguando quién había matado a su hijo. Luego, cuando lo identificaron, trató de buscarlo, estuvo cuatro años tras sus pistas, hasta que finalmente la Policía lo encontró.

Desde ese momento el motor que la impulsa a seguir adelante es ayudar a otras personas.

“Muchas veces siento que la gente de la calle es mi familia”, asegura.

Por esto comenzó a arreglar ropa que no usaba y la de sus nietos que crecieron y las llevaba a las iglesias y merenderos. Los vecinos se enteraron de lo que hacía y de a poco fueron acercándole ropa para que ella acondicione y reparte entre los que más necesitan.

Sus días ahora se dividen en cuidar a sus nietos y en arreglar las prendas y repartirlas en el barrio.

“No puedo comprar porque no tengo dinero, pero si alguien necesita lo que tengo se lo doy”, dijo y agregó “todos me conocen como la señora que dona ropa”.

Pero el dolor para Lourdes volvería a golpearla. El 10 de marzo de este año murió su hija de 28 años a causa del cáncer.

“Ahora siento que una parte de mi vida ya no está” contó Lourdes en relación a las pérdidas.

Pero permanece entera y sostiene, como una obligación, que “tengo que saber qué condena le van a dar a Luis Quinteros y conocer a quién lo mantuvo escondido cuatro años y cinco meses”.

El debate tenía previsto empezar en mayo, pero una superposición de juicios hizo que se postergara. A seis años del homicidio, hasta el momento no hay una fecha definida para el arranque.

 “Siento que Dios es el que me da fuerzas para seguir “, finalizó la mujer.

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