Martín Caparrós: "El español neutro no existe"

El periodista y escritor expuso en el Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) y sostuvo que no hay neutralidad posible porque el español es esta diversidad en la que cada palabra acepta cinco o seis variantes según el área en el que se habla". Y comparó a los emojis con los ideogramas egipcios.

Redacción MDZ

Martín Caparrós.

El periodista y escritor Martín Caparrós sostuvo hoy, al exponer en uno de los paneles de periodismo del Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), que "el español neutro no existe" y comparó a los emojis con los ideogramas egipcios.

Al analizar la situación del "Periodismo digital: los retos de una lengua en Internet", uno de los debates desarrollados en el Pabellón Argentina, en Córdoba, Caparrós se refirió a la lengua española, cuyos alcances han generado disputas en esta edición del CILE y disparó: "El español neutro no existe".

Ese, dijo, "es el sueño húmedo de algunos editores que creen que si lo logran van a poder vender sus productos en todo el ámbito del idioma. Pero cuando alguien está escribiendo llega fatalmente ese momento espeluznante en que tiene que escribir falda o pollera, vereda o acera, coche o carro y así infinitamente".

"No hay español neutro: puede haber español hegemónico. Si siempre se escribe falda será que el español peninsular habrá triunfado, es hegemónico y consigue llamarse neutro, pero no hay neutralidad posible porque el español es esta diversidad en la que cada palabra acepta cinco o seis variantes según el área en el que se habla", alegó.

También desde una postura disidente frente a la alarma de algunos intelectuales Caparrós se refirió al fenómeno de los "emojis", como se denomina a los símbolos o caracteres que se expanden en mensajes de texto y redes sociales.

"El emoji es el como el viejo ideograma egipcio, es un dibujo que dice algo. En un momento, eso se usó, hace tres mil años. Después vinieron los muchachos de la parte fenicia e inventaron que era mejor descomponer las palabras en sonido y a cada sonido adjudicarle una letra y nos dejaron el alfabeto que veníamos usando entonces con bastante alegría", acotó.

Y, concluyó: "Tiene la ventaja de la ambigüedad perfecta. A mí cuando me mandan uno nunca entiendo qué coño me están queriendo decir. Y eso es buenísimo porque entonces puedo pensar que me están diciendo lo que yo quiero que me digan".

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