La vegetación del Amazonas podría no volver a crecer

Las principales causas de los incendios en el “pulmón del mundo” son la avaricia del hombre y el desinterés político. Qué consecuencias puede tener el incendio, en la nota

angie tonelli

La deforestación en el Amazonas podría sostenerse en el tiempo

Hace días que la selva amazónica está incendiándose. A pesar de que afectará a todo el mundo a corto y largo plazo, el desinterés y la avaricia por parte de los gobiernos locales y de los agroindustriales hace que se pierda, quizá para siempre, el pulmón del mundo sin advertir las verdaderas consecuencias.

De seguir con las quemas por desmonte y con escasos controles ambientales en la zona, este espacio verde que tiene 5 millones y medio de kilómetros cuadrados de superficie, podría desaparecer por el cultivo y la cría de ganado. MDZ habló con Matías Mastrangelo, doctor en Biología de la Conservación, investigador del CONICET y profesor en la facultad de Ciencias Agrarias, para consultarle sobre las causas y las consecuencias.

Las causas

Las causas de este incendio son múltiples, pero la principal en ese territorio tiene que ver con el desmonte. Los grandes productores agropecuarios que realizan desmontes a gran escala, eliminan vegetación nativa con el objetivo de habilitar terrenos para el cultivo de maíz y soja y para pasturas para el ganado.

En esos casos los restos vegetales, que son muchos, quedan en el lugar y los dueños de los terrenos los prenden fuego para eliminarlos. Por su magnitud, estos focos se salen de control logrando que cada año se expanda aún más la frontera agropecuaria.

De este modo, explica el investigador, “hay una causa local, que son esos agricultores, una causa nacional, que son los gobiernos que no cumplen con las leyes en materia ambiental y una causa global con la demanda de commodities agrícolas por países centrales”.

Algo similar ha ocurrido, y continúa ocurriendo, en la Argentina. En el Chaco el desmonte es de 100 mil hectáreas por año y en el Amazonas la cifra es aún más alta.

De las consecuencias no se salva ni Bolsonaro

Las consecuencias son múltiples y a distintas escalas. Según explica Mastrangelo, en el ecosistema se producen daños que pueden ser irreparables.

En primer lugar, hace que se pierdan los organismos que habitan esos bosques, fauna y flora. Los animales “hacen lo que pueden para escapar del incendio”, pero al existir distintos focos y al ser tan extenso el fuego, no pueden escapar y son alcanzados por las llamas, provocando muertes masivas.

También se producen procesos ecológicos como la pérdida de masa boscosa. Esta es de vital importancia para el clima porque es la responsable de la generación de humedad que posteriormente produce las lluvias.  Los bosques crean un microclima que hace que esa humedad se mantenga en el lugar pero por el incendio ese ciclo se interrumpe.

Es decir, que “corremos el riesgo de que se pierdan las condiciones para que crezca un bosque en ese lugar porque se pierde el clima”. Esto lleva a que ya no pueda crecer más el bosque y en su lugar crezcan pastizales o hayan pasturas que les sirven a los productores.

El incendio también provoca consecuencias sobre el clima global. Según explica el investigador consultado, los hechos ocurridos en Brasil provocan cambio climático por dos razones. Por un lado, por la emisión de dióxido de carbono que se desprende del humo de los incendios, que es uno de los principales gases de efecto invernadero. Por otro lado, al perderse la masa boscosa se pierde la capacidad del ecosistema de capturar ese dióxido que hay en la atmósfera.

La dificultad de un nuevo crecimiento del bosque se da también por la quema y la erosión del suelo. Cuando se pierde la masa de flora, las lluvias del verano, que en ese lugar son muy intensas, no encuentran resistencia y caen directamente al suelo. Esto provoca erosión hídrica y consecuentemente pérdida de suelo.

Esas lluvias generan torrentes de barro que llegan a los cursos de agua y producen inundaciones y colmatación de cauces. Un ejemplo práctico de esta situación es el Chaco, el segundo bosque más grande de Sudamérica, donde por la práctica agrícola descontrolada se generan inundaciones cada año.

Además tiene consecuencias sociales a gran escala porque el humo que se produce y el polvo que se desprende llega a los conglomerados y provoca problemas respiratorios a grandes escalas. “Los problemas de salud son grandes” resaltó Mastrangelo.

Qué hacer

Según indicó el biólogo consultado, la principal responsabilidad está en los organismos del Estado que regulan las políticas ambientales. Tanto “Argentina como Brasil tienen leyes de protección basados en instrumentos de política ambiental importantes, como la de ordenamiento territorial”. Pero “el cumplimiento en terreno se ha flexibilizado y se ha desfinanciado leyes como la Ley de Bosques” explica el profesional.

Ante esto la población puede demandar a los gobernantes para que cumplan con las leyes ambientales y “elegir representantes que piensen en estos temas". 

Una posible recuperación

Puede ser que ese bosque no se recupera por el cambio de condiciones explicadas anteriormente y dé paso a otro tipo de suelo. En el caso de que esta selva se recupere, esto llevará “décadas o cientos de años” ya que las especies tienen ritmos de crecimiento muy largos.

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