Falta, está lejos o tiene contaminación: el drama del agua alrededor de la refinería

La zona de la refinería tiene un sector del acuífero contaminado. Pero no es el único problema. Mientras la justicia investiga si hay afectación a la salud, en barrios y escuelas de la zona tienen dificultades para acceder al agua. 

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Pablo Icardi

Algunas casas y escuelas de la zona reciben agua en camiones.

La Ruta 7 corta la zona en 2. La refinería,  el polo industrial y algunos barrios de un lado. Del otro, algunas de las fincas y bodegas más nombradas de Mendoza. Pero por debajo no hay límites. No es un área con densidad de población. Hay caseríos alejados, algunos asentamientos y muchas fincas. El agua es el gran tema. Porque falta, porque está contaminada o porque hay poco acceso.

Casas en la zona de un oleoducto principal

Verónica vive en el barrio Alto Agrelo. Es un asentamiento que está en una zona insólita: justo sobre un oleoducto que transporta el petróleo desde los yacimientos hasta la refinería y tiene carteles de prohibiciones por todos lados.  Hacer un pozo es un peligro.

Las puertas de las casas tienen algo en común. Hay decenas de tachos azules donde acumulan agua. “Nos traen el agua una vez por semana. Nunca se va a solucionar, creo, el problema del agua. El agua de las fincas dicen que está contaminada, y acá no pasa nada”, explica. Algo de razón tiene. No hay forma de urbanizar el lugar porque por el subsuelo cruza el petróleo que se transporta a la refinería. Por eso se acostumbran a los tachos azules. En realidad, si se hiciera una radiografía del suelo, los ductos petroleros que van hacia el polo industria, y los que salen desde allí quedarían reflejados como huesos en la tierra. 

Los tachos en las puertas de las casas
El mapa de los oleoductos

En los alrededores hay problemas similares. Las pocas casas, una escuela y varias fincas reciben agua de camiones. En toda la zona que rodea a la refinería y que tiene el acuífero impactado por la contaminación generada hace décadas, evitan que haya consumo humano del agua de pozo. Aseguran que no hay riesgo para la salud de la población, pero por precaución reemplazan el consumo. 

En la escuela Fray Cayetano Rodríguez lo saben. Cerca de 200 niños asisten por día al lugar, que tiene jornada extendida. Caminan desde los alrededores para llegar y pasan casi todo el día en la escuela.  El agua que consumen los niños la lleva YPF en camiones. Dos viajes por semana para cargar la cisterna que alimenta el circuito de "agua que se puede beber". Tienen un pozo, pero precaución no se puede consumir. Por las mismas sospechas, hace años clausuraron surtidores, bebederos y cualquier acceso al agua de pozo que puedan tener los niños. 

La escuela está en el margen de la pluma de contaminación con MTBE y por precaución no dejan consumir el agua de pozo. 

De los 120 pozos de agua que se analizaron, en 16 se halló contaminación en distinta concentración. La subcuenca El Carrizal tiene impactado cerca de un 2%. Y está concentrado en un sector que se extiende a 8 kilómetros de la refinería. 

Escuela Fray Cayetano

"Hasta hace 10 años se tomaba esa agua. Ahora está prohibido. No nos explican por qué, pero no se puede tomar", explicó una referente de la escuela. Esa institución está reclama hace años por tener mejor acceso al agua. Ahora, por ejemplo, no les alcanza la presión del pozo para llenar los tanques de los baños. Y las celadoras deben transportar bidones, baldes y otros recipientes. 

Las sospechas

El barrio Costa Flores está a pocos kilómetros de la destilería. Según el modelo que avalado por Irrigación, la mancha de contaminación de las napas con benceno no alcanza al lugar. Sin embargo, hay vecinos que denuncian haber sido afectados. Quien provee agua es la Municipalidad, que tiene una planta potabilizadora. El agua cruda es de pozo. La Fiscalía de Delitos no Especializados hizo peritajes para evaluar la calidad del agua. En todos los estudios previos, explicaron a MDZ, no se hallaron rastros de los contaminantes que afectaron el acuífero. Hasta ese momento el Epas realizaba los análisis en la UNCuyo. Pero hubo un caso distinto: en una muestra tomada por el Epas y analizada por el laboratorio de Aysam, se halló benceno, pero en una baja concentración que no impedía que el agua fuera potable. Ese estudio detonó más análisis que están en proceso. 

"Olía espantoso y te hacía arder los ojos", recuerda un ex trabajador y dueño de una empresa contratista de YPF que tenía su lugar de trabajo a menos de un kilómetro de la refinería. En ese predio se hallaron los primeros vestigios de contaminación; en un pozo de agua que se usaba para regar viñedos.

Camión de agua

La justicia investiga cuatro casos de personas que tienen enfermedades oncológicas para saber si sus problemas de salud tienen origen en factores ambientales. No hay nadie acusado, pero se rastrea si hay alguna vinculación con el agua, el aire u otro factor. Tres de esas investigaciones se iniciaron por denuncias y otra de oficio. Pero no es un camino sencillo. 

Se tomaron muestras de agua en la planta potabilizadora y en en las zonas aledañas. Pero el punto clave son los peritajes médicos. La sustancia más peligrosa de las halladas en el área contamianda es el benceno, que está catalogado como dañino para la salud. La "pluma" de contaminación con  benceno llegó a extenderse más allá de la ruta 7, pero hoy, según la información aportada por el Departamento General de Irrigación, está en retracción y tiene una extensión de 3 kilómetros. Ese sector es abordado con una barrera hidráulica que consiste en tres pozos que captan el agua; luego se descontamina con carbón activado y el agua se usa dentro de la misma refinería para procesos de enfriamiento. 

Dentro de la causa hay controversia por los peritajes. Los denunciantes aportaron informes en los que aseguran que los problemas de salud tienen relación con la incorporación al organismo de sustancias relacionadas con los hidrocarburos. Pero ese enfoque no está certificado en la causa aún. "No hay nada comprobado", aseguraron. Pero la causa sigue y buscan peritos externos aportados por la Corte. 

Los cuidados

En la escuela Teresa Ghilardi de Martín también analizan cómo llevar el tema. Pero no porque hayan tenido problemas de salud con sus alumnos, sino porque la sospecha sobre el agua es motivo de conversación y rumores. "Nosotros no hemos tenido problemas con el agua, pero es motivo de charla porque lo comentan en el barrio. A nosotros nos han informado que el agua es segura, que se han hecho todos los análisis correspondientes", aseguró una de las docentes a MDZ

La Municipalidad de Luján, que opera las plantas potabilizadoras, se reunió con  las maestras de la escuela y con los padres, tras las denuncias. Allí buscaron llevar tranquilidad explicando que el agua es segura. 

La historia

En 2003 se confirmó que el acuífero que rodea a la refinería de Luján de Cuyo se contaminó con hidrocarburos, producto de al menos dos fugas en uno de los tanques de almacenamiento y en  la cabecera del poliducto que transporta combustibles hacia el Centro del país. 

En los análisis se hallaron distintos compuestos derivados de las naftas, como benceno, tolueno y MTBE. 

Un alerta del Banco Mundial sobre la contaminación del acuífero

Desde entonces se analiza el alcance de esa contaminación y el impacto sobre la producción y las personas. Pero la caracterización del problema llevó más tiempo del esperado. La petrolera YPF debió hacerse cargo y encarar dos caminos. La mitigación y la remediación. Para ello, la petrolera contrató a una consultora internacional y el Instituto Nacional del Agua funciona como auditor. 

Las fincas de la zona reciben agua "depurada" en una planta o con filtros de carbon activado. O tienen pozos de profundidad, que extraen ese recurso desde más abajo que la capa impactada con combustibles.  El otro proceso tiene que ver con la descontaminación del acuífero. En la planta Fambén, ubicada al sur de la refinería, se extraen 800 metros cúbicos de agua con MTBE por hora y se realiza un complejo proceso para quitarle todos los restos de hidrocarburos al agua. Por año, se extraen y se reinyectan 10 millones de metros cúbicos de agua. El equivalente a 4 mil piletas olímpicas. 

Tras 15 años desde que se detectó la contaminación, hoy la "mancha" subterránea llega a los 8 kilómetros desde la refinería hacia el sureste. 

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