En Mendoza, formación de líderes juveniles para la transformación

La semana que termina Mendoza acogió en el liceo agrícola Domingo Faustino Sarmiento una actividad que une a jóvenes de Latinoamérica.

MDZ Sociedad

Jóvenes de Chile, Argentina y Colombia fueron protagonistas la semana que termina en el liceo agrícola Domingo Faustino Sarmiento, que se transformó en un centro de capacitación de jóvenes líderes para la transformación de América Latina. El proyecto se llevo adelante, una vez más, bajo el lema "Hoy es el día, que puede ser mañana", del chileno Víctor Jara.

Uises Moyano, el mendocino que recorre el continente con el proyecto, informó que esta vez fueron de la partidar epresentantes de organizaciones sociales y el exalcalde de Viña del Mar y actual diputado Nacional de Chile, Rodrigo González, a apoyar al Red de Líderes Juveniles por la Transformación Social en Latinoamérica Proyecto en el que estoy junto a organizaciones de Chile y Colombia.

Precisamente en Colombia dialogaron con Moyano, quien ofreció, en la siguiente nota, los pormenores de su participación en la tarea:

Ulises Moyano, un psicólogo social mendocino, activo portador de estas ideas que ha sido convocado a Colombia por la sociedad Civil para colaborar y compartir los esfuerzos que viene realizando la sociedad para construir la Paz. En este caso se trata de un intercambio de experiencias de distintos lugares que se realiza en Colombia en el marco del I Congreso de Líderes Juveniles por la Convivencia y la Paz, que se desarrollará en Bogotá del 12 al 14 de septiembre, un nuevo encuentro en un intercambio camino donde Ulises ha llevado una las experiencias que se realizó en Mendoza, Argentina como política pública y que conocimos como los programas De la esquina a la Escuela y De la esquina a la Universidad, donde nuestro entrevistado fue uno de los principales referentes estatales que llevaron adelante esta política de inclusión por donde pasaron 12.600 jóvenes que fueron incluidos al sistema educativo.

El continente latinoamericano ha sido señalado muchas veces como tierra de paz, debido a la ausencia de grandes y prolongados conflictos bélicos que si se dan en otros continentes. Sin embargo sabemos de las heridas que lo han desgarrado. La etapa de las dictaduras cívico-militares hace unos años dejo cicatrices profundas. Hasta hace muy poco tiempo, también lo que conocimos en Colombia como el “conflicto armado”, un proceso donde la violencia en su expresión extrema se adueñó de esta región americana y la tiño de sangre y dolor.

Sin duda que esta cicatrices dejan su impronta en la cultura. Precisamente en esa matriz donde se desenvuelve la socialización. Las marcas de la violencia serán las marcas que formaran y educaran en estos contextos. Por eso resulta imprescindible repensar y reelaborar los valores de convivencia entre los jóvenes, las relaciones donde la violencia se manifiesta en maltratos, acosos, discriminaciones. Para construir una cultura de la paz desde una ciudadanía consciente y activa para que la violencia retroceda como forma de resolución de conflictos. EL diálogo social como herramienta de cambio.

En esta charla Ulises nos cuenta esta tarea compartida y los proyectos en curso entre pueblos hermanos por la paz.

- ¿Por qué estas en esto?

- La relación viene desde tiempo atrás, surgió a partir de los programas De la esquina a la escuela y De la esquina a la universidad, en ese marco tuvimos relación con estudiantes universitarios que venían de Colombia. Ahí tomamos contacto con la Fundación de Colombia Crear Soluciones con las Manos que dentro del proceso de paz actúan en la prevención del acoso escolar en las zonas de conflicto. En 2016 fui convocado como jurado internacional de un concurso sobre la prevención del acoso escolar que había hecho en la región del Meta en Colombia apoyado por la Caja Compensadora Familiar que lo había desarrollado en las escuelas, ahí pude visitar y conocer distintas realidades de las escuelas del adolescente y poder entender en primera persona la situación política coyuntural de Colombia, poco tiempo estaba por desarrollarse el referéndum de paz y me toco relacionarme con personas que de manera efectiva colaboraban en el proceso de paz. Ellos tienen muy claro que los jóvenes y adolescentes han sufrido directamente el proceso armado de guerra, están trabajando con ellos porque consideran que las nuevas generaciones puedan crecer en paz y en armonía y poder contemplarse más allá de la diferencias raciales, ideológicas o de clase. Colombia está atravesada por una situación bastante compleja que hemos visto acá por los medios de comunicación: el tema narcotráfico, los paramilitares, las FARC y el ELN, las divisiones en el gobierno y en la oposición. Es un país donde, como dice Gabriel Garcia Marquez, la realidad es mágica. Pero más allá del dolor siempre hay esperanza y construcción. Mucha gente como los de la Fundación piensa en generar acciones concretas para mejorar la calidad de vida de todos en su país. Arrancaron con campañas de prevención del acoso escolar y los chicos trabajaron con su propia comunidad en el plano de mejorar la convivencia en su escuela a través de talleres, campañas a través de jingles en radio, trajeron artistas locales que participaron. Llegaron a logra que institucionalmente el municipio declarara el día de la convivencia y no al acoso escolar, con jornadas donde obligatoriamente las escuelas deben reflexionar.

En esa visita pudimos coordinar un intercambio para que esos chicos pudieran visitar Mendoza. Gracias a un esfuerzo conjunto entre el Centro de Estudios Prospectivos de la Universidad Nacional de Cuyo UNCuyo (Ulises coordina el área social y educativa), la Fundación Crear Soluciones con las Manos, la Caja Compensador Familiar, la fundación de LEGO, la DGE del Gobierno de Mendoza y la Universidad Champagnat. En un acuerdo mutuo de colaboración pudieron venir los jóvenes colombianos y compartieron con chicos de Mendoza de su propia edad que trabajan en proyectos de convivencia. Es decir que juntos trabajamos la posibilidad de planificar una América Latina distinta de cara al 2030. Somos naciones jóvenes con historias milenarias. Tenemos mucho en común: el lenguaje, la religión, la América originaria y procesos históricos comunes donde ha primado el dolor; como los últimos 50 años en Colombia o en la dictadura cívico militar en la argentina en la década del 70, nuestras permanentes interrupciones democráticas. También una historia de luchas en común como la liberación de nuestros pueblos en el siglo 19, la lucha por mejorar la calidad de vida y más democracia, más participación en este siglo 21 que esperamos que sea de la paz, la igualdad social, de la mano de la inclusión social y educativa. Queremos otra perspectiva para nuestros pueblos, no como exportadores de materias primas sino como generadores de espacios de desarrollo para todos.

- ¿Cómo reaccionan los jóvenes?

- Mirá trabajando con chicos de los colegios secundarios de la UNCuyo que contaban como les iba con los centros de estudiantes y los intercambios deportivos, un chico de 14 años me preguntó: ¿Y qué podemos hacer nosotros los chicos por la paz si la gente se mata por algo? Y la idea fue transmitirle que hablar, compartir, escuchar es construir la paz; en vez de clasificarse, rotularse y dividirse. Es saber que la experiencia del otro me puede servir. La guerra la podemos significar en balas en enfrentamientos armados, la paz es comprender al otro y ayuda lo que puedas hacer.

- Contanos que fue la experiencia de los Programas De la Esquina a la Escuela y De la Esquina a la Universidad y como está la situación actual.

- Nosotros en el Gobierno de Mendoza desde el Ministerio de Desarrollo Social partimos hace 8 años desde la idea que nada vale si hay un niño en la calle como decía el poeta Tejada Gómez. El diagnóstico fue que muchos chicos no estaban dentro del sistema educativo por diversas razones. Estaban en la esquina donde dobla el viento y se cruzan los atajos como dice La Renga (sic) y no volvían solos. Había que generar acciones políticas activas para lograr que el chico vuelva y el problema no era estrictamente económico sino también cultural y social. Nos constituimos con diferentes actores: los 18 municipios de la provincia de Mendoza, 31 organizaciones sociales. Comenzamos a través delas actividades puente: deportivas y recreativas (murgas, teatro, revistas) que eran elementos de contención motorizadas con un promotor educativo del mismo barrio. De a poco ir convenciendo al pibe de que vuelva a la escuela, fuimos pioneros en Mendoza. Luego avanzamos mediante un estímulo económico, ya que mayoría de estos chicos venían con una situación económica bastante jodida; una pequeña beca que era un aliciente. El promotor hacia el seguimiento y en menos de un año logramos que más de 600 chicos volvieran al sistema educativo, a lo largo de los 8 años 12.600 chicos retornaron a las aulas para concluir estudios primarios y secundarios. A mitad del Programa nos encontramos con una realidad de que muchos habían terminado el secundario y querían seguir estudiando y así nació De la Esquina a la Universidad, firmando un convenio con la UNcuyo para que aportara una beca y así los chicos poder seguir sus estudios, pusieron tutores, articulamos con las agrupaciones estudiantiles que ofrecieron estudiantes para acompañar; y en 4 años 36 chicos del Programa estaban recibidos con títulos profesionales. Fuimos reconocidos por este trabajo por la CIFAL , en Cuba en el Foro de Innovación Educativa´. Como reflexión me queda que lo importante fue la territorialidad como lo definimos, eso significa que de nada sirve un estímulo económico si no hay seguimiento y trabajo con las organizaciones sociales y los municipios. En esta gestión estatal que arrancó en 2015 se tomó la decisión de no seguir con el programa y entonces seguimos buscando alternativas.

- ¿Qué expectativas tenés para el próximo encuentro en Colombia?

- El camino lo vamos construyendo juntos, no vamos a dar un discurso; vamos a compartir, a entendernos un poco, a escuchar y ver lo que están haciendo allá, esto no se agota en un Congreso . Queremos reforzar los intercambios de jóvenes porque ahí hay crecimiento personal y espiritual , por ejemplo a nosotros nos interesó mucho el trabajo de Colombia de la resignificacion de las normas de convivencia. Queremos traerlo acá para aplicarlo en la prevención del acoso escolar aplicando la pedagogía que es algo que ellos hacen muy bien con una tarea llamada “Mentes y manos a la obra” donde utilizan juegos como los de LEGO para saber qué es lo que me está pasando y que tengo que cambiar como joven. Vamos a caminar juntos en proyectos espejo entre Colombia y nosotros, no damos por sentado que todos sabemos de todo. Si bien nos separan las distancias geográficas, nos unen la misma realidad, historias parecidas y un camino conjunto de paz.

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