Alegatos finales en el juicio por jurado de San Rafael

En la penúltima jornada del segundo juicio por jurados de Mendoza, que se desarrolla en San Rafael y tiene como acusado a Damián Ortega por el crimen de su ex pareja policía Florencia Peralta, cometido en septiembre del 2016, tanto la Fiscalía como la querella y la defensa expusieron sus alegatos finales frente a los doce integrantes del jurado.

redacción mdz

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En la penúltima jornada del segundo juicio por jurados de Mendoza, que se desarrolla en San Rafael y tiene como acusado a Damián Ortega por el crimen de su ex pareja policía Florencia Peralta, cometido en septiembre del 2016, tanto la Fiscalía como la querella y la defensa expusieron sus alegatos finales frente a los doce integrantes del jurado.

La primera intervención estuvo a cargo del jefe de fiscales por la Segunda Circunscripción del Ministerio Público, Pablo Peñasco, que en el principio señaló que "la relación de pareja entre el imputado y la víctima está sobradamente demostrada en este proceso, como también la violencia de género" que Ortega ejercía contra Peralta.

Consiguientemente se dedicó a criticar las pruebas aportadas por la defensa, como la intervención de un ingeniero que practicó una pericia sobre el movimiento georreferenciado de los celulares de la Peralta, Ortega y el amante de la víctima, otro policía apellidado Quinteros. "Cuando se le preguntó si podía existir un margen de error, el ingeniero respondió que 'todo cálculo de ingeniería puede tener un margen de error'. Ello demuestra que que no hay seguridad alguna en sus conclusiones y no debilita nuestra teoría del caso y la acusación", enfatizó.

También puso en duda los testimonios de dos vecinas de la familia del imputado: "No pudieron precisar la hora en que supuestamente Ortega estaba con el niño en el auto. Además fueron las dos únicas testigos que les costaba identificar al profesional que le hacía las preguntas y dejaron en claro que son muy cercanas a la familia del imputado".

Para Peñasco, Ortega montó "un relato fabulado, con muy pocas cosas ciertas, porque hay una confrontación probatoria tremenda con todos los testigos, y difiere en un porcentaje muy grande respecto a las pruebas presentadas". A su vez, cuestionó la estrategia de la defensa consistente en demostrar que todo es un montaje: "Los testimonios no estaban preparados, ¿por qué los testigos van a venir a mentir para perjudicar al imputado? Ellos quieren la verdad tanto como nosotros".

Además el fiscal insistió en los distintos tipos de violencia que Ortega ejercía contra Peralta: "El imputado manipulaba y manejaba psicológicamente a Florencia, haciéndola sentir culpable hasta tal punto que ella creía que él nunca iba a hacerle daño. También había celos excesivos por parte de Ortega, y se manifestaron con la bajada de aplicaciones a su teléfono para controlar la ubicación de celulares y espiar mensajes de Whatsapp; además iba a la comisaría con el niño para controlarla. Ortega no aceptó la separación".

En su tramo final, Peñasco consideró que el acusado "venía planificando hace tiempo" el asesinato de su ex pareja, y sus motivo era "el sentirse superior y con derecho sobre la mujer". "Las manifestaciones posteriores al hecho y su lenguaje corporal son coincidentes con el perfil de personalidad psicopática, manipulador, planificador, frío y con aplanamiento afectivo", sentenció.

Querella

Por otro lado, el abogado querellante Alejandro Cazabán enfatizó en que Ortega "mintió permanentemente" en todas sus declaraciones, "se quiso victimizar y echarla la culpa a los otros".

"Para Florencia fue todo un infierno, más aún después de la separación. Ella se sentía fea y rechazada por el trato que le dispensaba Ortega; pese a todo, Florencia siguió apostando a la pareja, por el amor y por su hijo, mientras tanto Ortega estaba planificando matarla con lujo de detalles, porque tiempo le sobraba dado que no quería trabajar", añadió.

El letrado hizo hincapié en la personalidad de Ortega, al tratarlo de "gran manipulador que trata a las personas como objeto y cuando ya no puede hacerlo, hace daño. Ese tipo de personalidad es peligroso para cualquier relación sentimental".

Finalmente Cazabán apeló a la emotividad al exhibir una fotografía de Peralta con su pequeño hijo, y con cierta congoja se dirigió al jurado: "Quiero decirles que hay otra víctima que aún no puede hablar, les pido que piensen en él. Ese niño tiene derecho a saber la verdad de lo que pasó con su madre".

Defensa

En tercer lugar pasó la abogada defensora Mariela Herrera, que relativizó los alegatos de sus colegas y trató de mostrar al acusado como una víctima colateral del homicidio de Peralta: "En el llamado al 911 se escucha a Damián sollozando por la desesperación, no podía hablar por su estado de shock. Nadie analizó esa llamada. Lo primero que hizo el Ministerio Público Fiscal fue echarnos la culpa por no probar nada, cuando ellos son los que tienen que demostrar la culpabilidad".

Tras defender las pruebas y los testigos presentados por la defensa, Herrera negó que su cliente ejerciera violencia de género contra la víctima: "No sabemos si las aplicaciones fueron instaladas ni hay mensajes violentos contra Florencia".

"A dos años y ocho meses del hecho no hay pruebas incriminatorias, por eso estamos todavía en juicio. El sistema judicial de San Rafael ha fallado, trayendo a Damián Ortega sin ningún medio de prueba porque la Justicia necesita un sospechoso y practica una caza de brujas", cuestionó. En el final, la defensora abonó la teoría de conspiración al recordar que el imputado fue detenido inmediatamente por orden de los policías que llegaron a la escena del crimen: "Lo detuvieron porque la Policía tiene esa postura acusatoria. Todos conocemos lo que son las corporaciones policiales, se consideran familia, por lo que ante un problema todos se van a cubrir".

El cierre de los alegatos estuvo a cargo del abogado defensor Waldo Torres: "Esta construcción de la Fiscalía y la querella está totalmente alejada de probar que Damián Ortega haya matado a Florencia Peralta. Todos los testigos que declararon ante el jurado no vieron jamás un solo acto de violencia, ni un insulto, maltrato, discusión o agresión física".

"¿De qué violencia de género estamos hablando? ¿Peralta hizo alguna denuncia en contra de Damián Ortega por maltrato o violencia? No. ¿Pidió alguna prohibición de acercamiento? No. ¿Era violencia que Ortega no trabajara? Eso es solo para desacreditar su persona, siendo él quien se encargaba de cuidar al niño y colaborar en su casa", cuestionó ante el jurado.

También se sumó a los dichos de su colega sobre una presunta complicidad policial para desacreditar testimonios: "Todos los testigos que trajo la Fiscalía y la querella son amigos de Florencia, funcionarios policiales aunados al Poder Judicial y el Cuerpo Médico Forense. No podemos ser objetivos ni darles una luz de credibilidad".

Finalmente Torres asumió una posición más enardecida al cuestionar duramente el alegato de Cazabán: "Lo más lamentable de hoy es la barbaridad que dijo el querellante respecto al menor, al cual tratamos de proteger en todo el proceso. Por eso le pido al jurado que no lo tomen en cuenta. Esto no es sensacionalismo, ni estamos jugando con el niño, que además no estás probado que estuvo en el hecho. Ortega es inocente".

Luego de los alegatos, el juez Jorge Yapur anunció que el último día del juicio comenzará este viernes a las 8.30 con las palabras finales del acusado, para luego continuar con audiencias y finalmente los jurados podrán debatir hasta llegar a una decisión final.

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