Voyeurismo patronal: el capataz electrónico y el nuevo poder

¿Qué dice la legislación argentina en torno a la vigilancia de los trabajadores? Aquí, un resumen más que interesante.
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Gabriel Conte

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Voyeurismo patronal: el capataz electrónico y el nuevo poder

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Voyeurismo patronal: el capataz electrónico y el nuevo poder

Voyeurismo patronal: el capataz electrónico y el nuevo poder

 Hace un tiempo, mientras en MDZ dialogábamos con una empresaria, se desfiguró al ver su celular: no podía dar crédito a cómo su mucama se echaba a dormir, sin ningún freno inhibitorio, en su propia cama. Entonces tuvo que explicar que -como mucha gente- tiene conectadas las cámaras de seguridad de su casa al celular y que ya se había dado cuenta de lo "poco hacendosa, porque no corría los muebles, pero esto ya es el colmo". Optó por reemplazarla.

El asunto es que cada vez hay más cámaras en sitios de trabajo. En algunos casos, con motivos reales que las hacen necesarias: evitar robos, por ejemplo, vigilar la entrada de personas ajenas a la empresa.

Hay algo de morbo, además. Todavía no se justifica del todo la presencia masiva de cámaras en los espacios públicos de las ciudades, pero la sociedad canjea privacidad por seguridad. Aunque nadie en qué hacen zoom los que ven las imágenes, o qué sucede con las grabaciones. Nadie conoce si realmente son monitoreadas al 100% o al azar y todo sigue dependiendo del factor humano, salvo cuando algunos países incorporan a ellas detectores biométricos que dan la identidad de la persona en función de los datos ya cedidos a redes sociales "voluntariamente", digamos. O por ignorancia.

Hay mucho de voyeur: el interés por lo que hace el otro sin que sepa -aunque lo sospeche- que se le está mirando. Ni qué hablar de las cámaras de teléfono y computadoras que pueden ser controladas remotamente y dejar a la luz lo peor de cada uno, aquello de lo que nadie debería haberse enterado.

Lo que no puede tolerarse es la intromisión en la vida íntima. En España, por ejemplo, la situación se ha generalizado tanto que muchos trabajadores se volvieron paranoicos, por lo que la legislación incluye la obligación del empleador de poner un cartel de advertencia y señalamiento e identificación de las videocámaras. Nunca en zona de baños o comida, por ejemplo. ¿Qué le importa a tu jefe cómo usás los cubiertos o cuántas veces vas al baño? Tampoco deben (aunque puedan) escucharte ni usar lo que digas en tu contra.

Las videocámaras se han vuelto un elemento que otorga y quita poder, más allá de la mixoscopía o la escoptoagnia, la excitación producida al observar abiertamente a otras personas realizando el acto sexual y que es diferente del del voyeurismo en el que las personas se saben observadas.

La ley y las cámaras, aquí

En la Argentina la ley permite los medios de control del personal, "a los efectos de verificar el cumplimiento de sus obligaciones laborales". Pero deben ajustarse a las previsiones contenidas en el artículo 70 de la Ley de Contrato de Trabajo, es decir, "preservando la dignidad del trabajador y practicarse con discreción y en forma aleatoria y no dirigida".

Algunos tips para tener en cuenta, según le explicó a MDZ el subsecretario de Trabajo, Alejandro Jofré:

- Estos medios de filmación pueden ser utilizados para el control del personal, en la medida que no afecte la privacidad (no pueden estar en baños, o tener audio para controlar lo que dicen los trabajadores). (CNAT (Sala I), "Medina Ercila, Victorio A. c. Compañía de Servicios Hoteleros S.A.", sentencia del 25 de junio de 2004, La Ley On Line.)

- También que los trabajadores deben tener conocimiento que se los está filmando, y que no debe menoscabarse su intimidad, sin entrar en mayores detalles acerca del espacio de la misma. (LIVELLARA, Carlos, "Ley de Contrato de Trabajo Comentada, Anotada y Concordada", t. II, La Ley, 2007-856 (Dir. Rodríguez Mancini, Jorge)

- Hay fallos que los han declarado ilegales (Figueroa, Sergio c/ Cía de Servicios Hoteleros SA s/ despido. 15/07/02, 55071, Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. VI.)

¿Sirven de prueba para juicios?

Otro tema alrededor del uso de videocámaras es el efecto probatorio a la hora de ir a juicio: deben tener algún proceso que determine la fidelidad de la filmación. (Mujica Gustavo Martin c/ Corporación Rio Lujan S.A. s/ despido" - CNTRAB - 29/06/2012).

Los antecedentes legales dan cuenta que el uso de videocámaras para el control laboral, que somete a los trabajadores a una vigilancia extrema, en principio violenta su derecho a la intimidad y amenaza su salud física y psíquica, por lo tanto no debería admitirse, salvo casos excepcionales, debidamente justificados. (Título: Videovigilancia en las empresas: de 1984 a Gran Hermano, Autor: Ramírez, Luis E., Publicado en: La Ley Online).

En definitiva, el control por parte de la empresa tiene que tener cierto criterio. Ello porque si bien puede controlar conforme el art. 70 de la LCT, también debe hacerlo en el marco de la buena fe (art. 63 LCT).

Entonces, hay que conjugar dichas normas. El trabajador tiene derecho a la intimidad, por lo tanto la filmación debe tener una finalidad específica, el trabajador tiene que tener conocimiento de ello, y no debe afectar su intimidad.

Finalmente, la utilización debe ser criteriosa, una cosa es controlar con cámaras, si el trabajador está en su lugar de trabajo y otra muy distinta es estar evaluando a cada segundo si está sentado, si habla, si no habla o cuestiones que remiten más a una persecución, que al control efectivo del lugar de trabajo.

Poder. De eso estamos hablando. Y de sus nuevas herramientas.