Varones heterosexuales, somos culpables

Escribe Pablo Gómez, licenciado en Ciencias Sociales, escritor, consejero superior suplente de la UTN y Responsable de TICs de la UNCuyo: "Los varones heterosexuales (como mínimo) hemos dudado de las denuncias de mujeres, validando las versiones de sus abusadores por ser hombres de familia probos, hechos y derechos. Hemos mirado para otro lado cuando supimos de maridos que golpeaban a sus mujeres porque, bueno, eran hechos “puertas adentro” de sus casas…".

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Pablo Gómez

Varones heterosexuales, somos culpables

Varones heterosexuales, somos culpables

Pablo Gómez
Pablo Gómez

Los varones heterosexuales estamos siendo acusados, en estos días, de situaciones varias por parte de las mujeres. Y la verdad es que tienen razón: todos somos culpables. Hay en las religiones, en la moral y aún en los sistemas legales, situaciones en las que la culpabilidad no solo se obtiene por actuar mal, sino también por omitir la acción en momentos en que se debería haber actuado, por no oponerse a hechos en los que, aún sin haber uno tomado parte activa, no hizo lo suficiente para evitarlos.

Esta omisión de acción es sinónimo de culpabilidad en más de una ocasión, y ésta es una de ellas. Por esto es la intención de estas palabras centrarse en esa culpabilidad que todos los varones heterosexuales tenemos, más allá de los autores de delitos sexuales o acosos que sí realizaron la acción, quienes son además culpables penalmente por sus actos.

Los varones heterosexuales (como mínimo) hemos omitido más de una vez frenar a otros varones que presumían de sus “conquistas”, escrachando a mujeres con las que habían tenido algún encuentro sexual, y poniéndolas, en ese ambiente en el que las escrachaban, en condición de mujeres “fáciles”, disponibles al parecer para cualquiera que lo intentara. Al parecer ese gusto sexual que tenemos los varones, no debe ser igual para ellas. Las ganas de tener sexo (con quien nos guste) que tenemos los varones, están bien. Pero si se trata de mujeres, pareciera ser que si tuvieron ganas con uno, tienen que tener ganas con todos.

Los varones heterosexuales (como mínimo) hemos reído de chistes contados sobre mujeres, chistes que se centran en su supuesta incapacidad de realizar algunas acciones que consideramos simples y que, como el chiste refuerza, son cosas de varones. Hemos necesitado demostrar a las mujeres que podemos hacer cosas que ellas no, reforzando ese concepto erróneo de superioridad.

Los varones heterosexuales (como mínimo) hemos dudado de las denuncias de mujeres, validando las versiones de sus abusadores por ser hombres de familia probos, hechos y derechos. Hemos mirado para otro lado cuando supimos de maridos que golpeaban a sus mujeres porque, bueno, eran hechos “puertas adentro” de sus casas…

Somos culpables (como mínimo) por omisión, y ahora intentamos defendernos de su justo reclamo. Probablemente en algunos casos (pocos casos en mi opinión) se produzcan abusos al escrachar a varones; es una situación de injusticia que deberemos soportar, entendiendo que por milenios las hemos mandado a la hoguera, las hemos lapidado, hemos abusado en las formas más complejas de ellas por lo que, un simple escracho por una red social no parece ser una cosa tan terrible en comparación de lo que, por acción u omisión, hemos realizado.

Es necesario que, siendo culpables como mínimo por omisión, dejemos de victimizarnos, para poder llegar a una superación real de estas injusticias que realizamos sobre más de la mitad de la población.

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