Una caja de sorpresas: historias de encomiendas

¿Qué enviamos los argentinos? ¿Qué historia se esconde dentro de cada paquete?

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Una caja de sorpresas: historias de encomiendas

Una caja de sorpresas: historias de encomiendas

Desde el inicio de la correspondencia hasta la actualidad, el envío de paquetería es una práctica que no pierde vigencia y uno de los pocos intercambios que la era digital no ha podido reemplazar.

Como en toda industria existen mitos, legislaciones generales y reglamentaciones en letra chica que no todos conocen ni respetan.

Recorrer los depósitos de Cata Cargo, ubicados en calle Bandera de los Andes 1507, podría matar de curiosidad a más uno: ¿qué enviamos los argentinos? ¿Qué historia se esconde dentro de cada paquete?

Hablamos con Gustavo, Coordinador General de la empresa mendocina, quien nos contó algunas historias y curiosidades dignas de ser compartidas.

El tupper de Mamá

“En el depósito de Neuquén, una caja emanaba un olor nauseabundo. El paquete había llegado en la mañana desde Mendoza y a media tarde era insoportable. Llamamos al teléfono del remitente. Una Señora muy amable nos explicó: 'Mi hijo trabaja allá y le mandé milanesas, porque sé que no está comiendo bien... lo veo muy flaco'. Cata Cargo ofrece servicio express a las principales ciudades del país, pero todavía no hacemos delivery de comida”, bromea Gustavo.

Que se lo deje él.

“Teníamos una entrega a domicilio con acuse de recibo y pago en destino. La destinataria era una novia (o ex) muy enojada que se negaba a recibir lo que su pareja (o ex) le mandaba y, por supuesto, no estaba dispuesta a pagar por la división de bienes. Nuestro repartidor estuvo más de media hora escuchando llantos e insultos y volvió a casa central con la encomienda sin abrir y el recibo sin firmar.”

La solución a simple vista.

Consultado sobre el envío o paquetería más insólita que le tocó recibir, Gustavo entre risas recuerda: “Llegó un hombre mayor hasta el mostrador con un paquete que claramente contenía un par de anteojos… sin caja, envueltos en papel de diario. Con mucha urgencia nos consultó: 'Qué es lo más rápido que puede llevar este paquete de acá (Ciudad de Mendoza) a Tupungato?' Como tenemos más de 80 frecuencias diarias entre Mendoza y Valle de Uco, le respondí -sin salir de mi asombro- que en un máximo de dos horas podíamos concretar la entrega. A lo que el cliente respondió 'Perfecto, porque me traje sin querer los lentes de mi esposa y si no se los hago llegar antes de la novela, me mata!' Por suerte contamos con opciones de packaging estandarizado para situaciones como ésta.”

Las anécdotas se extienden a lo largo y ancho del país, donde la empresa presta sus servicios de cargas generales y encomiendas desde hace más de 20 años. Esto fue sólo un divertido resumen de los más de 630 servicios diarios con los que Cata Cargo hace honor a su slogan: Todo lo que quieras enviar, nosotros lo llevamos.