Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"

Crónica nostálgica de un recital histórico para el rock mendocino: pibes de 20 años, que viven a la vuelta de tu casa convocan a miles y demuestran, con belleza y naturalidad, que la vida es esto que pasa ahora.
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Ulises Naranjo

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Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"(Gentiliza Malén Bioriza y Eliseo Naranjo.)

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo" | Gentiliza Malén Bioriza y Eliseo Naranjo.

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"(Gentiliza Malen Bioriza y Eliseo Naranjo.)

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo" | Gentiliza Malen Bioriza y Eliseo Naranjo.

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"

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Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"(Gentiliza Malén Bioriza y Eliseo Naranjo.)

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo" | Gentiliza Malén Bioriza y Eliseo Naranjo.

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"(Gentiliza Malén Bioriza y Eliseo Naranjo.)

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo" | Gentiliza Malén Bioriza y Eliseo Naranjo.

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"(Gentiliza Malén Bioriza y Eliseo Naranjo.)

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo" | Gentiliza Malén Bioriza y Eliseo Naranjo.

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo"(Gentiliza Malen Bioriza y Eliseo Naranjo.)

Un hermoso milagro llamado "Usted Señálemelo" | Gentiliza Malen Bioriza y Eliseo Naranjo.

Hace frío y cuesta salir de casa para ir a un recital de rock. Desde hace casi 40 años, salgo de casa para ir a recitales de rock y he visto de todo: desde consagrados del planeta, a cumpas queridos que tocan para seis, mientras pagan sus guitarras y tambores en cuotas; desde amores eternos que no soportaron la salida del sol a policías cabrones que te pegaban en el lomo adolescente con palos blancos a la salida de Pacífico, durante la Dictadura; desde pogos desenfrenados y viajes psicodélicos, a lágrimas mojando las faldas de las canciones y una lista así de gorda de amigos y héroes que ya están muertos y noches demoradas en seccionales desamoradas y drogas y coros y mitologías de todo pelaje y sexo en baños inmundos y festivales caretas y el legado edificado de que el rock, por sobre todas las cosas, es una actitud ante la vida. 

He visto y vivido de todo, está claro, pero, en verdad, nunca vi una cola de 400 o 500 metros de chicas y chicos mendocinos, a punto de vivir un recital autogestionado de una banda de rock mendocina. Ahora, ya sé lo lindo que eso se siente y sé de toda el agua que debió pasar bajo el puente para llegar hasta esta noche.

Es sábado y hace frío y, bueno, las décadas me fueron llevando hasta estos años, en que, pasé de ser protagonista de película, a extra innominado: ahora, hay un recital y soy el chofer de mi hijo, Eliseo, y de su amiga, Malen, auténticos y hermosos como todo lo vivido o como todo lo perdido; que es lo mismo.

Nunca escuché en vivo ni conocí a los tres chicos de "Usted señálemelo", aunque, en realidad, los conozco desde mucho antes de que ellos supieran de sí mismos: Gabriel, el guitarrista, es hijo de los músicos Sandra March y Tilín Orozco, amigos míos desde hace décadas, cuando vivían juntos, en una casita de adobe, cerca del hospital Central y ya descollaban con sus talentos musicales; Juan, el cantante, tuvo de padre al Turco Omar Saieg, artesano con quien compartí charlas en tardes interminables en su puesto de artesanías en la Plaza Independencia y le hice notas, cuando defendía -con natural liderazgo- a los artesanos, en momentos en que no eran tan aceptados como ahora; Lucca, el baterista, tiene por padres también a amigos: Tuti y Carli, con quienes nos conocimos, hace veinte años o más, en la terraza de la casa de los Padilla-Andresen, en la calle Francia, de Godoy Cruz: tenían todo por hacer y todo lo fueron haciendo. 

El tiempo, a todos, nos trajo años, montañas rusas, paternidades, separaciones y ausencias. Todos tuvimos hijos y nuestros hijos crecieron y, por suerte o por lo que sea, resultaron ser mejores que nosotros, en cualquier sentido imaginable.

Ahora, estoy en el Arena Maipú, y si una palabra hay para definir la sensación es "fiesta". De esto se trata, de una fiesta del rock mendocino. Hay cuestiones verdaderamente inverosímiles para nuestras históricas costumbres: puesto de ventas con merchandising de la banda, ventas de cervezas artesanales, hamburguesas de autor, comida árabe, panchos con lluvias de papas; hay un DJ poniendo un ambient subido de tono, un desarrollo tecnológico impensado y miles de chicos bellos como caballos salvajes, por aquí y por allá, riéndose con bocas hermosas, abrazándose y fumando porros y moviendo las cabezas y bebiendo cervezas frías y bailando, mientras la banda se apresta a salir a escena. 

Me encuentro, por aquí y por allá, en los bordes de la escena, con algunos viejos amigos rockeros, de aquellos tiempos. Algo nos une: ahora todos, unánimemente, vemos el mundo pasar; todos dejamos de ser protagonistas y ahora somos choferes. Logramos sobrevivir, es cierto, y en nuestros latidos, nuestras arrugas y nuestras maltratadas memorias perviven aquellos que fundaron este presente, incluyendo muchos que ya no están y que fueron nuestros amigos, pero no resistieron lo suficiente.

El show comienza y tiene las mismas características de adhesión que podría tener uno de un consagrado rock star nacional. La banda -que recorre lo mejor de su repertorio- suena compacta, novedosa, encantadora y la puesta demuestra lo que sabemos: que Mendoza puede producir una propuesta integral de excelencia que involucre músicos, sonidistas, plásticos, iluminadores, profesionales de mundo audiovisual y hasta atractivas propuestas gastronómicas. "Usted Señálemelo", en escena, es una banda de rock nacional, compuesta por chicos que viven a la vuelta de tu casa y que, esta noche, está cerrando su primera gira por Latinoamérica.

- Ese pibe, mi hijo, creció conociendo el hambre, la tragedia y la pena. ¿Y sabés que es lo más importante? Que es una excelente persona, al igual que todos los chicos de la banda... El éxito no sirve para nada, si no sos buena gente.

El que me habla es el Tilín Orozco, emocionado, y casi lagrimeando, nos abrazamos. Hace 25 años atrás, nos juntábamos en el "Clark Kent Pub", una casa que alquilábamos con Roly López y Mauricio Runno. Llamábamos a esos encuentros "Jugar a la comidita", porque comíamos y bebíamos como bestias y cantábamos canciones, hasta hartarnos, como bestias. Y como bestias inmortales vivíamos. Un cuarto de siglo después, Tilín ha triunfado por toda la Argentina junto al Fernando Barrientos, haciendo músicas del cielo y, ahora, su hijo, su amado pollo, creció y también brilla en los escenarios.

Unos 2500 pibes disfrutan el show y la armonía generalizada: cantan, bailan, hacen pogo, son felices. Y así será hasta el final. Cuántas cosas debieron pasar para que naciera una banda como Usted señálemelo y para que naciera un público como este, mucho menos torturado que nosotros y mucho más liviano de cicatrices. 

Si dos palabras pudieran resumir esta noche invernal de sábado en el Arena, serían belleza y naturalidad.  

En fin: es hora de ir a buscar el auto. Es lo que hacen los buenos choferes, cuando hace frío y llega el momento de volver a casa.

Ulises Naranjo