Los hombres agresores tienen dónde tratarse

Con el objetivo de brindar tratamiento especializado e interdisciplinario a agresores, un espacio promueve la reflexión y plantea preguntas a quienes asisten en forma voluntaria o por orden judicial. Funciona los martes y los viernes en el Gran Mendoza. 

Mariana Cavagnaro

El objetivo es que este espacio para tratar a los agresores se extienda a toda la provincia.

El objetivo es que este espacio para tratar a los agresores se extienda a toda la provincia.

En el contexto de la lucha contra la Violencia de género, hace dos meses comenzó a brindarse en Mendoza un tratamiento específico para hombres agresores.

A raíz de la Ley provincial 8.932, se creó este espacio del Programa de Centros de abordaje del agresor, en los términos de la Ley Nacional 26.485 de “protección integral para prevenir, sancionar, erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales”.

La iniciativa está a cargo de la Dirección de Género y Diversidad del Ministerio de Salud, y tiene como función principal, brindar tratamiento especializado e interdisciplinario a agresores, ya sea que asistan de forma voluntaria o por orden judicial.

Marcelo Lombino es psicólogo y miembro del equipo “Espacio para el varón”. Trabaja junto a su colega Ricardo Algarañaz en esta temática. Lombino explica:

Es un espacio terapéutico, abierto a la comunidad, del que participan varones del Programa del Libertado del sistema penitenciario de la provincia, aunque cualquier hombre puede acercarse a este espacio”.

“Lo que se conversa son temas que la misma ley propone: costumbres patriarcales, micromachismo, impulsos agresivos, uso y abuso de sustancias tóxicas- alcohol, drogas-, entre otros. Es importante peguntarse como hombres en el momentos donde cada uno están”, detalla el profesional.

El tratamiento considera aspectos que permitan orientar al agresor para comprender el daño que pueden generar sus actos y las consecuencias de los mismos. Asimismo se trabaja sobre estereotipos patriarcales, roles sexuales, control de los impulsos, y los celos, entre otros.

“Si están en el marco de un caso legal, no se focalizan en analizar la causa, sino en generar un espacio para pensar, reflexionar y mirar hacia adelante. Si se busca realizar un balance. Es un espacio más profundo de reflexión”, explica Lombino.

Quienes llegan a este lugar, describen situación enviciadas, frecuentemente por límites que no pudieron marcar a tiempo, por no reflexionar a tiempo. A veces son hombres que no han tenido vacaciones durante años, con mucha presión laboral o económica.

Hay quienes han naturalizado la violencia. Allí se les ayuda a pensar qué hay detrás del empujón, del puñetazo, del maltrato afectivo, psicológico o económico. El trabajo consiste en ayudarles a hacerse cargo, a instalar preguntas, no dar todo por hecho y crear conciencia.

La Dirección de Género acordó con distintas instituciones  abrir espacios donde se trabaje bajo el paradigma de la reeducación a aquellas personas, varones en particular, que hayan ejercido violencia hacia las mujeres.

La idea es generar estos espacios terapéuticos y/o educativos para combatir el flagelo de la violencia.

Reflexionar y entender

Un hombre había escuchado acerca de este espacio. Tiene 23 años y 4 hijos. Al comentar su caso, describió que tiene una familia a la cual durante años les he dado todo, mantenía económicamente a la familia. Había comprado una casa, sentía que les brindaba todo. Sin embargo un día al llegar a su moderna vivienda su mujer le planteó que se había enamorado de otro hombre y que quería dejarlo. Le pidió que se fuera de la casa o que ella se iría. Él no podía creer lo que escuchaba, sentía que eso era imposible luego de tanta entrega, le refutaba que se había hecho cargo de todo. Él la había insultado y se planteaba golpearla y sacar a su mujer del hogar de forma agresiva. Luego de encontrar este espacio de catarsis, comenzó el tratamiento y pudo aceptar que su ex mujer no quería seguir con él. A pesar del dolor, pudo entender que habían mantenido durante años una estructura rígida de pensamiento que no resultó saludable para ambos. De a poco, comprendió que esa mujer había realizado un gran trabajo criando a sus hijos y pudo seguir adelante, evitando alguna situación de violencia. En este caso, el grupo actuó de manera preventiva.

Las personas interesadas en participar de este espacio pueden comunicarse con la Dirección de Género y Diversidad a los teléfonos 4242281/4241862 o por mail a [email protected]

Temas
  • violencia de género
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