Sociedad Triple crimen de Guaymallén

Triple crimen: vecinos reaccionaron a las llamas, no a los gritos

La fiscal señaló que vecinos de las víctimas escucharon una discusión fuerte, pero que evitaron llamar al 911 por considerarlo un hecho privado. Recién dieron la alerta cuando empezó el fuego en la vivienda.
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MDZ Radio

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Triple crimen: vecinos reaccionaron a las llamas, no a los gritos(Alf Ponce / MDZ)

Triple crimen: vecinos reaccionaron a las llamas, no a los gritos | Alf Ponce / MDZ

Triple crimen: vecinos reaccionaron a las llamas, no a los gritos(Alf Ponce / MDZ)

Triple crimen: vecinos reaccionaron a las llamas, no a los gritos | Alf Ponce / MDZ

El presunto autor del triple crimen de Guyamallén protagonizó un "raid de exparejas" antes de ahorcarse en casa de una hermana en Colonia Bombal.

En diálogo con MDZ Radio, la fiscal de Homicidios Claudia Ríos detalló que tras asesinar a su pareja y la madre e hijo de ésta, José Molina fue a la casa de una antigua pareja en la que dejó "algunos objetos" para luego ir al trabajo de su expareja, la cual lo había denunciado por violencia de género. Allí, en el geriátrico en el que trabaja la mujer, dijo que se mandó "una cagada" y que se iba a quitar la vida.

La fiscal Ríos dejó entrever además un dato aterrador: los vecinos de las víctimas del triple crimen de Guaymallén podrían haber evitado la tragedia si se involucraban a tiempo, pero lo hicieron cuando ya era demasiado tarde.

Ríos señaló que los vecinos declararon que habían escuchado "gritos, fuertes discusiones y una voz masculina" provenientes de la vivienda del barrio Escorihuela cerca de la 1 de la mañana del martes. Sin embargo, recién habrían llamado al 911 cuando se suscitó el principio de incendio en el inmueble de Barcelona 100, en Rodeo de la Cruz, cerca de las 4 de la mañana. "Comenzaron a hablar de que escucharon discusiones y gritos recién después del hecho pero tengo entendido que no llamaron al 911", se lamentó la fiscal.

A esa altura de la madrugada, José Molina ya había asesinado a golpes a su suegra Mónica Outeda (51), a su pareja Mayra Bueno (25) y al hijo que ésta había tenido con una pareja anterior, el pequeño Lautaro Valentino Vega (6). Para ocultar el triple crimen, Molina intentó prender fuego el inmueble antes de emprender la fuga.

Ríos agregó que el único antecedente que tenía Molina era una "amenaza en el contexto de violencia de género con respecto a una ex pareja y delito de hurto porque le robó unas pertenenencias". "El hecho fue denunciado en octubre del año pasado. La víctima de este femicidio no había hecho denuncias contra este sujeto, con el que convivía hace 4 meses. Si ha tenido otros antecedentes no me consta, no figuran en el sistema", señaló la fiscal.

Con respecto a la reconstrucción de los homicidios, Ríos explicó que se encuentra aguardando la necropsia y los informes técnicos y aclaró que aún no han encontrado el arma homicida, que sería un "elemento contundente cortopunzante". 

"Los cuerpos presentaban lesiones y golpes en la cabeza. Habían tenido una discusión pero este sujeto seguía viviendo en el lugar. Él aparentemente tiene hijos pero con otra pareja anterior", añadió Ríos.

Con respecto a los últimos momentos con vida de Molina antes de quitarse la vida, Ríos relató: "Primero habría ido a la casa de una ex pareja (no la que lo denunció) donde dejó una serie de elementos que se llevó desde la casa del crimen. Luego va al trabajo de la ex pareja (un geriátrico) que lo denunció y le confiesa que 'se había mandado una cagada y había matado tres personas' y que se va a matar. Se da a la fuga y se siguen mandando mensajes por whatsapp. Ahí fue a la casa de su hermana en Colonia Bombal donde se termina quitando la vida".

Por último, la fiscal explicó que lo más probable es que la causa se extinga y quede archivada a raíz de que todos los indicios conducen a pensar que Molina fue el único autor de los crímenes y no se puede avanzar con la investigación a partir de su muerte. 

Escuchá la entrevista completa: